Pasaje destacado
"Mis veinticuatro y sus cuarenta y cinco no parecían un impedimento para acariciarme la mano sobre la mesa de un bar cualquiera o para arroparme con su brazo por mis hombros mientras paseábamos por el centro de la ciudad. Yo, en lugar de morirme de vergüenza cada vez que alguno me confundía con su hija, me quedaba más atrapada en un universo de palabras que siempre lo halagaban a él, a su trabajo, a su hija y, ahora, a su novia también. Jaime me acariciaba y me acariciaban el puñado de arañas, Jaime me besaba y se me llenaba la boca de ramas de canela, y yo me sentía más segura que nunca. Ahora era interesante. La más atractiva.Yo quería que me quisieran tanto como para que no hubiese un ojalá sino un ya, nada de cuentas atrás, solo un ahora mismo. Que un quiero verte significase en quince minutos estoy ahí. Que un quiero dormir todas las noches contigo resultase una llave para entrar en la casa más bonita del mundo. Y Jaime era todo eso, era prisa era afán era un descontrol tan grande de las ganas que a veces rozaba lo irresponsable. Teníamos urgencia, como si llevásemos el contador de una bomba pegado al pecho, tic tac tic tac tic tac."
Me ha pasado algo con esta novela que me gustaría contar por aquí: resulta que “Comerás flores” es uno de mis 76 libros abandonados del año pasado, que ahora ha migrado desde mi lista de Goodreads en la que estaba metido, “intentos fugaces fallidos”, a la de posibles “Mejores lecturas de 2026”. Curioso ¿verdad? Y el caso es que no tengo idea de lo que me pudo pasar ni de porqué en un primer intento no consiguió engancharme, tampoco comprendo qué me ha llevado a darle una segunda oportunidad (es algo que no suelo hacer), quizás tenga que ver alguna de esas entusiastas reseñas que pululan por Instagram y que tras leerla me obligó a considerar/reconsiderar que, si todo el mundo habla tan bien de ella, pues algo tendrá ¿no? Pues sí, algo tiene, esta ópera prima de Lucía Solla Sobral (Marín, 1989) lo tiene todo.
Sorprendentemente y desde el comienzo, he quedado totalmente enganchada sin remedio a la historia y a la deslumbrante prosa de esta autora gallega que además ha ganado el Premio El Ojo Crítico de Narrativa 2025 con la novela. Me pregunto y os preguntaréis, ¿qué ha cambiado esta vez? Ni idea, la verdad es que me sorprendo a mí misma y no me entiendo ni yo.
Los puntos fuertes de la novela
✔ La trama a grandes rasgos sin spoilers: está ambientada en Galicia, entre Beiramar, pueblo ficticio de origen de la protagonista, Pontevedra y Santiago.La protagonista principal y narradora de la historia, Marina, comienza contándonos en primera persona y en pasado que su padre ha muerto, ahondando un poco en el vacío y la pena que siente por la pérdida de ese ser al que ella estaba tan unida. También nos habla de Diana, su mejor amiga (Dina para ella),y nos cuenta que han decidido vivir juntas, ellas dos y Frida, su perrita.
Yo quería volver a vivir sola. Pero Diana, que también quería vivir sola, no tenía dinero suficiente. Ella decía que al ser yo libra y ella leo, podíamos estar juntas todo el rato porque yo no la saturaba y ella ponía lógica en mi vida. Y a mí ese intercambio siempre me pareció bien.
Compartiendo piso con Diana, enfrentada a su duelo personal por la muerte del padre, todo va bien, hasta que Marina conoce a Jaime, un tipo interesante veinte años mayor que ella, rico, que la deslumbra con atenciones y regalos constantes. Marina siente la necesidad urgente de enamorarse y decide irse a vivir con él, a su lujoso piso que acabará siendo para ella una auténtica casa de los horrores. Porque Jaime, como quien no quiere la cosa la va apartando de su mundo, de sus amigos, de su familia, de todo lo que tiene para imbuirla en una relación tóxica de absoluta dominación, dependencia y sumisión en todos los sentidos. Las dos amigas se distancian porque a Dina no le gusta nada Jaime, ella sí que es consciente y ve indicios preocupantes, pero Marina está supuestamente enamorada y cegada por los mimos y cuidados de ese hombre.
—¿Te cayó bien o no? —Ayer dijiste que necesitabas una cartera y hoy aparece con una de Bimba y Lola, ¡de Bimba y Lola! Es que no te pega nada. Cuando dijiste que querías cambiar tu habitación, al día siguiente te la decoró con sus cosas y puso un montón de fotos suyas por las paredes. Otro día dices que te apetece cenar nachos y vienes con dos kilos de totopos que no sabemos ni dónde guardar. —Pero eso es muy bonito, ¿no? Es detallista. —No sé, tía, parece un padre en vez de tu novio. —Cortó la pizza en cuatro y la repartió en dos platos—. Un padre chungo. —Qué exagerada, tía. Estamos acostumbradas a salir con chicos con los que tenemos que ir a cenar el menú del kebab. Pero esto es otra cosa.
Un hombre, un novio, que poco a poco va minando su autoestima y ejerciendo sobre ella ese tipo de maltrato silencioso que casi ni se ve ni se siente, porque no llama demasiado la atención, porque sin ser escandaloso va cavando poco a poco el agujero donde la persona que lo sufre queda totalmente enterrada, ese del que cuando una quiere darse cuenta, ya no hay manera de salir. Ese tipo de maltrato psicológico que aún sin violencia física de por medio, también achica, amedrenta, atemoriza a las mujeres que lo sufren. ¿Será capaz Marina de coger aire y salir a flote, desligarse para siempre de esa tormentosa relación y recuperar su vida? Tendrás que leer el libro para saberlo. . .
✔ Los personajes: los principales son ellas dos, las dos Marías, o Pili y Mili como las llaman las madres de ambas, dos mujeres bastante opuestas en su forma de ser. Y también Jaime, al que conoceremos solo a través de Marina pero lo suficiente como para que el lector se haga una idea bastante aproximada de su personalidad, del tipo de hombre que es.
▶︎ Diana: es de las dos amigas, la que aparenta ser más segura de sí misma y en la que Marina se apoya cuando afloran sus propias inseguridades. Independiente, impulsiva y rebelde, no acata con facilidad las normas sociales preestablecidas.
Diana no era discreta ni para cambiarse de posición en la cama. Ella todo lo hacía a lo grande. También quererme. Y yo la quería tanto que se me inflaba el pecho como una gaita.
▶︎ Marina: tiene 25 años, pero también tiene «una perra, una amiga, una madre, dos hermanos y un padre muerto». Es vegana, está recién graduada, y hasta que conoce a Jaime, siempre se termina aburriendo de sus novios. Comenzó la carrera de filosofía, pero acabó siendo periodista y trabaja actualmente como redactora de contenido en una agencia de marketing digital. Marina es la insegura, la que siempre quiere hacer lo que se espera de ella y comportarse como su familia y la sociedad espera que se comporte.
Yo estaba allí, pequeña, no teniendo nada que hacer porque ya había hecho lo que quería y lo que creía que querían de mí. Una relación estable con un hombre serio y responsable. Sentar la cabeza. Volver al norte. Estar quieta un rato. Comer de todo. Comer flores.
Aunque Jaime consigue que ella se sienta especial, es consciente de que él no la trata bien y de que su comportamiento no es normal, pero aguanta y aguanta haciendo cualquier cosa, lo que sea para contentarle, complacerle, para evitar que se aleje y se acabe ese amor de cuento de hadas que el destino parece haberle regalado.
Me quería tan rápido y con tanta fuerza que a mí me daba la risa y no me daba tiempo a escribir ni a leer ni a escuchar música ni a pensar en papá porque todo era amor amor amor y planes para alargar el amor.
Se pasa mal por Marina, es difícil empatizar con ella porque cuesta entender y duele ver como Jaime la manipula a su antojo. Al lector le gustaría abrirle los ojos, zarandearla, gritarla para conseguir que reaccione, para intentar que se dé cuenta de la realidad.
▶︎ Jaime:es el villano de la película, de la película que Marina se ha montado en su cabeza y que al final no resulta ser más que un auténtico dramón. Jaime es un tipo apuesto y culto, con personalidad magnética, persuasivo, engreído, egoísta y egocéntrico, un auténtico manipulador que conoce las artes de agradar y de decirle a cada uno lo que necesita escuchar.
Jaime parecía tener siempre en su cabeza el perfil de Facebook de cada persona para saber exactamente qué decir y qué no. Incluso en qué idioma hablar. Con mi hermano, castellano. Con mi hermana, gallego. Y yo solo podía sentirme un gorrión a su lado e hinchar el pecho. Se me ponía cara de realidad próspera o de pronóstico acertado con cada persona de mi familia que se dejaba conquistar por Jaime. Jaime hacía que no tuviese que gustar, sino que la otra persona quisiera gustarle a él. Y a mí toda esa sensación de no tener que ir con cinturón de seguridad me provocaba que Jaime me enamorase más y más. Nadie ponía un pero y a mí se me mezclaba la adrenalina con la calma.
Es “compositor de atmósferas” o “creador de ambientes”, una especie de decorador para gente pija y vive totalmente entregado a su trabajo y a sus “clientas”. Está separado y tiene una hija, Jimena, de la edad de Marina que reside en Madrid aunque pasa temporadas con él en su casa, por lo que ambas deben aprender a aceptarse y a convivir. ✔ Los temas que se abordan son variados, pero los más destacables son:
▶︎ La amistad incondicional, esa que acompaña, que perdona, que abraza. Una amistad muy bonita la que tienen Marina y Diana, apena ser testigos del alejamiento entre ellas, porque ese tipo de amistades no surgen por arte de magia ni se mantienen en el tiempo con facilidad.
▶︎ Las relaciones/amores tóxicos y dañinos, cómo atrapan y lo difícil, aunque no imposible que resulta salir y escapar de ellos.
▶︎ Los trastornos alimentarios (TCA), la anorexia, la bulimia y la obsesión por la delgadez, una delgadez que satisfaga al hombre y el control psicológico, la presión que puede ejercer este sobre el cuerpo femenino. Creo que el propio título “Comerás flores”, conecta con ello de manera simbólica.
Oye, nena, ¿no piensas comer más? Llevas diez minutos mareando las verduras en el plato, por lo menos cómete esas flores.
Jaime no respeta el veganismo de Marina y ella acaba vomitando todo lo que come a escondidas de él para no defraudarlo, adelgazando y adelgazando.
A Jaime le gustaba probar mis recetas veganas, aunque insistía en hacerme comer cosas que yo detestaba. Me resultaba más fácil vomitarlas que decirle que no. Comer animales delante de Jaime, y vomitarlos después, ya se había vuelto una costumbre.
Pero también se tratan temas como el de la familia, la pérdida y el duelo, la soledad, la culpa, siempre la culpa, y la vergüenza.
✔ La prosa y el final:La prosa de Lucía Solla Sobral es maravillosa, intensa y algo poética, de las que te atrapa en sus redes y de las que yo tanto disfruto. Esta autora sabe sin duda transmitir muy bien los sentimientos, nos lleva de la mano a adentrarnos en la mente de Marina para conocer todas las fases emocionales que va experimentando en su relación con Jaime y en su duelo personal.
Soñarás que se te ha olvidado vomitar. Que estás con él en un bar y que cuentas todo lo que acabas de comer: una hamburguesa, patatas, tortilla, tarta de la abuela. Y que todo eso está en tu barriga. Te angustia. No sabes qué hacer con toda esa comida dentro de ti. Quieres echarla. Quieres romperte y arrancártela de las tripas. Necesitas irte corriendo a casa y comprobar si aún estás a tiempo para meterte los dedos y vomitar. Pero Jaime te frena para presentarte a un amigo, te lleva de la mano a la barra para pedir otro vino, te abraza. Un selfie. Mira qué bien sales. Pasan los segundos y tú engordas, engordas, engordas. Querrás llorar. Despertarás y te pararás a pensar si la noche anterior vomitaste o no. Sí, vomitaste. Sentirás un alivio de balsa de agua rompiendo en tu cuerpo.
Y el final…, el que yo quería, me ha encantado, me ha dejado satisfecha y con un buen sabor de boca.
Resumiendo:“Comerás flores” es el manual de libro del perfecto abusador psicológico y la constatación de cómo la violencia y la tortura emocional (también algún estallido de rabia y gritos hay) puede causar tanto miedo o incluso más que la física, un terror paralizante que te ancla al sitio y te impide reaccionar. Una novela con una trama muy interesante y bien escrita que se degusta y saborea mejor sin prisas, con calma.
Te quiero porque yo me aburría mucho antes. Te quiero porque siempre quise un amor urgente que. Te quiero porque me gusta nuestra casa. Porque me cuidas. Te quiero porque no me imagino sin ti. Te quiero con miedo, a veces.
Lo quería tanto que no necesitaba entenderlo.
¿Os recomiendo esta novela?Por supuesto, por varios motivos: por todos los puntos destacables que os he contado arriba, pero también porque se trata de una lectura que aborda el maltrato psicológico desde la perspectiva de la víctima, de la que lo sufre en sus carnes normalizándolo ante ella misma y ante el mundo, pero quedando totalmente anulada como persona. ¡No os la perdáis!
Mi nota esta vez es la máxima, para variar, dicho sea irónicamente:
