Revista Salud y Bienestar

Catherine y los recortes

Por Emilienko
Catherine y los recortes
-Oye, ¿y tú qué opinas de los recortes?
Se lo pregunté el pasado jueves a Catherine. Catherine es residente de Otorrinolaringología en mi propio hospital; es dos años más joven que yo y viene de Bogotá.
Tanto Colombia como España tienen sistemas sanitarios públicos, pero el nuestro tiene más recursos. Por eso, quería saber qué opinaba ella, que ha trabajado en ambos, de los recortes que se están realizando en nuestro sistema, que tantas veces con orgullo definimos como "uno de los mejores del mundo".
-Bueno, no sé. Creo que en España hay cosas en las que se puede ahorrar. Gastos que en Colombia serían impensables -respondió.
-¿En número de TACs? ¿O de resonancias magnéticas?
-Bueno, en Colombia se prescriben las pruebas de imagen en menor cantidad; siempre que son necesarias, pero siendo conscientes de que son caras. Pero no me refiero exactamente a esto.
-¿Entonces a qué te refieres?
-Por ejemplo, las amigdalitis con criterios de antibioterapia. Allí se tratan con penicilina. Me chocó tanto al venir aquí ver que la mayoría de los médicos las trata con amoxicilina-clavulánico... ¡La amoxicilina-clavulánico allí es un antibiótico casi de UCI! Y en todo caso podría entender la amoxicilina; pero añadirle clavulánico... ¿para qué?
-Ya...
-Y luego, por ejemplo, ¿cuántas suturas hacen falta para hacer una traqueotomía?
-Dos.
-Exacto. Aquí son dos. Pero con mucha habilidad y apurando con paciencia el hilo se podría hacer una traqueotomía con sólo una sutura.
-Sí, pero sería incomodísimo apurar tanto el hilo al hacer una traqueotomía. No sé cuánto cuesta una sutura, pero desde luego no es cara. Y una caja de amoxicilina-clavulánico para una semana cuesta tres euros. Son cosas baratas. No suponen un gran gasto.
-En Colombia es diferente. La primera vez que di un punto, ya sabes, al principio no es fácil, pues la primera vez desperdicié media sutura. No sabes cómo me riñó el médico.
Me quedé con la duda de qué pensaría Catherine de los recortes, pero sí que aprendí que en Colombia la conciencia acerca del gasto no es una asignatura pendiente.

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