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Con G de Anónimo

Publicado el 10 septiembre 2022 por Delaflor
Con G de Anónimo

Relato presentado

al MICRORRETO

¡CITA A LA VISTA!

Blog: El Tintero de Oro

  

    Francia, 1416.

     Su nombre era Griselda, pero eso apenas importaba. 

   Nadie en el batallón se dirigía a ella por ese nombre. Ni siquiera sabían que fuese «ella» en lugar de «él». Sabía como hacer para que no se enterasen. Delgada y sin grandes atributos, Griselda se cortó un día su larga melena castaña, se agencíó unas prendas de su hermano el mayor y dejó su casa y su familia un día, antes de despuntar el alba.

    Ella quería ser libre, luchar por la libertad de su país, y en casa, eso era una quimera imposible. Siendo la segunda de siete hermanos, la primera chica, su vida ya estaba decidida por sus padres y la sociedad.

Cuidaría de los pequeños y ayudaría con las tareas. Cocinaría, mantendría la lumbre, se encargaría de las gallinas, zurciría y remendaría las ropas de todos, y si se terciaba, haría trabajos para otros para traer a casa algo de jornal, hasta que un día, algún hombre se fijase ella, a poder ser bien posicionado, ya que era una joven muy bella, la desposara y formase su propia familia. 

    Pero Griselda no quería esa vida para ella. Con dieciséis años quería ser libre. Quería estar mano a mano con lo hombres, no supeditada a ellos. Ese era su gran secreto, tenía que mantener lo más alejado posible su lado femenino, aunque se le fuesen los ojos detrás de algún compañero de batalla.

    Para ellos, era Gris. Para muchos, solo G. Para la historia, un anónimo más.

Basado en la siguiente cita:

«Durante la mayor parte de la historia, Anónimo era una mujer»

Virginia Woolf


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