…entonces me di cuenta, cuando llegué allí, que los neurocirujanos eran gente normal como el resto, con sus problemas… y no existía nada que me impidiera ser uno de ellos, así que… me convertí en uno.
Eso lo dijo recientemente, en una entrevista, un miembro de Neuralink.
Neuralink es la empresa fundada por el hombre que una señora suscrita a este newsletter considera que es un vendehumos, Elon Musk y que se dedica a implantar chips en cerebros para que la gente recupere la movilidad, o el habla, la vista…
Lo que dice ese tipo tan importante y cuyo nombre no recuerdo es la consecuencia del «efecto tarima», un nombre que me acabo de inventar para describir un mal muy común.
Y es que ves a alguien subido a un púlpito y piensas que está ahí porque tiene mucha autoridad, cuando la realidad es que tiene mucha autoridad porque está ahí.
Piensas que el profesor es profesor porque es una eminencia cuando, de nuevo, es al revés, es eminencia porque es profesor.
Y claro, normal que entrevisten a fulano porque mira lo bien que lo hace, sin pensar lo hace bien es porque lo hizo mal en las cien anteriores, tan mal que nunca llegaste a verlas.
Pues así con todo, así que atiende, porque si tienes…
- Lengua
- Cerebro
- Y puedes usar lo último para mover las dos anteriores…
Estás listo.
Listo para jugar. Para salir y subir a la tarima, agarrar el micrófono o hacer lo que te salga de la entrepierna.
No tienes que pedir permiso, así que deja ya de esperar que llegue el ojeador y te llame para jugar con los mayores porque eso no funciona así. Eres tú el que debe dar el paso y abrirse camino en medio de la jungla.
Y créeme, estás listo.
Ya. Hoy. Con lo que tienes.
Todos a los que ves por encima de ti son igual que tú, con sus problemas… y no existe nada que te impida ser como ellos… así que conviértete en uno.
Cuanto antes lo aceptes antes acabas.
De eso hablo en el newsletter.
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La entrada Cómo los inteligentes fracasan por miedo se publicó primero en Luis Monge Malo.
