¿Qué te guía primero a la hora de comprar alimentos? ¿El precio? ¿La calidad? ¿El origen? En mi caso procuro seguir los tres criterios, aunque en los productos frescos me fijo en el origen antes de cualquier otro criterio. De hecho, si no son alimentos españoles, por muy buen precio y aspecto que tengan, no los meto en la cesta de la compra.
Y la razón por la que sigo este principio no es un chovinismo desmedido. Nada de eso. Lo hago por varios motivos. Creo que conviene consumir productos de proximidad, porque el producto es más fresco al no estar tanto tiempo en cámaras. No requieren desplazamientos tan largos, algunos de ellos de miles de kilómetros. Son más seguros, porque en algunos países las regulaciones sanitarias son mucho más laxas que las españolas y europeas (no hay más que ver las alertas sanitarias que hay a diario por productos contaminados o irregulares). Y por último, y no por ello menos importante, porque quiero apoyar a los productores locales.
Eso no quiere decir que no haya otros países que produzcan alimentos excelentes y que, siempre que cumplan con todas las medidas sanitarias, de seguridad y de competencia, puedan comercializarlos en España. Pero en mi caso, siempre que me sea posible, prefiero comprar alimentos de aquí.
Aunque no siempre es fácil distinguir dónde se ha producido, cultivado, criado o pescado lo que voy a poner en el carro. Hay mil y una tretas para ocultar esa información.
Si quieres saber cual es el origen de los alimentos que compras, aquí tienes algunas pistas que te pueden ayudar.

La legislación
✽ Tanto la legislación estatal como la europea permiten que en el envasado de los alimentos aparezcan logos y mensajes que puedan invitar al consumidor a que crea que el origen del producto es uno, aunque realmente sea otro. Te pongo un ejemplo: espárragos navarros, con la bandera de España incluso, y que cuando te fijas en el etiquetado, proceden de China. Y eso a pesar de que esa misma legislación dice que cualquier afirmación que pueda inducir a error, es publicidad engañosa.
✽ De hecho, no se obliga a que se indique el origen de los alimentos en general, salvo en el caso del aceite de oliva, las aguas minerales, las carnes, la fruta, los huevos, la miel o el pescado. E incluso así, se permite la confusión entre el lugar en el que se ha cultivado o criado y aquel en el que se ha procesado y/o envasado. Para el resto de productos, informar del origen es algo voluntario. Ya sabes, una de esas contradicciones inexplicables de leyes y normativas que deja indefenso al consumidor.

En qué fijarse para conocer el origen de un alimento
✽ Presta atención al cartel en el que figura el precio del producto en el expositor, porque en él debe figurar su origen. Y te darás cuenta que no siempre concuerda lo que verás en el cartel con lo que el envase parece prometer.
✽ No te fijes en las imágenes o los reclamos del envase, sino que debes buscar el origen del producto. Y digo el origen, porque el lugar de envasado o el distribuidor no te proporcionan esa información. Puede que el alimento se haya cultivado, criado o pescado en otro país y se envase o se distribuya desde España.
✽ En el caso de las carnes, debes identificar todo el proceso, por lo que si quieres producto realmente de aquí, tiene que haber nacido, ser criado y sacrificado en este país.

✽ El código de barras (EAN) te pueda dar una pista acerca del origen del alimento. Los dos primeros dígitos te informarán acerca del país o la región de emisión de dicho codigo. Si se ha emitido en España, podrás ver que entre los primeros números aparece un 84. Pero esto no te da ninguna garantía de que se haya cultivado o criado aquí, sino que se se ha envasado en este territorio.
✽ No dejes que te engañen con la denominación, porque en algunos casos toman el nombre de una región española para indicar una variedad, que induce a error. He visto naranjas Valencia como variedad, pero que no venían de Levante, sino de Sudáfrica.
✽ Ojo, porque algunas grandes superficies (la del logo del triangulito o la de la C mayúscula) mezclan productos españoles y extranjeros con envasados similares. Esto es habitual con los frutos del bosque, como las moras o las frambuesas.

Incluso con estos consejos, averiguar cuál es el origen de los alimentos no siempre es fácil, porque puede que lo escondan o que incluso te engañen en cualquier punto del proceso, desde el productor hasta el establecimiento que lo comercializa.
La decisión final de qué consumir es tuya, pero siempre que tengas toda la información para elegir con conocimiento y libertad.
Información de interés:
Norma de etiquetado de alimentos - Europa
Norma general de etiquetado (AESAN)
Seguridad de los alimentos - Comisión europea
Zonas pesqueras de la FAO (para que puedas identificar la procedencia del pescado y el marisco)
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La primera vez que apareció el post Cómo Averiguar Cuál Es el Origen de un Alimento fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.
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