Revista Cultura y Ocio

Charles Aznavour: "No me importa la edad de un artista, me interesa lo que propone"

Por David Gallardo @mercadeopop
Un año y medio después de su anterior visita, Charles Aznavour (París, 1924) regresará a Madrid para ofrecer un concierto en el BarclayCard Center este próximo 31 de enero de 2017, cuando ya esté más cerca de los 93 que de los 92 años que actualmente acumula en su considerable cuenta personal.
Con una andadura musical longeva como pocas, que empezó siendo apenas un niño y comenzó a tomar forma en los cuarenta junto a Pierre Roche, Aznavour se lanzó definitivamente en los cincuenta como compositor e intérprete gracias a la inestimable ayuda de Edith Piaf.
"Ella fue muy importante no ya en mi carrera, sino en mi vida personal", rememora en palabras a Mercadeo Pop Aznavour, quien añade: "Tuve una fuerte amistad con ella. Como tengo esta naturaleza curiosa, tener un contacto tan cercano con Edith me hizo aprender un montón de cosas".
Y añade, primero entre sonrisas y finalmente aportando solemnidad a sus palabras: "Ella solamente daba consejos a sus amantes y yo aprendía observando y escuchando. A mi no me tenía que dar consejos porque yo no era su amante. No ha habido en Francia otra artista como Edith Piaf".
Tras un breve instante de reflexión, apostilla que "quizás haya" otra artista en ciernes en Francia que podría acercarse, pero acto seguido descarta hablar más al respecto: "Dependiendo de quienes estén con ella podremos ver en el futuro si va a lograr convertirse en una especie de segunda Edith Piaf. Pero tampoco quiero compararla".
Aún sin querer desvelar su nombre, añade Aznavour que "los críticos deberían ayudar a construir un nuevo talento", al tiempo que lanza una reflexión: "En Francia los críticos son muy ácidos, pero la cultura debe ser constructiva, no negativa. Si hay algún talento joven, los críticos deberían ayudar a que florezca y no machacar lo que puede que no esté tan bien".
"Me gusta escuchar a los jóvenes y saber lo que hacen", admite, sin duda manteniendo su perpetua curiosidad, aunque también lanza una advertencia: "No voy a llamarles para darles una idea pero me gusta seguirles. Si me vienen a pedir un consejo no se lo voy a dar nunca, yo solo puedo dar mi opinión, porque nuestras personalidades son distintas".
Acostumbrado a que se lo pregunten, resalta que no hay secreto para mantener su actividad a los 92 años, aunque destaca que él sigue escribiendo a diario "sobre todo tipo de cosas, incluso chistes y juegos de palabras". "Escribo todas las ideas que me vienen a la cabeza y hay frases que uso después para las canciones cuando veo que encaja bien", señala.
Esto le lleva a plantear que "no hay que desestimar nada" de lo que a uno le pasa por la cabeza, por si puede tener utilidad en el futuro, y subraya que para él "escribir es un juego maravilloso". "Si uno no escribe con ese sentido de juego, mejor no escribir", apunta, para luego destacar que "siempre es importante una frase bonita, porque eso es con lo que se queda el público".
Consciente de que la suya es una carrera maratoniana difícil de igualar, Charles Aznavour (nacido Shahnour Varinag Aznavourian y de ascendencia armenia) bromea al confesar que llegó un momento, ya hace algunos años pero sin concretar una fecha, en el que su mujer le dijo que "era hora de dejarlo" y bajarse del escenario. Pero él no pensaba igual.
"Yo nunca me he bajado del escenario, es donde he estado siempre. Incluso cuando mi mujer me dijo que era hora de bajarme y yo lo que hice fue probarle que todavía podía hacerlo", recuerda, para después ahondar un poco más en la cuestión: "Si me bajo del escenario me muero, eso le dije, así que me respondió que continuara y no ha vuelto a decirme nada de que me retire".
Y agrega Aznavour que si la gente piensa que artistas como los Rolling Stones o Paul McCartney, por ejemplo, "ya no tienen edad" para estar en el escenario, lo que tienen que hacer es "no ir a sus conciertos o no fijarse en ellos para criticarles". "A mi no me importa la edad de un artista, lo que me interesa es lo que propone", sentencia.
Una vez que ya ha quedado claro que para Aznavour cantar es una cuestión tan natural como la vida misma, recalca que el éxito para él "es estar en la sala de conciertos". Y echa la vista atrás para admitir que en sus inicios, "como todos, escribía canciones que podían llegar al número 1", algo que ya no le preocupa en absoluto.
"Ahora lo importante para mi es el éxito de la canción, no la cifra de ventas que pueda alcanzar. En general, las canciones que no han llegado al número 1 pero que han calado en el público son las que sobreviven porque están dentro del tejido emocional de la gente. Yo prefiero ese tipo de éxito, la conexión con el público", remarca.
Por último, tras asegurar que en España se siente "como en casa", adelanta que en Madrid interpretará su "repertorio habitual", empezando como es costumbre con Les émigrants, un tema en el que aún quiere profundizar pues, según avanza, en su "próximo disco va a ir mucho más lejos", sin pretender "enfadar pero sí informar al público, que podrá entender" su visión del mundo "leyendo entre líneas".
Y lanza todavía una última reflexión sobre este mundo actual de movimientos migratorios forzosos y terribles atentados terroristas: "Internet ha servido para acercar a las personas, pero también para mostrar que el horror está en todo el mundo. Y también ha servido para unir a la gente a veces de maneras no tan estupendas. Esto me lleva a pensar si realmente el ser humano no se ha convertido en un salvaje".
ENTREVISTA ORIGINALMENTE PUBLICADA POR David Gallardo EN EUROPA PRESS.

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