
Nos reunimos en un céntrico café de Madrid Pepe de Pepe Kitchen (si no conocéis su blog pasaros por él, os gustará), Elena de Pequeocio (a estas alturas quien no conoce ese blog), Eva de Fiestas y cumples (si tenéis algún evento que organizar y queréis que sea original, ya sabéis donde buscar), Sonia de Mujer Global (porque todas somos coquetas, yo la primera) y Suu de Construyendo una Familia (qué puedo decir de Suu si es de la tribu). Y a todos nos acompañaban nuestros peques.
Yo tuve la suerte de ir con mi hijo, con su mejor amigo y con los papis de la criatura. Gracias amigos por uniros a una tarde divertida. La idea prometía, un pequeño taller de cocina para los más pequeños. Cuando estábamos llegando con nuestros enanos ya iban ellos elucubrando y preguntando si tendrían un gorro de cocinero. ¡Ups!, pues no lo sabía, así que le pedí a mi hijo que preguntara. Y cuál fue mi sorpresa cuando allí les esperaba no solo un precioso gorro de cocinero sino también un delantal. Ataviados de esta guisa se sentaron a la mesa curiosos y expectantes.

Ana y Antonio de Ananacatering, nos recibieron, ataviaron a los peques y fueron encantadores. Y ahí nos dispusimos a ver qué nos tenían preparado: gominolas caseras hechas de gelatina de limón, setas hechas con sombrero de tomate y cuerpo de huevo duro relleno, mitades de pera decoradas con almendras laminadas, sorbete de limón, huevo frito simulado, pues estaba hecho a base de melocotón en almíbar y nata.

Cositas sencillas para que los niños fueran montando el plato ayudados por los pacientes cocineros. Algunos iban catando cada parte del plato, otros (como mi hijo) no se fiaba ni un pelo de tanto ingrediente raro. Pero a todos les encantaba el resultado final que mostraban orgullosos.

Fue un taller cortito, suficiente para que no se cansaran (que con niños ya se sabe). Solo eché una cosita de menos, y fue que se manchasen hasta las pestañas, recetas de más pringue, que ya sabemos todos que los niños adoran enguarrinarse un poco.
Confieso que he apuntado las ideas no solo para que las coman, sino para amenizar en casa más de una tarde de verano.

Después los organizadores del evento habían preparado una preciosa mesa para los más pequeños, con una merienda especial: sandwichitos variados, galletas de varios tipos, gominolas, y Fanta, por supuesto. Para los más peques Fanta sin burbujas.

Pero los papás y mamás también teníamos merienda: muffins, bocadillitos deliciosos, y una maravilla de carrot cake. Me acordé de muchas de vosotras, que lo sepáis, porque estaba buenísimo. Supongo que no hace falta decir que cayó ración doble.
Los nenes jugaron, rieron, se divirtieron y comieron de todo. Para finalizar un pequeño detalle, una bolsita con moldes variados, y unos cuantos litros de Fanta.
Quiero agradecer a los organizadores del evento la atención que nos dieron, pasamos una estupenda tarde.
