
Hay dos grupos de
colores: los estimulantes y los relajantes. Los estimulantesson la gama cálida de rojos, anaranjados y amarillos; losrelajantesson la gama fría de los azules y verdes. En el medio se encuentra el místicovioleta, el de la búsqueda, el misterio y los sueños.Si queremos rodearnos de un entorno creativo, deberíamos elegir el color que impulsa la hiperactividad intelectual (el amarillo) con toques de naranja (que estimula la actividad física y la comunicación) y algo de azules o verdes para bajar un cambio y llevar al relax.De todos modos, la elección es muy personal, porque aunque el amarillo estimula la actividad intelectual a una persona muy nerviosa la acelera. Los bebés lloran más en cuartos amarillos. Una persona naturalmente nerviosa debería elegir tonos celestes, marrones, arenas o beige para poder relajarse y concentrarse en su labor.

El rojo en pocos toques estimula a la acción, pero mucho rojo acaba impacientando, así como mucho azul lleva a la desidia. El verde es frescura, vida, creación ... Pero mucho verde lleva a la calma y al reposo, así que depende del usuario y su grado de creatividad que convenga usar profusión de verdes o no. En resumen, un ambiente creativo y activo debe tender al amarillo.
Si se trata de un trabajo o de una actividad en la que se deben tomar decisiones puntuales y rápidas tiene que haber rojo en el entorno. Si se trata de decidir con cautela, debe haber azules o marrones.

En general, los estudios de escenógrafos, modistos, vestuaristas y directores de teatro suelen ser blancos con focos de brillantes tonos de todos los colores, como recomendaba Le Corbusier.
Y el verde, tan usado en tapetes de ruletas y mesas de bridge, siempre ayuda a concentrarse y refresca la mente. Se intentó usar mesas de billar de color fucsia para mujeres. Fue un fracaso: todas perdían y esperaban turno en las tradicionales mesas verdes. Cuando algo lleva un color tradicional, por algo es y es mejor no innovar.
Vía. http://entremujeres.clarin.com