... En España, quizás irreversiblemente, se ha creado una sociedad cobarde, incapaz de defenderse individual, incluso colectivamente, que llama prudencia al miedo, y que se rinde cuando detecta la agresividad de matones y asesinos.
Ante el DAESH y sus manadas y lobos solitarios mantenemos silencio, cuando nuestra supervivencia exige que pidamos atacar con toda la potencia posible a los distintos nombres del Estado Islámico, cuyos componentes deben desaparecer.
Desaparecer, sí. Exterminarse. Y debe decirse con claridad, aunque pertenezcamos a una sociedad que ha eliminado la pena de muerte. No cometen crímenes comunes, sino contra la humanidad. Por derecho de autodefensa de esa humanidad, de la cultura, de la historia.
Destruyen todo en nombre de un dios asesino, aunque para otros musulmanes sea clemente y benéfico; son estos quienes deberían combatirlos primero en nombre de ese ser justo e indulgente, pero callan.
Nadie se atreve a exigir “¡Guerra, sí!” contra esas fanáticas masas asesinas. Nos falta la dignidad de Stone y Skarlatos, aunque también nuestras leyes rechazan que nos defendamos.... PINCHE ABAJO PARA LEER LA CRÓNICA COMPLETA Y VER A SALAS...
