El envejecimiento de los huesos no sólo se traduce en una mayor fragilidad, sino también en un acortamiento de los mismos, situación que colabora en la pérdida de altura que tiene lugar a partir de los 50-60 años. Es importante considerar que una buena alimentación, la práctica de ejercicio y el debido trato de los pequeños achaques que podamos padecer, contribuyen a envejecer con salud.
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