Revista Moda

¿Cómo me lo pongo?: Fuente de calor

Publicado el 30 noviembre 2009 por Coco
¿Cómo me lo pongo?: Fuente de calorLos inviernos son menos duros gracias a ellos. Una prenda fundamental a la que prestar mucha atención porque de lo contrario nos cargaremos un estilismo por muy estudiado que estuviera. Por eso, es recomendable tener siempre uno. María lo tiene, ya desde hace algún tiempo, y sin embargo no acaba de encontrar el modo de sacarle partido. Una pieza de aire masculino, de abotonadura cruzada, manga larga y recto. Vamos a intentar que este abrigo tenga una nueva vida.
Lo más importante a tener en cuenta al elegir el abrigo ideal será su largo y corte. Si no somos muy altas, evitaremos prendas demasiado largas. O si nuestra cadera es muy ancha y tenemos poco pecho es mejor olvidarnos de los que llevan cinturón. Lo siguiente es buscar un estilo que vaya con nuestro modo habitual de vestir. Si la prenda es como ésta, habrá dos opciones básicas muy extremas. Por ejemplo:
  1. De un modo muy radical: para que no tenga un aspecto demasiado serio que nos haga parecer mayor, lo mejor será combinarlo con prendas más informales. Como por ejemplo, con un pantalón pitillo, sandalias romanas y camisa denim. También camiseta de algodón maxi con alguna ilustración, shorts y botas moteras. O con leggings de lentejuelas, maxicamisa masculina y bailarinas. E incluso con baggy pants, botines de cuña de goma y jersey de cuello vuelto muy pegado al cuerpo. Eso sí, las solapas levantadas.
  2. De un modo muy elegante: con un vestido cocktail, medias de plumeti y stilettos. O con media negra tupida, salones y un cuello de pelo. El cabello recogido, estirado, y los labios rojos. Las solapas en este caso, bajas. Y los guantes como complemento indispensable.
Y experimenta mucho. Aunque lo veas tan formal, es una prenda que en realidad da mucho más juego para looks atrevidos. Que tenga este aire masculino es precisamente su gran valor añadido.
Seguid tan guapas.
No se te ocurra: comprarte una prenda que por muy básica que consideres que sea, no te resulta cómoda. Si no te ves con algo, da igual que se suponga que la tienes que tener. Nunca te la pondrás porque siempre te acabarás viendo disfrazada.
Comprarte un abrigo de talla mayor que la tuya. Es vital que tanto los hombros como el largo de las mangas se adapten a ti.
Llevarlo sosamente. Este abrigo exige personalidad y actitud para lucirlo en amplitud. Arriesgar para que no se vea un estándar o que nos hace mayor: ponle unas botas estilo cowboy con un vestido túnica tanto como un vaquero y camisa blanca. Eso sí, cambiarán detalles, como levantarle las solapas o remangarlo al codo.
Ponerle cinturones de piel. Con ese detalle en la espalda es totalmente no ni de broma.
No renovar tu abrigo. Eso de las pelotillas, los botones colgando y otros desaparecidos, los brillos en los codos y demás... pues para el Sr. Barragán

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