Revista Ciencia

Cómo encontrar vida en Marte

Por Juanjogom @juanjogom

El rover Curiosity nos ha dado la primera señal de aviso. Marte tuvo la capacidad de soportar vida en algún momento de su historia. Es lo único que tenemos por ahora. Ningún científico ha sido capaz detectar signos indirectos o directos de vida unicelular o multicelular.

El siguiente rover marciano, que iniciará si viaje hacia el año 2020, tendrá la capacidad de investigar sobre si hubo o no vida en el pasado.

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Para ello será fundamental uno de los objetivos estrella de la misión, taladrar 31 muestras de la superficie marciana y dejarlas preparadas para que una futura misión pueda traerlas a la Tierra.

Encontrar señales de vida pasada sería mucho más sencillo con los instrumentos que poseemos en nuestros laboratorios una vez recuperadas las muestras.

Algunos miembros de la comunidad científica defienden que el Viking 1 ya detectó vida allá por el año 1976. Quizás los experimentos que se realizaron no eran lo suficientemente sensibles. O quizás lo reactivos usados destruyeron la materia orgánica que pretendían detectar. Aunque lo más seguro es que no detectó ningún tipo de vida porque el lugar donde la buscó (la superficie marciana) es incapaz de soportar ningún tipo de vida en la actualidad.

La intensa radiación que Curiosity ha medido, las extremas temperaturas y los percloratos pueden haber esterilizado por completo la superficie. Situación que puede cambiar radicalmente apenas a 5 metros de profundidad.

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Los instrumentos que llevará la misión de 2020 tendrán mucha más precisión que los de su anciana predecesora. Pero estarán dirigidos a buscar vida pasada, no actual. Un fallo que podría haber subsanado un nuevo instrumento desarrollado en el Instituto Tecnológico de Massachusset, capaz de detectar trazas de ADN y ARN provenientes de organismos actuales o con una antigüedad máxima de 1 millón de años (siguiendo los patrones de descomposición en nuestro planeta).

Son numerosas teorías las que apuestan por un origen común de la vida entre Marte y la Tierra. Hace unos 3.500 millones de años un aumento exponencial en el bombardeo de meteoros en todo el sistema solar pudo favorecer el intercambio de material entre el planeta rojo y nuestro mundo. La creencia de un ancestro común no sería tan disparatada, y de ser cierta buscar ADN o ARN no sería tan mala idea. Al menos en Marte.

Quizás un instrumento parecido viaje en alguna misión futura, quizás secuencie alguna cadena de nucleótidos que nos resulte familiar, quizás solo sea uno de los medio millón de microorganismos que se estima que el Curiosity ha transportado a Marte desde nuestro planeta, o quizás sea un nuevo comienzo para el entendimiento de nuestra propia existencia.


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