Revista Libros

Con el viento bailando en las pestañas

Por Marapsara

El viento escocés tenía algo que decirme
sabio como la proa amenazante de un drakar
inquisitivo como la mirada de un chamán
inquebrantable
antiguo como el corazón de los montes de Skye
que no desprecia la vida pero a quien nada le importas
y se te encuentra sin querer en su camino
te atravesará sin dudarlo y sin devolverte la mirada
No sé qué pequeño dios me ha guiado hasta el jardín de las Hébridas,
paraíso montañoso sin manzanas doradas
pero con aguas negras como la puerta del infierno
como el abismo de los ojos que se niegan a mirarme
El viento escocés avanza con el aplomo
de una de esas preciosas bestias pardas de las Tierras Altas
con un cansancio infinito en la mirada
viendo el más allá detrás de ti
(tú no podrás verlo, no te molestes en girarte)
El viento escocés arrastra la melodía lejana de las gaitas,
el susurro del viento silbando en los pulmones,
en las velas, en las cuerdas y en el mástil
y el susurro inaudible de las cimas de los montes Cuillin
allí donde pierden el nombre los colores
y algo muy antiguo maneja los hilos desde arriba
exactamente desde el lugar más alto
de la cima del monte Sgurr Alasdair

Con el viento bailando en las pestañas

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