Poner animales humanizados al frente es un recurso bastante habitual en el cine de animación con dispares resultados, y el largometraje que nos ocupa es consciente de ello y decide tirar por el camino sencillo y directo para entretener, mientras intenta que cale su genérico mensaje. Y por suerte sus dos objetivos básicos los cumple de forma moderada: divierte gracias a un ritmo constante y una duración muy ajustada, y su moraleja, que ya se intuye en el propio cartel y tráiler, logra llegar al espectador de todas las edades haciendo uso de la épica deportiva. Precisamente la variante del baloncesto que se inventan, cuyas reglas no explican, es cuanto menos espectacular, y un modo efectivo de demostrar que a nivel de producción no han reparado en gastos.
Mi puntuación: 6/10

