Cómo me gusta
la vivaz tersura
de tu piel ligera en mis manos
duras,
y sentir que se me
escapa, como seda de los dedos,
con cadencia plena
de música y versos.
Me gusta entregarte mis canciones, mis horas y fogatas de ganas cuando asoma la niebla, y en tus blandas mejillas que atrapan mi boca, escribirte inspirado mil versos por hora.
Recuerdia
