-Participación. Haz hablar a todos. Fomenta la intervención de cada individuo, trabaja en grupos grandes y pequeños, y por parejas. La idea es que investiguen juntos.
-Explicación multicanal. Utiliza varios canales (métodos) para explicar y comunicar una idea, un concepto, una teoría, una opinión (pizarra, vídeos, aplicaciones informáticas, demostraciones, etcétera). Además, es importante estructurar el mensaje y evitar la sensación de desorganización. No saltes de unos temas a otros sin un hilo conductor.
-Disposición espacial. Coloca al grupo en forma de U. Esta disposición invita a la participación, impide que las personas se refugien en las filas y coloca al grupo en situación de igualdad. Por eso, procura evitar las salas con mesas sobre un estrado. Colocarse al mismo nivel que el grupo afianza su confianza y elimina la jerarquía docente-alumno. Si en el aula existen mesas sobrantes, arrincónalas siempre que puedas para que no haya obstáculos en la comunicación. -Actitudes. El miedo impide la comunicación. No podemos tener actitudes defensivas o intolerantes. -Distancias. La corta distancia facilita la intimidad, los vínculos y las amistades. Entre vecindad y afecto se establece un doble vínculo de causa y efecto. -La mirada. Debemos mirar a nuestros alumnos y dejarnos mirar por el grupo. Hay que ubicarse donde todos puedan vernos para facilitar la comunicación y ayudar a centrar la atención. Cuando los grupos son pequeños, hay que hacer un esfuerzo para mirar a todas y cada una de las personas que lo componen. Eso da seguridad y demuestra que el docente les tiene en cuenta.
**Fuente utilizada: Apuntes del Curso de Formador Ocupacional (Servef)
