Revista Cultura y Ocio

Chernóbil, un retrato en cuatro libros

Publicado el 28 noviembre 2015 por Iván Rodrigo Mendizábal @ivrodrigom
Chernóbil

Chernóbil

Por Gabriel Flores

(Publicado originalmente en diario El Comercio, Quito, el 10 de octubre de 2015)

Uno de los libros más traducidos de Svetlana Alexievich, la periodista, escritora y ensayista ucraniana que ganó el jueves pasado el Premio Nobel de Literatura 2015 es Voces de Chernóbil. Una novela de no ficción que narra la tragedia que vivieron las personas que salieron afectadas de forma directa por el accidente en la central nuclear Vladimir Ilich Lenin, en la ciudad de Chernóbil, en 1986.

Voces de Chernóbil cuenta, a través testimonios y entrevistas convertidos en monólogos, cómo bomberos, políticos, psicólogos, científicos y civiles vivieron una de las tragedias tecnológicas más grandes de la segunda mitad del siglo XX.

El 2005, esta novela recibió el Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro, de EE.UU. a la mejor obra de no ficción. En un acápite de la novela, Alexievich narra que el objetivo de sus escritos es recoger la cotidianidad de los sentimientos, los pensamientos y las palabras.“Intento captar la vida cotidiana del alma. La vida de lo ordinario en gente corriente”.

Voces de Chernóbil es parte de un corpus literario que desde diferentes aristas ha investigado las causas y las consecuencias sociales, económicas, políticas y personales de este accidente nuclear.

Una de las obras con mayor impacto comercial es Conspiración Chernóbil, de Anatoly Tkachuk. Se trata de una no­vela negra conspirativa, basada en la historia de un grupo de hombres que arriesgó sus vidas por minimizar los daños de esta catástrofe.

La trama de esta novela sugiere que este accidente pudo ser causado por EE.UU. El protagonista de la novela es Andrey Nikolayev, un oficial de inteligencia de la KGB asignado a una unidad de misiles nucleares, que vigila a un agente de la CIA que aparece, como un turista más, en lugares de prueba. Nikolayev lo vuelve a ver en la planta nuclear de Chernóbil después de la catástrofe. Esto lo hace pensar que el accidente no fue casual sino provocado.

Otro de los libros que abordan este tema es la crónica Chernóbil: 25 años después, de Santiago Camacho. El autor de esta obra viajó a Ucrania para conocer de primera mano las causas y consecuencias del accidente. La obra incluye un recorrido por las calles de la ciudad fantasma de Pripyat, construida para los trabajadores de la central nuclear, un ‘monumento’ que, según el autor, puede alertar de los peligros de la energía atómica.

A estas obras se suma Chernóbil: Confesiones de un reportero, de Igor Kostin. El día de la explosión nuclear -26 de abril de 1986- Kostin sobrevoló la central. Desde ese momento decidió quedarse y vivir con los 800 000 liquidadores. Durante 20 años fotografió la central y la zona prohibida que la rodea. La obra conjuga imágenes y testimonios corrosivos.

Svetlana Alexievich, la cronista de Chernóbil

En su primera rueda de prensa, tras conocer que era la ganadora del Premio Nobel de Literatura, Alexievich declaró que “los seres traumatizados que retrata en sus obras son la experiencia más dura del socialismo en la URSS”.

Alexievich nació en Ucrania pero ha vivido todo su vida en Bielorrusia. Estudió periodismo en la Universidad de Minsk. Trabajó como reportera en la prensa local de Narowla y en la revista literaria de Neman de Minsk.

Su vínculo definitivo con la literatura se produjo por la influencia del escritor bielorruso Ales Adamovich. Desde sus primera obra La guerra no tiene rostro de mujer (1983) fue delineando un género literario que ha definido como ‘novela de voces’ en las que ­convierte los testimonios de sus entrevistados en el eje de su narrativa.

En esta novela aborda el tema de las mujeres rusas que participaron en la Segunda Guerra Mundial, a través de una serie de entrevistas. Una obra que fue adaptada al teatro en 1985.

Su estilo narrativo apoyado en un exhaustivo proceso de investigación histórico y en recursos del montaje cinematográfico se mantiene hasta la actualidad. En su última novela El final del hombre rojo publicada el 2014 Alexievich retrata a la generación que vivió en el comunismo soviético. En relación con el tema que trabaja en esta novela declaró que “las huellas de la URSS se van a seguir sintiendo durante mucho tiempo en los territorios que formaron aquel país. El totalitarismo afecta a los verdugos y a las víctimas. Seguimos viviendo el trauma de aquel período, todos estamos anclados en la experiencia soviética”.

Anatoly Tkachuk, Conspiración Chernóbil

Esta obra es una novela negra conspirativa basada en la historia de un grupo de hombres que arriesgaron sus vidas por minimizar los daños de esta catástrofe.

Santiago Camacho, Chernóbil

25 años después La obra incluye un re­corrido por las calles de la ciudad fantasma de ­Pripyat, construida para los trabajadores de la central nuclear.

Igor Kostin, Confesiones de un periodista

El día de la explosión nuclear, Kostin sobrevoló la central. Desde ese momento se quedó a vivir con los 800 000 liquidadores.

Svetlana Alexievich, Voces de Chernóbil

Esta novela de no ficción cuenta, a través de testimonios y entrevistas, cómo afectó el accidente nuclear a la gente que vivía en la zona. *En el 2016 se cumplen treinta años de la catástrofe nuclear de Chernóbil.


Archivado en: Crónica, Informes Tagged: Svetlana Alexiévich, Thriller político
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