
Trece personas murieron por la catástrofe mallorquina de Sant Llorenç de Cardassar, tras el desbordamiento de un torrente, en la comarca de Levante, donde se registraron más de 230 litros de lluvia por metro cuadrado. Los equipos de rescate no descartan que se incremente la cifra de personas en paradero desconocido. De la docena de fallecidos ya han sido identificados seis españoles, dos británicos y un holandés. Se trata de Bernat Estelrich, quien fue encontrado en su casa; Joana Lliteras, madre de Artur, un niño de cinco años que permanece desaparecido; Gabriel Mesquida, herrero de la localidad de Sant Llorenç; Joana Ballesteros, octogenaria que murió en su casa de las afueras del pueblo de Sant Llorenç; Rafael Gili, exalcalde del municipio colindante de Artá; Juan Grande, taxista que transportaba en su vehículo a los pasajeros escoceses, Antoni Bernon Green y Delia Mari Green, quienes también perdieron la vida; y la ciudadana holandesa Tine Noig. Los especialistas peinan el terreno a conciencia. A los 900 efectivos de los servicios de emergencias se sumaron cientos de voluntarios que continuan los trabajos de limpieza para despejar las calles de lodo, de coches y de todo tipo de enseres arrastrados por la corriente. Las instituciones ultiman ya las primeras ayudas sociales y económicas a los damnificados y empiezan a reconstruir las infraestructuras arrasadas. Se trabaja con ahínco para que el pueblo recobre lo antes posible la normalidad. En calles y casas, los vecinos y los equipos de emergencias redoblaron los esfuerzos para retirar el barro, los vehículos y muebles arrastrados, y los animales anegados por la riada.
El pasado jueves, recordábamos en estas páginas: “De la isla de la calma descubierta durante la primavera de 1893, en la que un artista y literato fue seducido por ella, a la isla tocada por la catástrofe de hace dos días media más de un siglo. La Mallorca que fue fuente de inspiración de Santiago Rusiñol tanto para la pintura como para la literatura es hoy arrastrada por la ola catastrófica que rompe con la imagen de sosiego labrada a lo largo de decenios. De la idílica imagen rusiñoliana llegamos a la otra cara de la naturaleza que se abalanzó violentamente sobre la isla, aciaga y desastrosa que hoy nos ocupa, en la que cientos de profesionales de distintos servicios de emergencias buscan a los heridos y desaparecidos tras una riada que asoló la localidad de Sant Llorenç (de 8.000 habitantes) al desbordarse el torrente”. Hoy, cuatro días después de esta catástrofe en Mallorca, recopilamos el tema, ampliando y profundizando su contenido. La Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) asegura que, en la zona de San Pere, se acumularon más de 230 litros por metro cuadrado en un solo día, más de un tercio de lo que suele llover en todo el año. Las precipitaciones intensas registradas el martes en Baleares fueron “extraordinarias”, muy localizadas, poco frecuentes e históricas. Rubén del Campo, portavoz adjunto de la Aemet, explica que, aunque las medias fueron “un valor teórico”, en la zona más afectada se recogieron más de 200 litros por metro cuadrado, cuando lo normal en el conjunto del año es de entre 600 y 800 litros por metro cuadrado. “En un día -subraya-, cayó un tercio de lo que llueve en todo el año o incluso más”. Y señala que, en torno a las 21.30 horas, el riesgo se intensificó y se emitió un aviso rojo (extremo) al preverse una acumulación de más de 200 litros por metro cuadrado en algunas zonas. Era el nivel máximo de aviso.

“Al meu país, la pluja no sap ploure: o plou poc o plou massa; si plou poc és la sequera, si plou massa és un desastre” (en mi país, la lluvia no sabe llover: o llueve poco o llueve demasiado; si llueve poco es la sequía, si llueve demasiado es un desastre), canta el valenciano Raimon para referirse a las riadas que periódicamente anegan las costas del Mediterráneo tras los meses de calor y escasez de agua. Del Campo admite que es “muy difícil predecir una precipitación tan intensa y tan localizada”. Y añade que “con la tecnología actual es muy difícil afinar más la predicción”. Indica que esta precipitación fue “muy local” y la define como “excepcional” en cuanto a la cantidad y la duración. De hecho, añade que el departamento de Climatología de la Aemet ha estudiado cada cuánto tiempo puede ocurrir una cosa así. “De acuerdo con este estudio del periodo de retorno, en la estación más próxima a la colonia de San Pere, donde se recogieron 233 litros por metro cuadrado, esto puede suceder una vez cada más de mil años”, e insiste en que este fenómeno es “muy poco frecuente”. En Artá, donde se recogieron 161 litros por metro cuadrado, el periodo de retorno es de 80 años. Por otra parte, Víctor Romero escribía el jueves en ElConfidencial, bajo el título “Barro y rabia en Sant Llorenç”, que la ubicación y el urbanismo del pueblo fueron su trampa. “Los habitantes del pueblo están tan desconcertados que todavía están tratando de entender por qué la naturaleza tuvo el capricho de castigarles con tanta crueldad… Sant Llorenç es la zona cero de la tormenta perfecta que el martes descargó más de 200 litros de agua por metro cuadrado en apenas un instante. Un hecho insólito. Hay casas arrasadas, comercios destrozados, garajes con las puertas de persiana reventadas por el agua y barro, mucho barro. Tanto, que el asfalto ha desaparecido de sus calles bajo un manto de color ocre sobre el que es imposible caminar sin quedar marcado por encima de los tobillos. Como si el pueblo hubiera retrocedido un siglo, a las travesías de polvo y tierra que enlodaban las lluvias del otoño”.

“El torrente de Ses Planes (el canal que debía canalizar el agua procedente de las montañas y laderas circundantes) fue ampliado y mejorado hace tres décadas, cuando otra riada dio el primer aviso. Ahora se ha revelado insuficiente. La ubicación del pueblo fue su propia trampa. Podría decirse que el urbanismo de travesías estrechas, la situación orográfica de la trama urbana, justo al final del pequeño valle, pegada a la orilla del barranco, o un canal demasiado angosto están detrás de la tragedia, con 12 muertos ya contados aquí y en las localidades cercanas de s'Illot y Artà. Serán 13 cuando aparezca el pequeño”. Los fallecidos son seis hombres y cuatro mujeres, y tres de ellos son extranjeros, una pareja de británicos y una mujer holandesa. Todas las víctimas mortales son personas de mediana o avanzada edad. Además, hay un niño de cinco años que continúa desaparecido. Su madre es una de las fallecidas. La mujer iba en un coche con sus dos hijos menores de edad en el momento en el que fueron alcanzados por la riada, y consiguió salvar a su otra hija). Podría buscarse el error humano -prosigue Víctor Romero-. La alerta llegó tarde; falló la predicción meteorológica. Pero en Sant Llorenç miran al cielo. ‘El canal se amplió 16 metros en los años ochenta, más incluso de lo que recomendaban’, afirma un policía local. ‘La gente que se acuerda sabe que la otra que hubo no fue como esta. Esta ha sido distinta. Lo que ha ocurrido es una barbaridad’, dice María Antonia, como refiriéndose a algo sobrenatural. Es la rabia contra la lluvia. La pregunta es cómo es posible que un pueblo esté construido en plena rambla. Sant Llorenç des Cardassar lleva ahí más de dos siglos… Los vehículos retirados, inservibles, destrozados, magullados, se van amontonando en un descampado en la calle de acceso al pueblo y en un depósito improvisado cerca de la estación. Es como un desguace, con la diferencia de que hace apenas 24 horas todos estaban aparcados delante de las puertas de las viviendas de un pueblo del interior de la isla que vivía tranquilo de la agricultura, del comercio local y, fundamentalmente, del turismo de los hoteles de las playas, las calas y los puertos deportivos a poca distancia…Cristina no puede reprimir las lágrimas mientras saca barro y agua a la calle desde el rellano de su casa, a pocos metros del barranco de Ses Planes. ‘Pasó y ya está. Estamos vivas’, se resigna. Ella y sus dos hijas subieron al tejado por temor a que el torrente de agua, que se elevó por encima del metro de altura, las arrastrase. Cristina aún no sabe quién pagará los daños de su vivienda. ‘No me he parado todavía a pensarlo. Supongo que el Consorcio de Compensación de Seguros’. Otro vecino lo pone en duda: ‘Si lo declaran zona castatrófica, los seguros no pagarán nada. Tendremos que buscar todos los papeles que podamos para poder recibir ayudas’”.


El jueves, Rafael Nadal fue el protagonista de la portada del diario inglés 'The Times', después de hacerse pública su participación en los trabajos de limpieza tras las trágicas inundaciones. El tenista español apareció en un taller de Sant Llorenç para ayudar a limpiar, y, en cuanto saltó la noticia, los medios se agolparon a la puerta. El deportista intentó pasar desapercibido, evitó a la prensa y no hizo declaraciones, pero su presencia no pasó desapercibida. Nadal ofreció las instalaciones de su centro deportivo en Manacor para “todos los afectados que necesiten alojamiento. Su centro deportivo alojó en la noche del martes cerca de 50 personas, que acudieron tras las intensas lluvias y el desbordamiento del torrente. Nadal se empeñó en no hacer ninguna declaración sobre el suceso, convencido como estaba de que su presencia en el pueblo no debía opacar el asunto en torno al que todo debía pivotar. El tenista insistió en negarse a ser el protagonista de la luctuosa jornada y pidió que no se le grabase. Pero todo su intento cayó ensaco roto. La fotografía de Times dio la vuelta al mundo. Las muestras de admiración y respeto hacia el deportista español sirvieron como acelerada réplica a su implicación en las tareas de limpieza de un taller en el que el agua había alcanzado un nivel próximo a los dos metros de altura. Ricky Rubio, Marc Márquez o Carlos Sainz Junior fueron algunos de los que se pronunciaron con elogios hacia el deportista de Manacor.




La Agrupación Profesional Bomberos de Palma (APBP) y la Agrupación Cultural y Deportiva (ACiE) de dicho cuerpo de emergencias se ofrecieron voluntarios para acudir a ayudar a la zona afectada por las inundaciones y expresaron su “impotencia” por no haber sido activados. “El Govern no ha mandado a todos los medios de emergencia”, aseguraron en un comunicado en sus redes sociales. Ellos mismos tuitearon: “Desde @BombersPalmAPBP, nos vamos a organizar como voluntarios para que nos envíen a Sant Llorenç. Estamos para ayudar y mucha gente necesita ayuda. Ya que no nos movilizan lo haremos nosotros”. Posteriormente, añadieron que acudieron al parque de bomberos de Son Malferit de Palma “voluntarios de todos los turnos”. “Tanto el alcalde como la regidora y el jefe nos aseguran que han ofrecido recursos a la coordinación del siniestro, pero que DG Emergencias dice que no”. Por su parte, la ACiE tuiteó: “Como bomberos profesionales comprometidos, sentimos vergüenza y mucha impotencia”. “Todas estas bombas deberían estar achicando agua en la zona afectada desde hace horas. Siguen paradas en Palma”.


Geógrafos e ingenieros coinciden en que las lluvias como las que han provocado esta catástrofe en Sant Llorenç no se pueden evitar, pero sí los riesgos, que aumentan por la práctica que fue común en España durante los 70 y 80 de desviar cauces naturales de ríos y torrentes para la edificación. Según señala a Europa Press el geógrafo y expresidente del Colegio de Geógrafos de España, Antonio Prieto, la catástrofe se ha debido a dos factores: por un lado, a la cantidad “excepcional” de agua que ha caído en pocas horas (de más de 230 litros por metro cuadrado, lo que equivale a poco más de un tercio de lo que suele llover en todo un año); y por otro, la situación de Sant Llorenç, la localidad más afectada. “Los torrentes que se han desbordado salvan un desnivel muy fuerte en muy pocos kilómetros y ha coincidido que ha llovido puntualmente muchísimo en una cuenca que ha aglutinado toda el agua hacia Sant Llorenç, la localidad más afectada”, ha explicado. El verdadero problema según Prieto es que los torrentes han sido desviados, “un hecho común en la cuenca mediterránea” “El pueblo necesita crecer, pero el torrente pasa por un lugar determinado. Entonces se desvía, el pueblo vuelve a crecer y se vuelve a desviar. Y así hasta que, en el siguiente desvío, se ha unido a otro torrente y ambos se unen con la fuerza del agua y la cantidad hace que se desborden”. De esta manera, aunque afirma que era “imposible” que el torrente desbordara porque “no es evitable”, sí lo es, en cambio, el riesgo. Prieto indica que los geógrafos trabajan realizando estudios de inundación en los que se evalúa el riesgo en un periodo determinado de retorno y con las lluvias determinadas en una zona. Pero, según explica, desde el boom urbanístico de los 60, hace una década que estos estudios no se hacían. “Todos los crecimientos urbanos están construidos en muchas ocasiones sobre camas de vaguadas, barrancos o incluso ríos -añade-, de manera que lo que ha sucedido en Sant Llorenç (una tragedia que se compara con lo que pasó en Biescas, Osca, en 1996, en donde murieron 87 personas por la crecida de un río que arrasó el camping), se podría haber evitado si en su momento se hubiera tenido en cuenta este tipo de riesgo”.

El geólogo Alfredo Barón es uno de los mayores expertos en temas hidráulicos de las islas. Durante varias décadas ha sido el jefe de servicio del departamento de Recursos Hídricos del Govern. Barón asegura en el Diario de Mallorca que la tragedia acaecida el martes en Sant Llorenç ¡era inevitable, pero sí previsible! El científico ha estudiado durante muchos años los pasos del agua en Mallorca y recuerda que en el año 2002 en el Govern ya cartografiaron que gran parte del municipio de Sant Llorenç estaba en zona inundable. Barón alerta de que otras zonas de Mallorca, incluida Palma, corren el mismo peligro de inundación como el sufrido en la localidad de Sant Llorenç. En concreto cita las comarcas de sa Pobla, Campos, Manacor y, naturalmente, muchos puntos cercanos a torrentes de Palma. “No sabemos cuándo se va a producir una inundación de estas características, pero sí sabemos dónde se pueden producir, por ello era previsible especialmente cuando advertimos que están cayendo lluvias tan intensas. En 1989 ya se inundó y, a pesar de ello, se ha seguido construyendo en las zonas de ladera de los torrentes cuando sabemos que estos episodios se repiten”, asegura Barón a Miguel Adrover.


“Tan pronto como se sequen las aguas, y las sangres que han llevado aparejadas, renacerá la controversia política sobre el maltrato a los torrentes. Para qué reproducir unos argumentos sobados hasta la saciedad, pero pocos partidos podrán formular un reproche en condiciones. Hasta tres candidatos a la presidencia del Govern en 2019 han tenido en sus manos la gestión de los surcos que el agua excavó en la Mallorca primordial. Empezando por Francina Armengol, la presidenta que ha querido contemplar la crisis desde el tendido tranquilizador y responsable de la conservación desde 2015 hasta hoy. Siguiendo por Biel Company, conseller de Medio Ambiente y de Cabrera en los años 2011 a 2015. Y acabando en Jaume Font, responsable del mismo departamento entre 2003 y 2007. Todos ellos comparten una llamada entusiasta a la resignación de la población. La célebre Ley del Cambio Climático, fenómeno que el Govern quiere neutralizar a partir de 2080, incluirá una disposición final que establezca que ‘toda precipitación de más de 80 litros por metro cuadrado en menos de una hora conllevará muertos, cuyo número aceptable se determinará en un futuro Reglamento’. Es la misma cláusula de mortalidad que ya se acata sin rechistar en la carretera”.

“Madrid nos llora -termina escribiendo Matías Vallés-. Las reacciones espontáneas desde la capital han sido emocionantes por una vez. Seguramente, por contraste con la apatía de los gobernantes regionales. Ana Pastor no impuso ayer un minuto de silencio como presidenta del Congreso, sino como veraneante habitual en hoteles de la zona afectada que precisamente carecían de las oportunas licencias. El estercolero de las redes sociales compatibiliza la solidaridad estatal con el desprecio de que ‘ahora pedirán militares que tengan el nivel C de catalán’. No les importa en cambio que los millones de euros que reciben de la isla estén manchados con la lengua propia. Aunque la tragedia vuelve a demostrar que el único idioma oficial de Mallorca es seguir construyendo. Junto al volcán”.

Pese al dramatismo de este tema sobre Mallorca, me resisto a terminarlo sin una alusión humorística que hace mi amigo mallorquín, Pep Roig, quien titula, en “Ultima Hora” de hoy, el artículo: “El ataque y venganza de las guindillas picantes”. Cuenta él, en su habitual humor: “Quiero avisar de los peligros del aprendizaje autodidacta. Me refiero a esas ínfulas de sabelotodo que uno padece y que se me volvió en contra, como es el caso de la planta de guindillas picantes, picantes, picantes, que sembré en el jardín de mi casa con la pretensión de iniciarme en eso del consumo de producción propia, a base de los inocentes tomates, las granadas, las naranjas y limones. Pero las guindillas es otra cosa. La planta creció y me ha proporcionado un abundante premio productivo, tanto que ya no sé qué hacer con tanto diminuto y rojo pimiento. Y, cansado de ofrecerlo sin éxito, decidí montar una ristra decorativa. Mi mujer me preparó la aguja y el hilo y yo me encargué de la operación posterior, consistente en perforar cada unidad para formar la columna cimbreante, la cual quedó inicialmente colgada al lado de la despensa de la cocina. Me lavé las manos, cuyos dedos mostraban un tono rojizo. Al cabo de un rato, algo se me metió en el ojo y traté de retirarlo sin pensar en que polvillo de las guindillas había quedado entre las uñas. Parecía que el fuego me quemaba el globo ocular y, como remedio, abrí el grifo de la cocina y dejé que durante diez minutos el chorro de agua apagara el ‘incendio’. De tanto correr el agua, me entraron ganas de orinar y, sin pensar en lo del polvillo de las guindillas, me puse en ello. Entonces el ‘fuego’ que había prendido y luego extinguido en las alturas de mi ser, se reavivó en semejante parte por donde el cuerpo desagua. Y ya me tienes abriendo el grifo de nuevo durante diez minutos para calmar los ardores. Cuidado, con las guindillas no se juega”.

Las fotomontajes de esta semana:
Llevant, en el corazón.






Desfile del 12 de Octubre


¿Se terminó ya el puñetero desfile?




El humor de esta semana en la prensa: El Roto, Peridis, Pat, Manel F. Vergara…

















Pep Roig, desde Mallorca: Mal fario, Hasta la próxima, Dos iguales para hoy, Casado, con banderas, Y tiro porque me toca…






Los vídeos de esta semana: [INUNDACIONES MALLORCA] Los destrozos de las riadas a vista de dron TERRIBLE INUNDACION DE Mallorca están buscando personas desaparecidas IMPRESIONANTES IMÁGENES DE SANT LLORENÇ EN MALLORCA, CON EL TORRENTE DESBORDADO Catástrofe en Mallorca (Islas Baleares) 10 Fallecidos La localidad de Sant Llorenç, entre el barro y la desolación Algo parecido a estas imágenes árabes es lo que ocurrió en Mallorca سيل وادي الفرشة تهامة قحطان ليوم الجمعة Vigilantes de Renfe agreden a un viajero negro porque se negó a enseñar el billete Quequé: "Votad a Casado, por favor. Si gana, es una putada social, pero para un cómico es la gloria" Polònia - Polònia - 11/10/2018
