En los últimos coletazos de este interminable invierno, en un día aún frio y gris. Esperando ansioso la luz, el tácito fulgor que vestirá los campos con colores vivos, aromas intensos, la suave música que nos regalará la naturaleza con el incesante canto de los pájaros, el color, en definitiva el renacer de este largo letargo. Escucho el último álbum de Luis Fercán, con un título que viene como anillo al dedo a la inminente llegada de la primavera. Cerezos en flor, máxime en la zona donde vivo, a las puertas del Valle del Jerte, donde cada años se sucede este maravilloso espectáculo en el que los campos se visten de un manto blanco con la floración de este árbol, una explosión de contrastes, para deleite del observador de tan fascinante espectáculo que nos ofrece la naturaleza.
No hace mucho que descubrí a este cantautor gallego con un estilo difícil de catalogar, pero con un sonido que engancha, con su voz rasgada y el sonido de las cuerdas. Este nuevo álbum Fercán se abre en canal, un trabajo muy íntimo en que navega, según sus palabras entre contradicciones emocionales.
Hablando de contradicciones uno de las canciones de este nuevo álbum es precisamente la que lleva el título “Me estoy contradiciendo” con un aire melancólicos; hoy sentí la luz de aquel verano acariciándome la cara en este invierno hostil.
Un álbum muy recomendable para escuchar, mientras llega la luz primaveral.
