Difícil es hablar de uno de los acontecimientos twitteros cinematográficos del año sin decir lo que tantos y tantas ya han dicho. Una película de la que, antes incluso de estrenarse, ya se han escrito cientos de opiniones al respecto. Y no es de extrañar. Desde que ‘Cats’ estrenara su primer tráiler, todo en ella pintaba a carne de cañón para la era del meme que vivimos.
Un musical sobre una tribu de gatos que deben elegir a aquel que renacerá en una nueva existencia. El original, un espectáculo teatral que estuvo 21 años en Londres y 18 en Broadway, transformaba a sus actores, mediante trajes y maquillaje tradicional, en los gatos ‘jélicos’ que dan título a la obra. En el cine, en cambio, Tom Hooper (‘El discurso del rey’, ‘Los miserables’…) ha decidido conceptualizar este proceso con una tecnología mucho más avanzada, y que solo el cine puede materializar en estos momentos de pura locura del CGI.
Estamos en plena época de experimentación, de ahí casos como el de ‘El irlandés’ y el rejuvenecimiento facial a sus actores, o la resucitación de intérpretes ya fallecidos como Carrie Fisher o Peter Cushing en la saga de ‘Star Wars’ (con mejores o peores resultados).
Igual que en los años 80 y 90 los efectos especiales por ordenador comenzaban sus primeros pasos, quedando muchos de ellos actualmente desfasados, lo mismo le ocurrirá probablemente a esta época de “prueba y error” en torno a las posibilidades que sigue ofreciendo una tecnología siempre en desarrollo.
En el caso que nos ocupa, los actores han prestado sus cuerpos y caras a un turbio concepto de humanización gatuna no del todo bien fijado. Lo que en su artificio tradicional del teatro no nos produce grandes problemas, en su visualización “realista” planteada en pantalla sí nos choca. Los actores, vestidos con chromas verdes muy ajustados, se convierten en gatos peludos que marcan todos y cada uno de sus detalles: piernas humanas, pies humanos, manos humanas, nariz humana, dientes humanos, pechos humanos…
Vamos, solo se salvan el rabo y la orejas, que, en ese caso, si son gatunos. Esta especie de híbrido, de concepto extremadamente marciano, propio de una película de monstruos de serie B, se convierte aquí en un artilugio kitsch, de horterismo y purpurina, que descoloca igual que asombra. ¿Qué se supone que buscaban Hooper y su equipo? ¿Asustar? ¿Humanizar a los gatos? Sin duda, llevar a la pantalla el famoso musical era una tarea casi imposible y quizá de ahí el desconcierto general.

Lo que sobre las tablas era un drama musical con tintes fabulescos, aquí se convierte en un paseo de la fama sin ton ni son, en una especie de fiesta de filtros de instagram donde cada artista pone su rostro para esa especie de humor ególatra que desarrollan las redes. Quizá de ahí venga el principal problema. Nuestro cerebro asocia este extraño concepto a una especie de parodia, de burla del “yo”. Por ello, nos cuesta tanto tomarnos en serio una propuesta que, por otro lado, no deja de acusar el mismo feísmo visual que estos juguetes de la era snapchat. Hasta aquí todo claro. La película se muestra visualmente extraña y también algo torpe.

El gran problema, sin embargo, viene de otro lado. Todo este concepto podría convertir a la película en una especie de obra de culto del mal gusto, en un agradecido placer culpable para las noches frikis. Pero lo que en un principio suena a divertido descoloque, pronto se convierte en un vacío absoluto lleno de problemas de ritmo. Las canciones se suceden unas tras otras sin sensación de continuidad, con una agotadora falta de argumento a la que el cineasta no sabe insuflar vida, quedando así muerta a los pocos minutos de empezar.
La cuestión ya no es solo de la obra original de "Cats", más conocida por sus canciones (algunas de ellas consiguen levantar ciertos tramos de la película) que por su ligera y casi inexistente trama, si no de que Hooper lo adapta torpemente, con transiciones inconexas y canciones escupidas en imagen con una puesta visual que no sabe economizar entre los planos generales y los primeros planos (o lo que es lo mismo, entre el espectáculo y el intimismo). No conocemos a ningún personaje y todo se desarrolla entre una amalgama de números musicales sin pies ni cabeza.

De este modo, ‘Cats’ no puede ser disfrutada ni siquiera como película mala. A pesar de contener cierto sentido del espectáculo, del musical clásico de los teatros, todo se traduce en pantalla con vaguedad y sin rumbo fijo. Probablemente, por ello, este dando mucho más de que hablar en redes sociales que en portales especializados. Ahí donde el sentido crítico se adapta más a la broma, o al chiste corto, que al análisis en profundidad, es donde el film ha encontrado su sitio. Un sitio dónde las cosas acaban caducando a la misma velocidad que caduca la propia película.
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- ##check## Lo bueno
- Alguna que otra canción.
Cierto sentido del espectáculo. - ##times## Lo malo
- Su concepto visual, difícil de comprender.
El desastroso sentido del ritmo de la obra, que pasa de una canción a otro sin ninguna continuidad.
La puesta en escena de Hooper, nunca clara entre el concepto de íntimo y global.
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- Ambientación 5.5
- Dentro de su artificio, mantiene cierto sentido teatral que da algo de identidad a la obra. Además, tiene un diseño de producción bastante digno, a pesar de estar utilizado de mala manera.
- Desarrollo de Personajes 3.0
- Extremadamente pobre. La obra se basa en canciones que están continuamente presentando a nuevos personajes, sin que ninguno realmente se ancle y tenga una identidad más allá de la pura superficie.
- Argumento / Guión 2.5
- No tiene casi argumento. Toda la película se basa en un pobre hilo que nos conduce de una canción a otra sin parar y sin que realmente tengan un claro sentido de la continuida.
- Banda Sonora 7.0
- Un musical reconocido por muchas de sus famosas canciones, entre ellas ‘Memory’. La banda sonora es así uno de los principales atractivos de la película que, de todos modos, no sirve para salvar a la obra de la desidia rítmica.
- Entretenimiento 2.5
- Inexistente. Los primeros minutos mantienen algo la atención, por lo extraño de la propuesta, pero después todo es aburrimiento y problemas de ritmo.
- Montaje / Innovación técnica 2.5
- El montaje es un desastre en lo que se refiere a hilo conductor. Las elipsis y cambios de escena están ejecutadas con mucha torpeza. Por otro lado, la innovación técnica resulta claramente fallida desde el germen de su concepto.
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- Puntuación Total 4 / 10




