Hace poco leía sobre los miedos e incertidumbres que asaltan a un futuro padre ante su próxima paternidad. Parece muy fácil resumirlo en unos cuantos puntos, reducirlo a una lista de inseguridades. Cuando empezó este rincón de internet, aún no era consciente de casi nada, ni siquiera de la mitad de los miedos que sufriría y los que tendría que superar. Fueron sobreviniéndome a cada paso, a cada noche de vueltas y más vueltas a la almohada, a cada descubrimiento.Y todo cambió, y explotaron los Universos Paralelos.
Los miedos de antes no eran nada, ni siquiera el calentamiento. Ni idea tenía de todas las cosas que iban a pasarme en este viaje, y ni idea tengo de lo que me espera. Ni de la suerte que tengo. Algo así no se puede reducir a una lista o a unos cuantos post. Seis años de paternidad no se pueden contar ni resumir en seis años de entradas en un blog. Yo ya he necesitado más de seiscientos post, y sigue sin ser suficiente.El aprendizaje que supone ser padre es incomparable a cualquier otra experiencia. Aprender sobre uno mismo se convierte en una necesidad. pero a mí particularmente me ha servido para darme de bruces con muchas cuestiones que antes ni imaginaba. Ya no solo en temas de crianza o de educación, sino también de empatía, de conciliación, de corresponsabilidad, de igualdad y de feminismo. Seiscientos post aprendiendo, y aún estoy en prácticas.
Hace seis años tampoco imaginaba la de grandes personas que conocería, ni las experiencias y alegrías que iría atesorando. Mes a mes, hito a hito, post a post. No sé si este séptimo año el blog mantendrá el nivel o siquiera algo de actividad, pero sí os prometo una cosa: seguiré aprendiendo. Tengo la mejor Maestra.
¡Que la Fuerza os acompañe!
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