su padre asegura que el pequeño se puso pesado con que quería conducir de modo que no había más remedio que enseñarle.
Katiresh alcanza los 70 km/h y lleva más de 32 kilómetros a sus espaldas. Todo gracias a una especie de zancos que le acercan a los pedales y alimentan su sueño de convertirse en piloto de Fórmula 1. 20minutos.