Título: Cincuenta sombras
liberadas
Autora: E.L. James
Editorial: Grijalbo
Año de publicación: 2012
Páginas: 651
ISBN: 9788425348853
Después de haber leído
el pasado año 2012 en agosto Cincuenta sombras de Grey y en diciembre Cincuenta sombras más oscuras, ya no he podido aguantar más y ahora en
febrero he leído el tercer y último libro de la trilogía Cincuenta sombras, la novela titulada Cincuenta sombras liberadas, ya que tenía el segundo y el
tercer libro en casa gracias a la amabilidad de la editorial
Grijalbo, que me envió las dos novelas el pasado mes de diciembre, por lo que desde aquí les doy las gracias por los dos libros de esta famosa trilogía.
Con diferencia esta es la
novela que más he tardado en leer de las tres. Sus 650 páginas me
han durado una semana. Y como ya os podéis imaginar, también es el
libro que menos me ha gustado de la trilogía. El primero me picó la
curiosidad, me enganchó muchísimo y me animó a leer el segundo,
que también me entretuvo y me atrapó y me gustó incluso más. Sin
embargo, esta tercera y última parte me ha resultado mucho más
pesada, más aburrida, más repetitiva aún si cabe, más de lo mismo
y me han sobrado muchísimas páginas.
La historia de amor y sexo de Ana y Christian me ha parecido predecible y he terminado saturada de tanto sexo y tanta búsqueda del equilibrio entre la relación vainilla que anhela ella y la dominación que desea él. La luna de miel tras la boda, la vuelta a la realidad y a la monotonía del día a día, la relación con sus amigos y familiares no me ha aportado prácticamente nada. Con el paso de las páginas y del tiempo Christian se vuelve más controlador, más obsesivo, más dominante y posesivo con su mujer. Solo piensa en protegerle, en cuidarle, en controlarle y mandarle, en prohibirle hacer lo que cualquier chica de 22 años haría... Eso acaba agobiando y asfixiando no solo a Ana, sino también al lector. Al menos a mí me ha resultado insoportable. Me han dado ganas, más de una vez, de darle un bofetón a Christian y mandarlo a freír espárragos y darle un buen meneo a Ana para que reaccionase y no se dejase mangonear tanto... Al igual que me ocurrió con el segundo libro, lo que más me ha gustado de esta tercera novela son las tramas ajenas a la relación y al sexo, las partes de más acción, más intriga, más sorpresas y más suspense, protagonizadas por Ray, el padrastro de Ana, algunas de las ex sumisas de Christian, el ex jefe de Ana... No quiero desvelaros nada más de la trama, ni de la parte relacionada con el sexo y la relación entre el señor y la señora Grey ni de la parte que corresponde a las personas que les rodean, del pasado y del presente, que les quieren o que les odian... Como ya os he dicho antes, este libro se me ha hecho más pesado, más largo y más repetitivo que los dos anteriores. Aunque es cierto que la segunda mitad de la novela me ha resultado mucho más interesante, más fluida, con más acción y sorpresas, más adictiva, también he de reconocer que la parte final, titulada Las sombras de Christian, que incluye los capítulos Las primeras Navidades de Cincuenta y Conozcamos a Cincuenta Sombras no me ha aportado absolutamente nada, al menos para mí esta parte sobraba y me ha parecido un relleno totalmente prescindible. En cambio, el epílogo, que nos traslada hasta mayo de 2014, sí me ha gustado y creo que era el final perfecto para esta trilogía. Un final feliz, familiar, idílico, lleno de lujos, de amor y, cómo no, de sexo y de dominación. Pero también un final predecible. Al menos a mí me lo ha parecido. Y, cómo no, una vez más no puedo olvidarme del estilo de la autora, excesivamente repetitivo, plano, sin ningún tipo de calidad literaria pero que, aun así, cumple las expectativas que crea. A pesar de todo, he acabado harta de expresiones como fruncir el ceño o los labios, poner los ojos en blanco, morderse los labios y, no sé a vosotros, pero a mí me han dado ganas de asesinar a la diosa que Anastasia lleva dentro para que dejase de saltar y también a la voz de su conciencia, para que dejase de leer y de mirarla por encima de sus gafas con ese aire de suficiencia y superioridad. Las tres novelas forman una trilogía superficial, no nos hace reflexionar o pensar, no nos plantea cuestiones importantes, no nos aporta nada. Tan solo nos engancha y nos entretiene. Si tenemos esto claro, creo que se puede disfrutar de estas lecturas. Sin esperar nada más. Sabiendo desde el principio lo que nos vamos a encontrar y lo que no, lo que podemos esperar y lo que no. No me arrepiento de haber leído estos tres libros. Y no me avergüenzo al decir que me han gustado, que he disfrutado leyéndolos. Pero ya. Si hubiese un cuarto libro, sería incapaz de leerlo. He tenido más que suficiente de Ana y de Christian, de su historia de amor y sexo. No quiero más sombras de Grey, ni oscuras ni liberadas. La diosa que llevo dentro no lo soportaría.
