Revista Diario

Comiendo regular

Por Belen
Quien me lo iba a decir a estas alturas, 4 años, crisis varias superadas, pero ahora empezamos a tener ligeros problemillas con la comida.
Cuando el Peque tenía un añito empezamos a hacer asquitos a los purés. Hasta ese momento los había tragado que daba gusto. Papillas, cereales, pureses varios.... salvo la fruta que no la toleraba el pobre, progresaba adecuadamente con lo demás. Como digo al año más o menos me dijo básicamente que el puré me lo tomara yo, que él pasaba.
Fueron momentos difíciles, ya que coincidieron con problemas de salud, hospital. Aquello marcó un antes y un después. A los purés se negó así que empezamos definitiva y únicamente con la comida en trozos. Y como muchas madres, empecé a obsesionarme con lo poco que veía que comía. Claro no es lo mismo un puré donde tu pones todos los elementos que son ( o tu consideras ) necesarios, a que le veas tomar cuatro trozos de esto y dos de aquello. Confieso que me convencía malamente. Pero el niño no solo no perdía peso, nunca perdió, sino que ganaba y las cosas parecían funcionar.
Pero los problemas de salud continuaron y ahí me vi forzada a acudir a los potitos, un día se lo dieron y funcionó y sí, está muy bonito eso de "se lo hago yo que es más sano", pero cuando hay una negativa, un problema importante y come eso o nada,..., pues una se tira a los potitos prefabricados y a lo que haga falta. Aquel verano fue lo único que quiso comer. Potitos y picoteos varios eran su dieta. Y aunque a mi se me hicieron meses eternos, echando la vista atrás, no fue tanto. Poco a poco aceptó volver a comer, pescadito, pollo, poco a poco carne. Pero la verdura no la quiso ni oler, el arroz, la pasta.
Con el paso del tiempo he conseguido que acepte alguna verdura: espárragos trigueros, zanahorias crudas, ensaladas, tomates,..., a veces, berenjenas. He conseguido que coma pasta, los espaguetis le pirran. Pero del resto de verduras ni hablar, el arroz ni en pintura.
Mi gran logro, o mejor dicho el suyo, la fruta. De no comerla, ni en puré, ni en cachitos, hemos pasado a tomar fruta con asiduidad, y además a comerla con gusto.
Pensaba que al hacerse más mayor no tendría tanto miedo a probar los nuevos sabores, alimentos que viera que comíamos su padre y yo, pero nada, no hay manera. Su dieta no es todo lo extensa que me gustaría. Aunque reconozco que no puedo quejarme: legumbres, carnes variadas, pescados blancos y azules, pasta con moderación, algunas verduras y frutas. Pero sé que podía comer mejor.
Y luego está el tema de las cantidades. No sé qué pasa en estos momentos pero come muchísimo menos. Me surge la duda de si está en otro de esos momentos donde el crecimiento se estanca y su cuerpo pide menos comida. Pero por otro lado, pienso que también gasta mucha energía y debería comer más.
El caso es que no come como antes, como hace un mes o dos, come menos, no se acaba sus platos, come sin ganas, me cuesta que finalice sus comidas. De salud el niño está bien, contento, duerme bien, juega, corre, está activo, con buen aspecto. Ningún problema aparente.
Nunca he sido de dar demasiada importancia a las cantidades de comida o a la variedad. Siempre he confiado que el niño se iría regulando, y de hecho así ha sido. Su peso siempre ha sido estupendo, constante, no ha engordado de más ni tampoco perdió peso.
Pero ahora dudo. Pesa lo mismo que hace seis meses o más. Su ritmo de crecimiento es bueno, en su última revisión sus percentiles siguen la misma línea de siempre, no hay oscilaciones importantes. Así que no sé, como digo, si estamos en un periodo de estancamiento.
Sabias mías con hijos mayores, ¿qué me decís?, ¿me estoy obsesionando?, ¿hay efectivamente un parón en su crecimiento?, ¿se trata de una fase?.
Con los niños una nunca está del todo tranquila.

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