Revista Espiritualidad

Conferencia de isaac tigrett – 03/iii/92

Por El Despertar Sai @ELDESPERTARSAI

CONFERENCIA DE ISAAC TIGRETT – 03/III/92

Esta Conferencia fue genial, duró casi una se­mana y hubo 2000 delegados venidos del mun­do entero: jefes de comunidades religiosas, parlamentarios, por ejemplo el primer minis­tro de Noruega, toda clase de maravillosos ora­dores. Sai Baba me dijo: “No te preocupes, no intentes organizar todo como acostumbras, quédate aquí y está listo para tomar la pala­bra”, la única interpretación de estas palabras que me vino a la mente fue que me tendría que encontrar con alguien durante la confe­rencia. Sai nos pone en situación de espera, de atención y disponibilidad, para dejarle dirigir­se a los otros a través de nosotros mismos. Es muy importante, pues creo que es la manera por la que Sai quiere que hablemos a cada uno. Yo regresé luego a mi habitación y me puse a meditar, y no me preocupé más como tenía costumbre.

La conferencia se prolongó durante una sema­na, fue muy dinámica, y hacia la ceremonia de cierre, el jefe de la Organización se dirigió hacia mi y me dijo: “Isaac, nos gustaría que tomaras la palabra”. Yo estaba aterrorizado, como lo estoy en este momento, y como aho­ra, no tenía más que algunas escasas notas so­bre mí. Me encontraba ante una enorme mul­titud –las conferencias eran retransmitidas por satélite– y rogué a Swami para que hablara a través de mí. Él hizo un discurso extraordina­rio sobre el Amor.

Un año después, fue verdaderamente gracio­so, pues tuve la felicidad de encontrarme en su presencia con otras personas; Él evocó esta conferencia, contando a todos cómo había he­cho su discurso sobre el amor a través de mí, hasta qué punto yo estaba nervioso al princi­pio y cómo había mejorado hacia el final. Es­pero que esto pasará también hoy. Querría agra­decer a Michael Hollander, os aseguro que no he estado jamás tan asustado, como la prime­ra vez que me encontré con él. Yo estaba vesti­do todo de negro –me toca vestir de negro en ciertas ocasiones, pero ésta no era la mejor– se dirigió hacia mí y me llené de pánico. Creo que fue en 1975 aproximadamente, es un hom­bre maravilloso y un gran devoto de Sai, quien ha trabajado con Él, he sido verdaderamente bendecido al conocerle.

Encuentro esta fórmula, que conocéis bien, sobre la limitación de los deseos bastante ex­traña, porque de hecho, los deseos los tengo todos, pero limitaciones ninguna. Me he dicho que hoy hablaría sobre un solo sujeto, al que conozco bastante bien, yo mismo, y os conta­ría mi historia.

Nací en Jackson Tenessee, una pequeña ciu­dad entre Nashville y Memphis, Tenessee. Cre­cí aquí hasta la edad de 15 años, después me fui a Inglaterra. Mis padres estaban separados, mi padre se situó en Inglaterra donde tenía sus negocios y tuve la oportunidad de seguirle. A los diecinueve años creé una empresa a la que llamé: “Hard Rock Café”. Era un ferviente de­voto de Jimmy Hendrix, Cream, Led Zeppelin y otros, y lo soy aún, los encuentro excelentes. Puse en marcha este negocio, el Señor me con­cedió un éxito fenomenal que sobrepasaba muchos de mis sueños, los más locos. Más tarde cuando me volví un devoto de Sai, estaba incómodo en esta clase de grupos, pues en ge­neral las gentes asimilan el rock a las drogas y a otras idioteces y no tienen razón. Pero los grupos Sai no tienen nada que ver con esto, y Baba no utilizaba a nadie de este estilo, de manera que yo seguí sintiéndome incómodo a lo largo de los años. Ahora que Sai me ha dado la Gracia de llamarme y de pasar tanto tiempo conmigo, aprovechando esta ocasión, puedo deciros que me confió que el Hard Rock Café era de Él, yo lo sabía. Quizás sabéis que hay una foto de Sai Baba en cada Hard Rock Café. Él mismo dijo un día que era un oasis de luz en un océano de oscuridad. Pienso que es exac­tamente esto lo que cada uno de nosotros es, o debería ser en este Kali Yuga, un faro para Él.

Fue una época maravillosa para mí. Un día tuve la oportunidad de obtener los derechos de un libro. Yo recibía visiones, digamos metafísicas, desde la edad de trece años y una de ellas me dijo que comprara los derechos cinematográ­ficos de “La Vida Secreta de las Plantas”; yo no sabía a qué se refería, tenía 23 años en esa época. Compré dos o tres semanas más tarde un ejemplar de la revista semanal Time, y en­contré un artículo que leí ávidamente sobre un libro de parapsicología y fenómenos psí­quicos; en el título decía: “La Vida Secreta de las Plantas” por Christopher Bird y Peter Tompkins.

Fue en 1973 y me puse inmediatamente en relación con los autores diciéndoles que de­seaba adquirir los derechos cinematográficos de su libro porque me sentía muy interesado por el asunto. Las experiencias psíquicas que tuve desde los 13 años me había aterrorizado al principio, porque no las comprendía. De hecho, fue un predicador llamado Norman Vicent Peale, de la ciudad de Nueva York, quien explicó a mis padres que no estaba enfermo. Yo mismo, en ese momento, pensaba volver­me loco. No es fácil soportar la llegada a nues­tras conciencias de informaciones extrañas. ¡Ahora, yo sé que deberíamos ser receptivos!

Compré pues los derechos de este libro. Lla­mé a los autores y uno de ellos me dijo: “Oh, Mr. Tigrett, no comprendo por qué queréis obtener estos derechos. Este libro es un fraca­so total”. Harpers y Row lo habían publicado para navidad pensando que se vendería bien para las fiestas, pero no recibió más que una acogida con reservas; de hecho el artículo que yo había leído era malévolo y me dije: “O.K., sé que debo comprar estos derechos cinema­tográficos” y los compré por una bicoca. Seis semanas después, el libro estaba dentro de la lista de los Best–seller del New York Times y se mantuvo ahí durante 57 semanas. Así que me volví uno de los tipos más populares de Hollywood. Fue verdaderamente fantástico, estuve en California con la Warner Brothers organizando la distribución con ellos y todo fue de maravilla. Steve Wonder se asoció a la producción conmigo; es una persona muy es­piritual, hizo la música de la película que apa­reció como álbum bajo el título de “La vida secreta de las Plantas”, el cual quedó relativa­mente desconocido.

Partimos de viaje durante 8 o 9 meses para escribir el escenario y para documentarnos sobre todos los fenómenos descritos en el li­bro. Estuvimos, por ejemplo, en el Instituto Cayce en Virginia Beach, en la Universidad de California, donde hay un departamento de parapsicología, etc… Me acuerdo de que estu­vimos en México, donde había un hombre muy pobre, vivía en la calle, y tenía la facultad de hacer aparecer cualquier cosa sobre una foto polaroid, simplemente poniendo el aparato sobre su frente. Si querías una foto del hori­zonte de New York con la silueta de J.F. Kennedy en el cielo, ¡el os la hacía! De hecho él lo hacía simplemente por beber y me acuer­do que al final de la jornada los rascacielos estaban un poco ladeados, era muy excitante.

Pero este viaje me condujo entre otros a la raíz de todos estos fenómenos, a nuestra querida Madre la India, el país más extraordinario de este planeta. El es rico en todo lo que se rela­ciona con la espiritualidad. Es un pueblo que se va a volver el motor espiritual del planeta, es maravilloso saber que este país, en el que hemos tenido la oportunidad de estar, está siempre aquí, en pleno Kali Yuga, para prote­gernos y proclamar alto y fuerte que Dios es todo y está en todo.

Es en este viaje, yo estaba en un Hotel en un pueblo del norte de la India llamado Avranga; algo se manifestó en mi conciencia y me dijo: “Te esperaba, ven”. Miré alrededor de mí, en el Hall del Hotel, pero no había nadie, excepto el personal. Escuché una segunda vez la misma voz y me di cuenta que era mi voz interior que me hablaba con insistencia. Levanté la cabeza y delante de mí había una foto de Sri Sathya Sai Baba. Pregunté a una persona quién era este personaje, que no estaba en la lista de Maestros a visitar en India. El me dijo que era: Su Tesoro Nacional. Estaba seguro de que era el maestro que buscaba después de años, al menos eso suponía fuertemente.

Tomé un avión y me presenté en Whitefield. Era domingo y había probablemente más de un millar de personas; me puse detrás de todo el mundo, contra el muro, vestido de negro por supuesto. Sai Baba salió y habriéndose paso entre la multitud se dirigió directamente hacia mí. Le había visto hacer un gesto con la mano delante de la gente que tendía las suyas, me dije que era necesario que hiciese como ellos. Materializó Vibhuti para mí y así fue como comenzó mi asociación con Sathya Sai Baba. Fue en 1973. Él me dijo: “Cómelo, está muy bueno”. Eso hice.

Después de este momento no me dirigió más la palabra; yo me presenté todos los años para pasar algunas semanas, a veces un mes, a ve­ces más, entre 1973 y 1989. De hecho, es gra­cioso, llegué a un cierto punto a hacer un tipo de broma del ashram. Cuando vamos –y todos lo sabéis– estamos preocupados por obtener una entrevista, es nuestro ego… Se dice que cuando se está en Puttaparthi se lava la ropa sucia, y es verdad. La gente refleja la limita­ción de sus deseos, es verdaderamente extraor­dinario. Cuando todos pasaban por una fase de crisis, que parece bastante común aquí, me burlaba porque yo era el tipo que jamás había tenido una entrevista, ni mirada, ni palabra de Sathya Sai Baba durante 5, 8, 12 y finalmente 15 años. Yo sabía que Él estaba y esto me bas­taba. Todavía hoy estoy sorprendido por el hecho de que sea necesario hablarle e igual­mente por que Él quiera que yo esté aquí para hablarles. Esto no es necesario en absoluto, pero Él no es lo que parece, Él es algo más dinámico que un pequeño hombre de pelo largo rizado que se preocupa por construir hospi­tales y universidades. Les digo esto muy seriamente.

No olvidaré jamás estos años, era verdadera­mente fantástico. Mi querido amigo Michael Hollander me decía a menudo: “Aférrate Isaac, aférrate…” y fue siempre un gran alivio encon­trarle aquí tan numerosas veces a lo largo de estos años.

Yo estaba realmente en estado de shock, el día que me llamó. Puede ser porque había te­nido un cierto número de fabulosas experien­cias a lo largo de las cuales se dirigía a mí para confirmar Su naturaleza. Si os digo que llevé una vida loca, sería un eufemismo. Recuerdo que una vez tomé la carretera después de ha­ber bebido mucho, a las 5 de la mañana, en un Porsche Targa; iba a 140 o 150 km/h y el coche dejó la carretera que bordeaba un cañón en California. Fue un salto de 130 mts. Me había dormido al volante, Sai Baba apareció junto a mí en el coche. Fue en 1975 o quizás 1976. Pasó su brazo alrededor de mis hombros y me dí cuenta de que el coche estaba dando vuel­tas en el aire. Rebotó probablemente una do­cena de veces… no quedó nada! Quedó com­pletamente destruido. Me levanté y salí, su­pongo que su brazo me había protegido. Dejé el coche sin la menor contusión o arañazo. Tomé el siguiente avión a la India para agrade­cerle. Naturalmente él me ignoró durante toda la estancia.

En otra ocasión, en 1977, sufrí de una crisis de epilepsia debido a una sobredosis de droga, en una habitación de un hotel en Denver, Colora­do, hacia la 1 de la mañana. Tuve mi crisis y no me dominé, estaba caído en el suelo, había tragado la lengua y temblaba todo mi cuerpo.

Mi espíritu dejó mi cuerpo por la cabeza, exac­tamente como lo describen los libros, estaba en un estado de conciencia diferente y obser­vaba mi cuerpo. Estando en este estado de con­ciencia maravilloso, de paz total, algo me dijo, (no lo olvidaré jamás). “Tu tiempo no ha llega­do, pronuncia el nombre de tu gurú”; yo pro­nuncié el nombre de Sai Baba y Él apareció instantáneamente en la habitación. Me levan­tó, me acostó sobre la cama, y colocó mi len­gua bien. Yo observaba todo esto desde mi posición por encima de mi cuerpo. Puso sus manos sobre mi espalda, empujó hacia delan­te y me reintegré inmediatamente a mi cuer­po. Estaba de nuevo en estado epiléptico y no sé cuánto tiempo pasó. Más tarde se me dejó salir del hospital. Me fui a la India el día si­guiente para agradecer a Sai Baba y él me ignoró esta vez todavía durante numerosos meses.

Os diré que 15 años más tarde –justo en el momento apropiado, como siempre ocurre con Él– estábamos para trabajar en el hospital, y tuvimos la oportunidad de encontrarnos en su presencia, durante algunas horas, con cierto número de distinguidos cirujanos que habían sido reunidos en Whitefield, en su residencia, para discutir sobre el hospital. Él pidió la aten­ción de todo el mundo; yo estaba sentado a su lado, dijo: “He salvado la vida de este hombre en dos ocasiones, ¿no es así?” Esto pasó 15 años más tarde. Es necesario que agregue que yo respondí: “Sí, seguro” y Él se inclinó hacia mí diciéndome a la oreja: “Y numerosas otras veces igualmente”. Como todos sabéis Sai Baba está lleno de humor. Nosotros lo encontramos ma­ravilloso, pero su humor es verdaderamente algo muy especial.

Os voy a hablar de una cosa que me ha afecta­do mucho. Lo he contado a otras personas y parece que les ha sido útil, he de contároslo a vosotros también hoy. Yo he tenido una infan­cia bastante poco común, como muchas otras personas que tienen mucho sufrimiento en esta vida, probablemente en razón de su karma de vidas anteriores. Mi infancia ha sido realmen­te maravillosa hasta la edad de 13 años; un día cuando jugaba con mi hermano pequeño y que nos golpeábamos, fue enterrado por un talud de tierra y se ahogó. Yo llegué a apartar la tierra pero ya era demasiado tarde; murió en mis brazos. Mis padres me hicieron responsable de su muerte y al mismo tiempo se lo reprocha­ron mutuamente. No se hablaron más jamás. Mi hermano mayor que tenía un C.I. muy ele­vado quedó muy afectado por esta muerte. En ese momento me lo reproché igualmente, pues mi hermano cayó enfermo mentalmente; todo esto lo había desequilibrado completamente.

Pasé cierto número de años con él en los hos­pitales psiquiátricos, no quería hablar con otra persona. Estos años fueron terribles porque yo estaba en guerra con todo el mundo. Finalmen­te se suicidó. Mi madre y mi padre no se ha­blaron más y de nuevo me sentí responsable de esta actitud, así como de la muerte de mi segundo hermano. Mi padre se suicidó social­mente dejando arruinar su empresa, que em­pleaba a casi toda la villa de Jackson, como para autocastigarse. Yo pensé que era igualmen­te por mi culpa. Acabó por dejar Jackson y abandonó a mi madre para irse con una joven a Inglaterra.

Sentí una profunda tristeza que me tomó mu­chos años superar. Fue tan largo y tan doloro­so. Muchos de vosotros seguramente habréis tenido experiencias similares. Estas tragedias ocuparon mi espíritu durante muchos años y yo pensaba para mí mismo: “¡qué vida tan te­rrible la mía!”. Una vez, no hace mucho tiem­po, estaba con Sai Baba, y debo deciros que este evento ha cambiado mi vida. El se volvió hacia mí y me dijo: “Tigrett, si tienes preguntas que hacerme sobre algún asunto que te preocupa, hazlas, yo responderé a cualquier cuestión”. Yo respondí: “Sí, quería saber por qué he nacido en una familia que ha sufrido tantas tragedias, muer­tes, locura y violencia durante tan to tiempo. ¿Por qué nací en una familia tal?”. El sonríe, me mira y dice: “Para dulcificar tu corazón”, y puedo deciros que me dí cuenta, en ese momento, de hasta qué punto había sido bendecido al nacer en esa familia y de tener la ocasión de pasar por todas esas experiencias. Lo poco que sé hoy, lo debo a este pasado doloroso y Dios sabe que si tengo un ego enorme, si no hubiera vi­vido estas experiencias, me pregunto que esta­ría en capacidad de hacer hoy.

Es importante para cada uno de nosotros dar­se cuenta de que los golpes que nos encajan son dados con mucho amor y compasión, es simplemente nuestro karma. Como Baba ha repetido a menudo: “El pasado es pasado, el fu­turo es incierto, sólo el presente es importante”. Hoy trabajáis en vuestro futuro. Todo esto que hacéis os regresará, es una ley muy simple, que es válida tanto en el mundo espiritual como en el de la materia.

Os debo hablar de mi primera “Interview” (en­trevista interna), con Sai Baba, porque fue ver­daderamente fantástica. La primera vez que fui a Puttaparthi, creo que fue en 1974, estan­do en la cantina, donde encontré una comida excelente, a pesar de ciertos rumores contra­rios que circulan, me llamó la atención un pe­queño cartel encima de la puerta. De hecho, ahí está, decía: “Ama a todos, Sirve a todos.” Estas palabras me marcaron tanto, pensé que no había nada más importante en la vida y que te­nía que ponerlo en práctica en mi empresa. Este pequeño mensaje cambió mi vida por completo.

Regresé a mi casa y comencé a predicarlo en­tre mis empleados, estaba grabado en mi cora­zón; de todos modos, siempre había pensando que la razón de nuestro nacimiento, de nues­tra presencia en este mundo, era amar a nues­tro prójimo y servirle, que nada podía ser más importante. Yo adopté este cartel para mi em­presa. De hecho os encontraréis estos carteles “Ama a todos, Sirve a todos” en todos los Hard Rock Café del mundo entero; se ha impreso en millones de camisetas, sobre 20 millones de cajas de fósforos, etc… Lo hice el tema prin­cipal de mis reuniones mensuales con mis empleados por todo el mundo. Este mensaje determinó la gestión de mi empresa, era la única manera de sobrevivir verdaderamente, decentemente, con eficacia como Él lo quiere. Esto es lo que Él quiere, que seamos sus ma­rionetas; esta palabra puede ser difícil de acep­tar para nuestros egos. Mas, es exactamente de lo que se trata, Él quiere que seamos sus instrumentos. Yo he intentado llegar a serlo, de hecho lo intento siempre. Debo decir que “Ama a todos, Sirve a todos” se ha convertido en la divisa de mi personal y de todos estos que admiran lo que hacemos. A veces, tenía miedo de no hacer lo que era necesario, quiero decir, que parece chiflado encontrarse en este chi­flado mundo en el cual yo vivo y tener este maestro divino, además de frecuentes experien­cias psíquicas y todo lo demás.

Es necesario que os hable de mi primera en­trevista con Sai Baba, porque fue verdadera­mente extraordinario. Yo no comprendí real­mente, no tuve la confirmación de su implica­ción en los Hard Rock Café, hasta esta entre­vista. No olvidaré jamás cuando dijo: “Venid”, ¡después de 15 años! Me volví hacia el tipo detrás de mí. No podía realmente creer que era a mí a quien se dirigía. Estuvo maravillo­so, me había llamado y yo estaba completa­mente aterrorizado. Me hizo sentar justo de­lante de Él, éramos 10 o 12 en total y Él pre­guntó: ¿Dónde está Dios? yo dije: “Dios está en mi corazón”, Él dijo: “No” “Dios está en todo, es como un pez, en el agua, el agua está por enci­ma del pez, alrededor y debajo y en el interior, vosotros sois peces nadando en Dios”. Este mo­mento ha sido uno de los más maravillosos de mi existencia y estoy seguro de que ha sido lo mismo para todos los que estaban presentes en la habitación, porque, en este momento, nosotros navegamos verdaderamente en Dios. Él está en todo y esto es exactamente la con­ciencia que todos intentamos alcanzar, Él nos hizo comprender no sólo a nivel intelectual, sino totalmente y dentro de la cual debíamos sumergirnos.

Él me preguntó entonces: “¿Cómo alcanzar a Dios?”; yo había respondido equivocadamente a la primera pregunta, o sea que no iba a empezar de nuevo, me incliné hacia atrás, así; él expuso la misma pregunta a otro muchacho: ¿Cómo alcanzar a Dios? pero no respondió nada, entonces Él se volvió hacia mí y volvió a preguntarme: ¿Cómo alcanzar a Dios? yo per­manecí inclinado hacia atrás y Él me hizo un guiño con su ojo diciendo: “Ama a Todos, Sirve a Todos”. Es verdaderamente de esto de lo que se trata, sin duda.

Os voy a hablar un poco del hospital. He teni­do una oportunidad extraordinaria al ser esco­gido por Sai Baba. Desde que creé la empresa en 1971, siempre decía a mis empleados y a mi familia, a unos 3 o 4000 hermanos y her­manas de los H. R. Café, en el mundo entero, que esto iba a servir un día a la humanidad de una manera u otra. Nadie me creyó, excepto yo mismo. Decía que este increíble éxito ser­viría un día a la humanidad. Lo repetí todos los meses durante años y años.

Swami me envió a alguien justo en buen mo­mento, yo estaba completamente agotado por el desarrollo de esta empresa en el mundo en­tero y alguien me ofreció por él más dinero que su valor. Vendí el H. R. Café; la sociedad cotizaba en bolsa tanto en Londres como en América y me era muy difícil separarme de ella, pero después de un cierto número de meditaciones, continúe recibiendo signos que me decían: “Sí, realmente, está bien, es lo que quiero que hagas”.

Yo había creado, hace algunos años antes, una fundación, la fundación Rama y puse la mitad de mis acciones en su cuenta. La fundación percibió la mitad del resultado de la venta del H. R. Café, que fue negociado, creo que se pue­de decir milagrosamente, en 108 millones de dólares. Esto me recuerda otra cosa que no ol­vidaré jamás, Swami recibió a una dama meti­da en carnes a quien le dio consejos sobre la forma de hacer en la cocina, cómo hervir el agua, cómo hacer el arroz, cómo hacer esto y aquello, etc. Repentinamente se volvió y dijo “Sai Baba pesa exactamente 108 libras”. Yo peso exactamente 108 libras desde los 14 años, era maravilloso. Sabéis la numerología es muy importante; hay tantos misterios en el mundo, tal cantidad de cosas de las que no somos cons­cientes. En todo caso me dirigí directamente a Él y le dije: “Swami tengo este dinero…” Él me respondió: “Lo sé, lo sé… vamos a construir un hospital”, yo dije: “¿Qué deseas que haga con este dinero?” Respondió: “Construiremos un hospital”.

Es necesario que os diga unas palabras sobre Sai Baba y el dinero, todo el mundo dice: “Oh, Sai Baba no acepta dinero”, etc…. Sai no tiene necesidad de nada, me hizo un favor aceptan­do que le diera el dinero. No me lo ha pedido. Él sabía desde al menos 15 vidas antes, que yo llegaría a este preciso momento. La Organiza­ción funciona exactamente de la misma forma. Ha fundado más de 2000 escuelas en In­dia, colegios, una universidad, etc. Yo he visto la contabilidad del Trust en detalle, no vi más que donaciones de ricos fieles de Sai que no lo dan anónimamente al Trust después de años y años. Ellos vienen a verle y cuando dice “se va a construir una escuela” inmediatamente al­guien se presenta y ofrece el dinero, dice “Muy bien” o bien “No”. Le he visto rehusar así nue­ve veces de cada diez, por que algo no era co­rrecto. Es una manera de funcionar increíble para el hombre de negocios que soy. Nadie debería sentirse asustado o impedido por el dinero. Hay gentes que os dirán que no podéis ser espirituales y tener dinero, pero esto es un sin sentido, es totalmente estúpido.

Simplemente nosotros no debemos adorar el dinero y no dejarnos atar por el. He llegado –me alejo un poco en el asunto pero esto me pasa a veces– he llegado, gracias a la medita­ción, a entrar en un cierto estado de concien­cia, en el que me he dado cuenta que me desapegaba de muchas cosas, para empezar con mi hija, que he dado a Sai, y después con mi esposa, en cuanto a las cosas materiales, no he estado de hecho nunca muy apegado. Fui a verlo y le dije: “Swami, ¿puesto que me habéis dado esta capacidad para llenar mi cuerpo de energía para la meditación, queréis que me retire a alguna parte, en una gruta a meditar? Me respondió: “En otra época histórica, esto habría sido lo correcto, pero en este momento quiero que permanezcas en el mundo, quiero que tengas objetos alrededor tuyo pero no te apegues a ellos. Tenlos contigo pero no te vuelvas su escla­vo, quiero que seáis faros luminosos en el mundo. En esta edad el mundo debe ser purificado”. En esta era maravillosa en la que hemos tenido la oportunidad de nacer. Sí, vivimos en una nue­va era, y os referiré lo que Sai me ha dicho al respecto.

El hospital se ha revelado para mí como una bendición en más de un punto. Me pidió dele­gar a la fundación Rama la organización de la arquitectura del hospital. Tuve la oportunidad de encontrarme con el profesor Keith Chrich­low quien enseña en el colegio de arte de Lon­dres. El profesor Chrichlow es el mejor arqui­tecto de construcciones sacras del mundo. El conoce toda la geometría tradicional, ha escri­to numerosos libros en los que no comprendo nada, pero es un hombre extraordinario y Sai Baba nos hizo encontrarnos. Yo presenté a Keith ante Sai Baba y él dijo: “Sí, éste es el hombre que construirá el hospital”. Los planos se hi­cieron bajo la geometría tradicional, fue fan­tástico observar el proceso de la construcción del hospital. La primera cosa que hizo Keith fue limpiar el terreno antes de que Swami vi­niera a hacer la ceremonia (puja). Nosotros pedimos a Swami: ¿Debemos trazar este anti­guo Mandala sobre el terreno? y Sai Baba res­pondió: “Sí trazar este Mandala sobre el terre­no”.

Keith y yo tomamos el coche y nos dirigimos al lugar; conduciendo Keith me dijo: ¿Sabes? no he hecho esto más que para los Lamas Tibetanos que querían construir un monasterio en Sikkim. Un mandala sólo funciona si hay un águila sobre el terreno o sobrevolándolo (o algo así) para purificar el lugar, etc… Y bien, cuando llegamos había 5 águilas en tierra, jus­to en el emplazamiento escogido para trazar el Mandala. Lo trazamos con mucho cuidado y las águilas no se elevaron, estaban contentas de posarse, era verdaderamente milagroso. Chrichlow es un hombre maravilloso un gran discípulo de Sathya Sai Baba.

La construcción del hospital ha sido termina­da antes que la organización del planning mé­dico. Su forma debía estar de acuerdo al espí­ritu humano. Swami lo quiso así. Está basado en la antigua numerología, esto es verdadera­mente fantástico. El número 108 juega un pa­pel muy importante en la posición de la cons­trucción sobre el terreno y en la construcción de la cúpula. El número 33 tiene su importan­cia dentro de los cálculos geométricos en rela­ción a los 33 años que vivió el Cristo sobre la Tierra. Se construyó primero la pared exterior y después fue necesario arreglárselas para ha­cer entrar todo lo que queríamos meter. Este sistema es totalmente diferente del que se usa habitualmente, es un templo sagrado de la cu­ración. Y puedo deciros hoy después de haber estado un cierto número de veces, que en este lugar se experimenta un sentimiento bastante milagroso, se tiene la sensación de estar en la Divinidad. Es un lugar absolutamente fantás­tico. He tenido también la oportunidad de ser encargado por Swami del planning médico y he obtenido la ayuda del Hospital Corporation of America, que es la mejor corporación de hospitales del mundo –han construido milla­res de hospitales en todo el mundo– ellos han organizado nuestro planning. Sai hizo venir a algunos de los mejores cerebros de la India y de otros países, para completar el trabajo de la corporación; después Él cambió todo y fue necesario recomenzar. Hizo numerosos cam­bios Él mismo. Me dijo: “Esto es un prototipo, un verdadero prototipo” y yo me dije “qué querrá decir, no tengo la menor idea”.

Me envió poco después a Ginebra a la O.M.S. Fui y me encontré con un grupo de una doce­na de sus médicos, los más importantes. Cuan­do les mostré los planos, se sorprendieron por la sola idea de este hospital, dijeron que no funcionaría jamás. “Cómo podréis llegar a cons­truir un hospital súper especializado como éste cuando nosotros mismos no estamos en condi­ciones de enseñar a los pueblos del tercer mundo la higiene más elemental, sin hablar de las vacunaciones, etc….” Ellos me destroza­ron, lo que es bastante difícil de hacer, y yo les escuché calmadamente sabiendo que tenían la entera razón, salvo que era el Hospital de Sathya Sai Baba lo que estaban cuestionando.

Había un cierto Dr. Singh que había llegado tarde a la reunión. Uno venía de Japón, otro de Ghana, otro de no sé dónde y el Dr. Singh llegó justo en el momento donde estaban por hacerme perder la piel… El Dr. Singh, un ciu­dadano de la India, hizo un breve guiño y dijo: “Oh, es un proyecto de Sai Baba, ¡Si hay una sola persona en el mundo de llevarlo a cabo, ése es Él!

De hecho, es increíble, Sai Baba jamás nos ofre­ce la Fe en bandeja –estoy seguro que lo ha­béis experimentado numerosas veces– es ne­cesario ganarla y mantenerla, esto forma par­te del proceso de destrucción del ego. Nuestro ego quiere negar la existencia de Dios. Yo esta­ba estupefacto de ver y de observar –estando atormentado por mis dudas– cómo realizó este hospital, digo realizó a propósito, porque esto es realmente lo que hizo. El proceso había ape­nas comenzado que se terminaba ya. De he­cho no hay ningún hospital especializado en el mundo que sea gratuito, especialmente en el tercer mundo. Por lo que yo sé no hay ningu­no en ningún sitio. Como sabéis el hospital ha sido construido en un terreno de 40 hectáreas, sobre el cual una cuarentena de construccio­nes así como construcciones anexas se han le­vantado. Toda una villa está por construirse y podrá acoger a los 3500 empleados del hospital, con sus familias. Habrá más empleados que en el Ashram o que el hospital de Puttaparthi. Todo esto es verdaderamente muy excitante. En esta situación he aprendido cantidad de cosas sobre el funcionamiento de los hospitales.

Prácticamente se han triplicado las dimensio­nes del hospital de Puttaparthi, se tratan entre 350 y 400 enfermedades por día. De hecho, de entre 2000 o 3000 enfermos que se han visita­do en el hospital general, uno sólo necesita una intervención. Se prevén por ejemplo trasplan­tes de corazón. Por el momento hacen opera­ciones a corazón abierto; cuando estuve hace dos meses, terminaron la operación número 175, a corazón abierto, en condiciones extre­madamente difíciles. Es sorprendente saber que, de acuerdo a las leyes estadísticas, alguien debía haber muerto a causa de alguna infec­ción, muchos más debían haber muerto, pues el lugar es todavía una cantera, hay mucho polvo y escombros. Ni un solo paciente ha muerto, es absolutamente extraordinario.

La construcción se efectúa en cuatro fases, la próxima ala será abierta con ocasión de su ani­versario este año. Por el momento la única en funcionar es la del corazón. Él quería comen­zar por aquí, por el corazón, a causa de su re­lación con el Señor, la próxima apertura será, creo, la del servicio de Urología para presen­tarlo a Swami para su aniversario. El Dr. Batt, padre de la urología en la India, será el jefe de servicio; si alguna vez tuvieseis la oportuni­dad de encontrarle veréis que es un médico muy destacado al que Swami ha acercado a su lado. Mucha gente dice: “Podríamos nosotros tra­bajar aquí, ¿cómo podemos venir? Creo que la respuesta es: “Sí, la ocasión llegará a su tiempo”.

Para comenzar Swami ha hecho donación del hospital a la comunidad India; pienso que este paso fue lo mejor, pues la gente de la O.M.S. me había dicho que corría el peligro de ser in­vadido, esto sería una locura. En lo que con­cierne al funcionamiento del hospital, la manera de proceder de Sai es genial. Trabajan durante 2 o 3 semanas, después se detiene todo, Él los detiene. Esto les da ocasión de tomar perspectiva, de tomar conciencia de lo que no hacen correctamente, revisar la administración. Enseguida recomienzan, se ponen a trabajar algunas semanas y de nuevo detiene todo. Las salas están cubiertas, el 25% de los operados son niños que tienen una enfermedad cardía­ca. Es realmente un prototipo, como ha dicho Sai Baba. Él me ha dicho que se trata de un proyecto de 1000 años. Es terriblemente exci­tante. Es maravilloso y estoy seguro de que tie­nen las calificaciones requeridas –algunos en­tre nosotros son médicos–, tendrán la oportu­nidad de ir a trabajar. Se me ha dicho que Él acaba de incluir a un médico de Chicago que va a tomar el servicio del Banco de Sangre, y otro italiano, que va a trabajar en el servicio de Anestiosiología. Esto no es más que cues­tión de tiempo y karma, nosotros podremos todos jugar nuestro rol en esta obra.

Cuando digo jugar un rol, me hace pensar en una de las más maravillosas experiencias que he tenido con Michael Hollander, creo que en 1976. Fue el año en que se construyó el stupa, éramos como unos cuarenta aquí, con el hor­migón, quiero decir que lo que cuenta es el trabajo con energía, no qué consideramos im­portante en nuestra cabeza.

He aquí que me dirijo a vosotros para hablar de un asunto que encuentro bastante descon­certante. Sai Baba me mandó un día ir a California, me pidió ir a ver a Phyllis Krystal y trabajar con ella. Conocía a Mme. Krystal, sa­bía que había escrito algunos libros excelen­tes, sabía también que ella es una yoguini y que ha desarrollado múltiples técnicas espiri­tuales de meditación. Pregunté a Sai Baba so­bre este asunto y me respondió: “Ve a trabajar con Mme. Krystal”. Yo, sabéis, no tengo ningún talento particular, aparte de la recepción de mensajes e intuiciones que me vienen en oca­siones, de suerte que me dije: “Bueno, voy a meterme en ello, voy a pedir prestados sus li­bros o sus cassettes y esperar que alguna cosa se presente en mi conciencia”. Finalmente Sai Baba nos hizo meditar juntos, introduciéndo­nos en un estado de trance que duraba 4 o 5 horas por día. Estos cuatro años fueron los más milagrosos de mi vida. Sai Baba me ha mostra­do quién Él es realmente. Yo le he preguntado, en mi última visita, antes de venir aquí y me ha respondido: “Sí, sí… seguro, habla de ello, pero pocos serán los que comprendan, pero habla al menos”. Por esto voy a hablar, no sé qué pen­sará la Sociedad Sai, pero mis órdenes vienen de más alto.

Sai Baba no es este pequeño personaje coronado con una abundante cabellera rizada que adoramos y veneramos. Esto no es más que una ilusión. Él lo ha dicho ya muchas veces en el pasado. Fijándonos en esta forma, sufrimos ilusión. Conocer Su verdadera forma es recono­cerlo en cada cosa, por todas partes, en cada uno. Es una disciplina que practico desde años y años tanto en mi vida privada como en mi vida profesional, y el beneficio es enorme porque no son individuos lo que veo, sino Dios en cada rostro. Yo practico esta disciplina exactamente como la meditación, como cualquier ejercicio espiritual.

Es primordial para todos salir del estado de conciencia egoista. No sois lo mental, no sois el cuerpo, sois todos seres divinos. La realiza­ción del ser no puede seros dada, porque está ya en vosotros. Es suficiente apartar el velo del ego. Podéis hacerlo ahora. Si tengo esta convicción es porque Sai Baba, a lo largo de los últimos años, me ha mostrado otras dimen­siones. Día tras día, me ha dirigido a recorrer cada plano que puede visitarse, creo. Pero estoy seguro de que le quedan todavía numero­sas cosas que mostrarme. Esto puede parecer extraño, pero es necesario que comprendáis que Él tiene otra cara, otra dinámica, y que sepáis lo que Sai es realmente para realizarlo. Es necesario comprender bien esto.

Habláis todos de la limitación de los deseos, yo os voy a indicar una de las limitaciones, de la cual es necesario que seáis conscientes, es ésta que concierne a los pensamientos. La cosa más poderosa que podéis hacer en esta dimensión es pensar. Cada pensamiento es energía en esta­do puro. Esta energía que se rige por las mis­mas leyes que la física, no muere, se reúne en un plano que Sai Baba nos ha mandado llamar “El plano Astral”. Es aquí que se amontonan todos los desechos, es aquí que se encuentran los pensamientos. Es aquí la residencia de to­das las formas pensadas, éstas de los Toltecas, Aztecas y de otras grandes civilizaciones.

Cuando los grandes sacerdotes comprendían los poderes y la sabiduría ancestral, crearon seres sirvientes invisibles que están siempre aquí. Estos seres, los elementales, están en esta dimensión con la que debemos contar cuando actuamos y en la que nuestros pensamientos se van a verter. La concupiscencia, la codicia, la cólera, la ira, se amontonan en esta otra di­mensión. Lo mismo pasa con los pensamien­tos positivos, vuestra devoción, vuestro amor a Dios en sus diferentes aspectos, a todos los Dioses. Las formas pensadas positivas se re­únen en lo que Sai Baba nos ha mandado lla­mar el plano etérico.

Os voy a dar un ejemplo de una forma pensa­da, de un egregor, una cosa que Sai Baba nos ha mostrado, estoy desolado de importunaros con todas estas locuras, pero así es como es. Sai Baba nos dirigió a Mme. Krystal y a mí a un plano que llamó: “el plano del Tapiz” a par­tir del cual nos mostró todos los planos de la Tierra, parecían capas superpuestas. Nos mos­tró el egregor que estaba por encima de Rusia. Los pensamientos negativos se han reunido aquí en una masa verdaderamente monstruo­sa, parecían una enorme nube de asfalto ne­gro, atestada de energía, atravesada de rayos, una cosa muy violenta. Él nos permitió aproxi­marnos lentamente, nos cubrió de una clase de protección y dijo: “He aquí la forma pensada que controla Rusia”. Esto fue hace cuatro años. Él dijo: “Este egregor está formado por pensamientos humanos, de terror, debido a las severas represiones que estas gentes sufrieron durante un millar de años, desde antes de los Zares. Este egregor debe ser destruido. Sólo los seres humanos pueden destruirlo por que ha sido creado por ellos, por sus pensamientos”. Después llamó a unos seres Divinos, y quiero deciros que es siempre una felicidad inmensa encontrar a tales seres. Uno de ellos se adelan­tó y le dio una cosa que parecían unas agujas sagradas, es todo lo que puedo decir. El dijo: “Este egregor no puede ser destruido instantá­neamente. Os voy a mostrar cómo es necesa­rio proceder”. Nos dirigió cerca de esta cosa que cubre la totalidad de Rusia y dijo: “Vamos a hundir las agujas aquí”, e hicimos un aguje­ro en este lugar. Después nos dirigió a otro lu­gar y dijo de nuevo: “Aquí”. Este trabajo fue hecho durante 6 horas de meditación, aunque el tiempo no existe en esa dimensión.

Creo que hemos hecho entre 150 y 200 aguje­ros, todo alrededor de esa cosa, Sai Baba dijo: “Ahora la energía se va a escapar de este egregor y las gentes serán liberadas paulatinamente”. Fue hace 4 años; lo que quiero decir es que Sai Baba es Dios. Es dinámico, se mueve en nu­merosas dimensiones a la vez. Hace todo lo que es necesario para introducirnos en esta nueva era. Nos hace destruir la negatividad que está en otras dimensiones al mismo tiempo que en ésta, porque todo está interconectado y no habría ningún efecto de purificar el planeta sin purificar las otras dimensiones, porque noso­tros somos afectados por lo que pasó y caería­mos de nuevo en nuestros antiguos errores. Es simplemente fantástico.

El purifica todas las dimensiones al mismo tiempo. Se mueve por todo a la vez, es increí­ble. Pero Él tiene necesidad de nuestra ayuda. Los seres humanos y sus pensamientos han creado la confusión en que nos debatimos hoy. Todos nosotros los reencarnados en esta edad gloriosa hemos sido bendecidos por la presen­cia de un Purana Avatar. Él tiene necesidad de nuestra ayuda. Nosotros somos sus faros, quie­ro decir que es una bendición estar en contac­to con este ser Divino. Él nos acompaña, la mayor parte del tiempo acelera nuestro karma, Él tiene necesidad de nuestra ayuda. Somos nosotros quien hemos creado todos estos pro­blemas. Dios no puede crear negatividad, es imposible. Es puro amor, “Amor Divino, que no es como el amor humano”, el amor huma­no es centrípeto, autocentrado, quiere tomar. El amor Divino es centrífugo, en expansión, es verdaderamente increíble. Él me ha permi­tido experimentar este sentimiento de Amor durante un corto instante, en un estado de Samadhi con el cual me ha gratificado. Me dijo: “Tigrett, he aquí el objetivo”. Fue un poco como el suplicio de Tántalo. Y él se divirtió, como hace con cada uno de nosotros.

Pero es importante no pensar solamente que Sai Baba es esta maravillosa encarnación que reside en Puttaparthi. Él está también aquí, en cada uno de vosotros. Él espera, Él os adora. Esto es tan, tan importante. Yo no tengo la in­tención de confundiros el espíritu con este as­pecto metafísico que Sai Baba me ha permiti­do entrever, salvo para esclarecer esta cues­tión que vosotros probablemente os hacéis: “¿Por qué Él?” Porque yo me he planteado esta cuestión durante largo tiempo. Él me ha he­cho remontar a una vida anterior. Yo era un maestro Chaman en una antigua cultura y po­seía los antiguos conocimientos. Pero mi ego se mezcló: Era tan maravilloso, me decía: “bue­no, voy a organizar todo a mi manera, voy a hacer esto y aquello”. De hecho, utilicé a sabiendas mi poder y el proceso dañó a una multitud de personas. Esta vida aquí es una ocasión para reparar todo este mal. Tenemos todos un camino propio, un karma propio, pero sabed que Él está con vosotros, porque Él está aquí, os espera. Os deja enteramente libres. No intervendrá en ningún caso en vuestro libre arbi­trio, ésta es su Ley, pero Él está aquí esperando que vayáis hacia Él. Tenemos todos una oportu­nidad inaudita de estar con Él.

Os voy a contar una historia que me ha diver­tido siempre. Era un grupo de occidentales venidos a verle en una entrevista; uno de los sujetos, un californiano, tenía una especie de anillo navajo montado con una piedra azul tur­quesa, un anillo muy hermoso. Swami dijo: “¿Oh, Swami puede tomar el anillo?” el tipo respondió: “Seguro” y se lo dio. Había como diez o quince personas en la pieza. Él tomó el anillo y nos lo presentó diciendo: “qué es esto”. Swami, es un anillo amerindio, navajo de Arizona, creo, montado con una turquesa”. “Muy bien, muy bien”. A la persona siguiente le preguntó: “Qué es esto”. “Swami, es un ani­llo de plata con una piedra azul”. “Muy bien”. Pasó por todo el mundo: “qué es esto, qué es esto”. Después lo puso delante de su boca y sopló, el anillo se volvió más grueso, de oro y la piedra era un rubí. Dijo: “Sí muy feliz qué es esto”. “Swami, es anillo de oro montado con una piedra roja”. “Muy bien”. De nuevo todo el mundo fue interrogado con mucha paciencia, como siempre: “Qué es esto, qué es esto, qué es esto”. Se levantó delante nuestro y dijo, os lo repito palabra por palabra: “Swami es muy poderoso, puede cambiar a voluntad todos los ele­mentos del universo, pero cambiaros a vosotros, los occidentales, es muy difícil”.

Ahora voy a hacer algo que no me gusta. Swami me ha pedido cantar, canto mal pero voy a inten­tarlo. Es una pequeña canción que me gusta mucho, uno de mis compañeros de habitación me la cantó en Puttaparthi en 1974 y después, esta melodía no me ha dejado, así pues voy a intentarlo. Excusádme pues no sé cantar bien.

“Oh, dejádme ser vos mismo, vos sois servidor, permitídme también serlo, Oh Señor estoy listo, os suplico hagáis lo que debéis hacer para fundirme en vos, Señor dejadme ser vos mismo”.

Sai Ram.

Querría agradeceros y sobre todo a Swami, por haberme invitado y tener el placer de pasar esta tarde con vosotros. Hace un rato, después de la charla, algunas personas me dijeron cosas muy agradables y gentiles. Verdaderamente la única razón que me impulsa a estar aquí, es poderles servir, y si Él habla a través de mí, a algunos de voso­tros, será suficiente para mi felicidad y agra­dezco a todos por recibirme.

Alguien me ha dicho: “Sois verdaderamente especial”. Estas palabras me han hecho reflexio­nar a causa de una lección que Swami me ha dado en numerosas ocasiones. Este es verda­deramente el problema que sufre la humani­dad desde siempre, este sentimiento de ser especial. Hoy día se nos enseña a ser mejores que los demás, diferentes. En el instante en que somos la víctima de este sentimiento he­mos perdido completamente la partida. Sabéis, un Cristiano se dice: Oh, soy mejor que un Judío, un Hindú se dice: Oh, soy especial, soy mejor que un Zoroástrico, o el rico dice: soy especial, soy mejor que un pobre. Este es el principal peligro de la vida en general. Hoy, la humanidad sufre de esta extraña idea, de estar en competición los unos contra los otros, cada uno quiere más poder, una mejor situa­ción. Tenemos también este fenómeno en el ashram de Baba, donde cada uno intenta aproximarse al Rey y hará no importa qué, dirá no importa qué para llegar. No puedo menos que preveníos fuertemente contra este senti­miento de ser especial. Un día alguien me lle­vó un plato de comida preparado para Sai Baba, que tenían en la cantina. Se me hizo pasar de­lante de la fila en atención a esta ocasión; yo estaba asqueado. Esto me recordó que somos Él, y agradezco a Swami por esta lección. Esto me impidió tener el sentimiento de ser espe­cial, de ser diferente, mejor que los demás. Otro día alguien vino a verme y me dijo: “lo que se dice de mí me confunde. Swami me ha dado un objeto y las gentes están envidiosas, son malintencionadas conmigo”.

Si he aprendido una lección, es esta que me inclinaba a ser muy atento, tener mucho amor por mi pequeña familia Hard Rock, en el mun­do, por todo el mundo. Es fantástico, esta ma­nera de ver debajo de la personalidad. De real­mente ver a Dios en cada persona que encon­tramos. Si practicáis esto, ésto es la medita­ción. La meditación es el camino hacia Dios, es todo lo que puedo deciros, es como los bhajans, después de 17 años todavía no cono­cía más que 3. Sabéis, no comprendía la im­portancia de este ritual, hasta qué punto es primordial, es una forma de meditación, una forma de reencontrarse con Dios. Aunque no conozcáis las palabras, estar ahí y tomar parte en la música... Podéis plantear preguntas so­bre el asunto que acabo de hablaros. Yo mis­mo en ocasiones tengo interrogantes que ha­cerme sobre lo que he dicho.

El trabajo que hacemos Mme. Krystal y yo es fantástico y maravilloso, y todos pueden prac­ticarlo. Sai Baba ha llamado a este trabajo: “Un conocimiento nuevo para una nueva edad”. Hay un libro, como os he dicho antes, más bien dos libros que Swami ha escrito por su interme­dio, dos libros que serán publicados en breve por el Sathya Sai Baba Trust, os suplico com­prarlos. Estos libros son dinámicos, os ayuda­rán a superar vuestro temor, vuestra cólera, vuestro odio, vuestra concupiscencia, vuestra codicia. Son símbolos poderosos de lo que Sai Baba ha dado a todos nosotros. Mme. Krystal está por el momento planeando hacer confe­rencias en Suiza delante de asambleas enor­mes, después irá a América del Sur. Los años precedentes, ha estado en Francia y en Ingla­terra, cada vez a petición de Sai Baba. Sé que Sai ha dicho que nadie es especial para Él, nos trata a todos de la misma manera, quiero asegurároslo. Pero este es un trabajo especial, sino no habría permitido que estos libros que no siendo de Él, fueran distribuidos por el Trust, estarán pronto disponibles en el ashram. Lo he cuestionado varias veces con respecto a este trabajo y siempre me confirma: “Sí, éste es un nuevo conocimiento para una nueva era, es mi regalo”. Tenemos prácticamente todos los problemas personales, los temores y las difi­cultades. Estas meditaciones –y este libro no es un libro hecho para ser leído, es hecho para ser practicado– pueden ayudaros a resolver vuestros problemas, a apaciguar vuestros te­mores y vuestras cóleras y todas estas cosas de las que muchos entre nosotros somos pri­sioneros.

Concerniente a la meditación si queréis verda­deramente tomar contacto con vuestra verda­dera naturaleza, quiero deciros lo más impor­tante: No sois ni la mente, ni el cuerpo, sois seres divinos. Debéis hacer en vuestra vida cotidiana algo para tomar contacto con vues­tra verdadera personalidad. Para afirmar el cuerpo se practican ejercicios físicos, del mis­mo modo para tomar conciencia de nuestra verdadera personalidad es necesario practicar ejercicios espirituales, y la meditación es muy, muy importante para todos nosotros. Así como la comunión con todos los otros. Es muy exci­tante para mi que no he formado parte jamás de ningún centro Sai (no he estado jamás bas­tante tiempo en un mismo sitio para conocer y alimentar este tipo de comunión). El hecho de estar simplemente aquí, juntos, en este lugar maravilloso, es fantástico. Sé que tomáis esta energía reunida aquí por Sai Baba y que la lleva­réis a vuestra casa, que os hará sacar provecho de vuestro entorno, dondequiera que estéis.

Me gustaría también deciros algunas palabras en relación a mi actitud. He tenido la suerte de tener dinero y esta tarde me han pregunta­do sobre este tema. He tenido la suerte de te­ner este dinero el cual quería dar a Sai Baba, deseando dar y estando fuertemente amarra­do a la idea de dar, he realizado que este dine­ro no podía ser aceptado si no estaba ofrecido a nombre de todos los que no tienen, pero que, si lo tuvieran lo darían gustosos. Solamente después de adoptar esta actitud me presenté frente a Él. Este regalo de su gracia al aceptar­lo, ha sido hecho con el espíritu de una dona­ción en común de parte de todos nosotros. Su­cedió con el mismo simbolismo, cuando me entregó una jarra para mi cumpleaños. Fue un choque para mi. Me despertaron a las cinco de la mañana para decirme que Sai Baba que­ría que me sentara a su lado en el pódium, y le obedecí. Estaba muy molesto por estar senta­do ahí, y de repente, materializó una soberbia jarra, una jarra enorme, y me la dio.

Al mismo tiempo, yo realizaba que todo era un símbolo. La jarra representaba la Gracia por los 2000 empleados que habían trabajado en este proyecto las 24 horas del día. Era un sím­bolo de su gracia a los 200 técnicos que dibu­jaron día y noche para que este hospital nacie­ra. Todo el mundo decía que era imposible, físicamente, el construir este hospital. Normal­mente, habría sido necesario un año de prepa­ración y mínimo tres años para su construc­ción. Por su Gracia, la preparación se realizó en 6 semanas, la obra se terminó en un año. Quiere decir que Él empezó a decir que íba­mos a construir este hospital y algunas sema­nas más tarde nos dijo que se abriría en un año. Anunció esto en su cumpleaños. Y todos nos preguntamos: “¿Oh, Señor, cómo vamos a hacer?”. Ninguno de nosotros creíamos que esto pudiera ser realizado en este tiempo. Veis cómo podemos estar cerca de Baba y no tener fe. Pero, en realidad los plazos indicados por Él han sido mantenidos, es totalmente extraordi­nario.

Anhelo que todos tengan la ocasión de ir a ver­lo, es realmente muy bonito, Sai lo creó para todo el mundo. Es asombroso constatar que hizo exactamente lo que Él predijo, que reali­zaría primero un modelo para la Educación. Anunció esto hace 20 años, en la inauguración de la Universidad, dijo: “Yo realizaré un mo­delo para el gobierno Hindú de lo que tiene que ser la educación gratuita, este estableci­miento será el modelo”. En la inauguración del hospital, el primer ministro, Mr. Rao, declaró en su discurso: “Acepto en nombre del gobier­no Hindú este hospital, como un modelo para la Educación gratuita del pueblo”.

Encontré diferentes equipos que él envió ahí, para estudiar cómo está concebido el servicio y la educación. Sai recientemente ha anuncia­do que este hospital será un modelo para el mundo. Él hace ver cómo debe funcionar un hospital en un ambiente de tipo tercer mundo, como lo es el estado de Andra Pradesh, con sus 55 millones de habitantes. Es un modelo de lo que puede ser la asistencia gratuita para la población. Son muchas las personas que di­jeron: “¿Cómo puede ser que todo el mundo no sea devoto de Sai Baba?”.

Bien, no sé bien cuál es el buen karma que nos permite esta suerte inaudita de formar parte de la pequeña familia Sai en el mundo. Claro, Sai tiene muchos otros nombres dentro de muchas otras culturas, pero creo que somos llamados a ser modelos. Tenemos que ser mo­delos para todos los demás. Es muy importan­te que superemos nuestras dificultades lo más rápidamente posible para transformarnos en sus faros. Si tenéis algunas preguntas estaré muy contento de intentar responderles.

¿Si, Mme.?

P. ¿Cuando Sai Baba os pidió empezar el pro­yecto del hospital, se ocupó Él de la organiza­ción u os dejó desenredarlo?

R. Creo que éramos aproximadamente unas cuarenta personas corriendo en todas partes, no sabíamos dónde centrar la cabeza. Fue evi­dente rápidamente que no podíamos hacer algo válido sin su gracia. Tengo un carácter bastan­te completo, y cuando Sai Baba me presentó la cultura Hindú, intenté introducirme comple­tamente. Estaba muy interesado y aprendí muchas cosas, me permitió avanzar como unalocomotora y, un día, me dijo:“Tigrett, ya bas­ta, cállate”. Yo dije: “O.K.”. Más tarde me expli­có, fue muy interesante, me dijo:“El medio en el que te criaste, tu familia, faltaba armonía, no existía la célula familiar, te diste cuenta de que si algo querías en la vida solamente podías contar contigo mismo. Nunca has aprendido lo que era una vida de familia. Esta experiencia con el hos­pital, es, para tí personalmente, la oportunidad de aprender cómo trabajar en equipo. Cada uno tiene su rol que desarrollar.”

De este modo, nosotros corríamos en todas direcciones, pero había también esas reunio­nes que duraban horas y horas, y Él decía: “No, un poco más a la izquierda, no lo pongas así, un poco más a la derecha, no, pon esto ahí, pinta esto de verde, esto de rojo, esto tiene que tener doce pies más de alto, esto seis pies más ancho,” estaba al corriente absolutamente de todo. De cada detalle, a la mínima especificación. Esta­ba activamente implicado en cada aspecto de la construcción del hospital, como lo está en todo. El hecho de que ninguna persona haya muerto desafía a la medicina clásica: no po­díamos hacer operaciones sin una limpieza absoluta, pero ahí las operaciones se hicieron en un hospital en obras. Cuando ustedes ope­ran, si un poco de polvo o suciedad llega a la herida podía haber infección y el paciente es­taría en peligro de morir. Creo que el hecho de que Él haya pasado varias veces por semana, durante las operaciones, Él va a todos los ser­vicios, todas las salas de operación, pienso que sus vibraciones purifican la atmósfera. De forma que podemos decir, que este hospital es Divino, claro, con todo el tiempo que Él está.

¿Si, Sr.?

P. ¿Podrías decirnos más acerca de la medita­ción?

R. Teniendo conciencia de otras dimensiones y de todo lo que puede ocurrir, no sabía si podía algún día intervenir a este nivel. Hoy, sé que podemos aprender por la meditación can­tidad de cosas sobre las otras dinámicas, esto nos vuelve más humildes para realizar que hay muchas cosas más dinámicas que nosotros mismos. Esto empezó hace unos cuatro años, cuando Él me pidió trabajar con Mme. Krystal, Él nos reunió durante dos o tres semanas, cada vez que meditábamos duraba aproximadamen­te 4 o 5 horas, y después de 2 o 3 semanas nos dijo que parásemos. Retorné a ocuparme de mis asuntos y ella se ocupó de los suyos. Des­pués nos reunía de nuevo y esto duró unos 4 años de este modo. Él nos pidió registrar estos viajes, hemos registrado sobre una banda mag­nética hasta ahora unas cuatrocientas horas de estos extraordinarios viajes a otras dimensio­nes. Nos hizo algunos comentarios y nos expli­có sobre esto. Y lo más interesante es... que todo es simple, como la hierba que crece es simple. Lo desconocido da miedo a todo el mundo, este fenómeno es totalmente natural, pero este trabajo me ha revelado que Él opera en muchos planos a la vez. Es realmente subli­me ver esto.

Voy a decirles una cosa, porque es evidente que es imposible compartir todo esto –yo mis­mo tengo dificultades para entender mis pro­pias experiencias– es importante saber que cuando ustedes piensan, están gastando una energía; cada pensamiento, también el más pequeño. El pensamiento es más potente que la acción, es por esto que Él dice: “Vigilad vues­tros pensamientos”.Esto es importante porque es energía en estado puro, una energía super potente que no se disipa simplemente. Al con­trario, se reúnen en lo que Sai Baba ha llamado dentro de nuestro mundo “Plano astral”, que es el plano donde se reúnen las formas pensa­das negativas. Exactamente como esta experien­cia de Rusia de la cual os he hablado. Toda esta negatividad, todo este terror negativo que tenían los rusos, ha creado una forma pensa­da, un monstruo viviente y potente que los tenía en su poder, que los reprimía y los obligaba a quedarse ahí. Lo mismo pasa con la concupiscencia, codicia y la cólera.

Al paso de los Yugas, todo esto se amasó en enormes formas vivas, dinámicas y hoy día cuando ustedes se encolerizan, cuando la luju­ria os vuelve locos, cuando tienen rabia, cuan­do estas cosas llegan es como enchufáseis una antena. Esas formas están hechas de energía humana y se alimentan de esta energía, si us­tedes no ponen atención, puede ocurrir que sobrepasen la línea de atracción y sean subyu­gados. De esta forma se volverán sus esclavos. Ella os mantendrá prisioneros de este estado de espíritu, concupiscente y colérico.

Ella os mantendrá prisioneros en este estado de espíritu negativo; de esta forma ser alimen­ta. Ella se alimenta de ustedes mismos, así de demoníaco que esto puede parecer. Este es uno de los objetivos de los libros de Mme. Krystal. Han sido escritos para mostraros cómo evitar estas cosas y cómo protegeros. Han sido escri­tos por Sai Baba y no por Mme. Krystal. Es el mejor testimonio y el mejor informe, lo más justo que os puedo dar de mi experiencia en esta vida. Es necesario que vigilen sus pensa­mientos, es muy importante. Una mujer vino esta tarde a visitarme y me dijo: “Estoy en có­lera, estoy furiosa”, esto la devoraba. Pensé que ella había tomado contacto con una de esas formas negativas y que ésta la controlaba. Todo esto es real, es muy difícil de entender, pero es realidad.

¿Si, Mme.?

P. ¿Cómo es la forma pensada de Estados Uni­dos comparada con la de Rusia?

R. Bueno, entenderás que hoy en día, la ener­gía de Shiva actúa principalmente en el mun­do. Para que haya posibilidad de nacimiento tiene que haber muerte. Todas las flores mue­ren en invierno, para permitir y preparar su renacimiento. Todo como en nuestra vida, donde hay nacimiento, hay muerte. La vida es parte de un proceso completo que es la ley de la rue­da. Para que pueda nacer una nueva era, la antigua tiene que ceder su plaza. Miren lo que pasa en el planeta en este mismo momento. Los hombres destruyen el planeta, la biósfera se degrada más y más, su estado es dramático. Esta conciencia se expande no solamente en América o en un solo país, sino en todo el pla­neta. El hombre se da cuenta progresivamente que ha ensuciado su propio nido, y en conse­cuencia tiene que reconectar con la naturaleza y darse cuenta que la naturaleza es él mismo. Somos parte de la naturaleza, la naturaleza es Dios, Dios es todo.

De repente, todo esto nos aparece como un desastre completo y nos reconectamos con nuestra propia naturaleza. Esta conciencia de la degradación de la biosfera alrededor de no­sotros nos ha incitado a trabajar con unos gru­pos relacionados con el medio ambiente, de hecho yo inicié un grupo ecológico en Inglate­rra llamado ARK y yo mismo estoy muy involucrado desde la venta de mi empresa. Estoy muy interesado, he pasado mucho tiem­po con personas de la NASA y de otras organi­zaciones, de esta manera he podido ver el pro­blema en su globalidad. La comunidad cientí­fica reagrupa los mejores científicos del mun­do dirigidos por Carl Sagan (un famoso sabio); se han reunido en una conferencia en Moscú, y todo lo que podían decir es que estamos con­denados. Esto me ha removido completamen­te y yo he ido a ver a Sai Baba y le he pregun­tado: “¿Qué es lo que va a pasar con la biosfera?” El me respondió: “Dios permite al hombre des­truir la Tierra. Él no volverá su mirada hacia Dios hasta que esté de rodillas”.

Esto pasa con todas las naciones del mundo entero. Mirar lo que ha pasado, ¿quien habría creído que Rusia se liberaría de su yugo, o la Europa del Este o aún ciertos gobiernos de América del Sur u otras dictaduras, en tan poco tiempo? Mira lo que pasa con la economía mundial, hemos tomado todos la mala direc­ción, la dirección equivocada. Creemos que el materialismo nos va a dar felicidad, y éste está en vías de sufrir fracasos en todas partes, la economía mundial está casi de rodillas. Debe morir para que pueda nacer. La nueva era está aquí. Una nueva era de conciencia, creo que nosotros tenemos la oportunidad de estar aquí.

P. Nosotros sabemos tan poco sobre la vida después de la muerte. Usted nos contó que Sai Baba le salvó cuando os habías tragado la len­gua, ¿podías decirnos exactamente lo que sen­tiste?

R. Oh la vida después de la muerte... ¿Queréis decir la vida después de la ilusión, no es así? Quiero hablaros solamente de mis experien­cias, mis dos experiencias... Si, queréis saber cómo es la vida después de la muerte, o lo que pasa, yo no soy un experto en la materia, he tenido ciertas experiencias, y otras con la me­ditación. Era un estado de beatitud total, por encima de los cinco sentidos. No estaréis más atados a nada. Yo estaba en un estado puro de amor –se podía describir como de electricidad, pero éste era totalmente apacible, era maravi­lloso– de hecho, yo no tenía especiales deseos de regresar. Recordar a Mr. Cowan que Baba regresó a la vida, creo que hay un grupo que le interrogó un día y le preguntó: “¿Cómo es re­gresar a la Tierra?” Él respondió: “Es como irse a un sumidero”; no tengo ningún deseo de estar en el plano etérico o en cualquier otro pla­no, lo que yo quiero es fundirme en Baba de forma permanente. He tenido la visita de mis hermanos y de hecho he recibido a menudo visitas del más allá, ellos continúan aprendien­do, el aprendizaje no se detiene, pero la acción está aquí abajo. Ellos están impacientes por regresar a la Tierra, pues el karma no puede ser quemado más que aquí. Es aquí que este se termina, en esta dimensión.

P. Habéis dicho que habéis incorporado prác­ticas espirituales en vuestra dirección de los H. R. Café. ¿Existe un libro o conferencia so­bre este asunto?

R. Muy bien. La cuestión concierne a la pues­ta en práctica de la disciplina espiritual de Sai Baba en la vida profesional; no, yo no he escri­to ningún libro y espero que Swami no me lo pida jamás. Lo que hago es practicar. Pienso que cualquiera en un trabajo, poco importa su naturaleza, igual que si hay gentes que dicen: “este tipo no es un devoto Sai, tiene un bar” o bien otro que dice: “no es más que un barre­dor de calles” u otro: “él no es más que un carpintero, no puede hacer nada importante”. Esto es absurdo, no es esto lo que es importan­te. Lo importante es saber cómo lo hacéis: “El trabajo es una celebración, mientras lo hagáis dhármicamente”, pensamiento justo, acción jus­ta, vosotros estáis en la práctica espiritual. Yo debí retirarme de mi trabajo porque estaba a punto de agotarme, pero Sai Baba me ha re­gresado al trabajo...

Él acaba de hacerme el favor de confiarme un proyecto y yo estoy actualmente en vías de abrir un cierto número de Boites de ritmo Blues, que se llamarán “Casa del Blues”, tres de ellas deben abrir pronto, antes del final de este año, y yo me acabó de creer que Él quiera que yo recomience. Comprenderéis, ya es su­ficiente. Pero él me ha dicho que las cosas deben de hacerse siguiendo el dharma. El H. R. Café no fue más que una escuela. “Habéis ob­tenido vuestro diploma, Tigrett, por los pelos” me dijo Él. “Ahora, es necesario pasar a la etapa su­perior”. Yo no tengo necesidad de reaprender, pues lo que hago esta vez lo hago de manera completamente diferente. La vez anterior, lo hice con el corazón y probablemente con menos espíritu.

Es tan importante la meditación que hay dos meditaciones que me gustaría daros hoy. Swami me ha dicho recientemente que Él es todo. Él es todo acción. Es la potencia del Kundalini. La Kundalini, esta acción divina, es una fuerza creativa increíble, es como un tren de mer­cancías; si los dos aspectos, masculino y feme­nino no están equilibrados, ella descarrila. “Esta es la causa de las guerras”. Me dijo Él. Hay demasiado pensamiento masculino. Es nece­sario una combinación de la cabeza y del cora­zón, es necesario un equilibrio. Nosotros esta­mos todos desequilibrados. Somos realmente demasiado de uno o demasiado de otro, todos tenemos un aspecto masculino y un aspecto femenino, yin y yang, esto no es nuevo. Es necesario permanecer vigilante constantemente para equilibrarlos. Él nos dio, hace algunos años, a Mme. Krystal y a mi una meditación. Me ha repetido recientemente que es la más importante de todas. Se llama “La meditación del Árbol”. De hecho, esta meditación ha sido siempre de importancia primordial en todas las culturas comenzando por el Cristianismo. Es muy simple, hela aquí.

Os sentáis en un lugar calmado, en loto o no importa en qué posición que se le aproxime y os imagináis un árbol. Vues­tro árbol preferido puede ser un roble. Después os imagináis que por encima de vosotros se extienden las ramas de este árbol, hacia el cielo. Debajo de vo­sotros, os imagináis las raíces que se hunden profundamente en nuestra madre tierra, de hecho, ellas son como una réplica de las ramas. Ahora, ex­traéis la energía... Las ramas en el cielo representan El Padre, las raíces La Ma­dre, La Madre Divina; inspirad esta energía. De hecho os imagináis toman­do la energía a través de las ramas has­ta vuestro cuerpo, después exhalar, pues la energía debe tomar su lugar. Cuando tomáis energía Divina, ésta re­emplaza todo lo demás. Es una medi­tación muy importante, probablemen­te la más importante para esta era, y cuando exhaláis, expulsáis todo lo que ha cedido lugar a la nueva energía, todo lo que se ha vuelto inútil, inspiráis y expiráis, y cuando esté hecho pasáis a las raíces. Es la Madre Divina, es el ying, y tomáis energía por las raíces. Así, se hará el equilibrio, tomáis energía y ex­haláis lo que es inútil. Todavía, haced las dos al mismo tiempo, tomad la ener­gía a la vez por arriba y por abajo.

Cuando hayáis practicado este ejercicio que­daréis estupefactos de la potencia que senti­réis estando en armonía con vosotros mismos. Él me dijo que esta meditación es la más impor­tante que podéis hacer.

Hay también otra meditación que practico todos los días desde que Él me lo indicó. No sé si os interesará, pero tengo la impresión de que debo contárosla. Yo le pido cinco cosas Él aca­ba de darme la sexta. En principio le pido pen­sar a través de mí y al mismo tiempo inspiro. La respiración, el pranayama, es muy importan­te. Le pido pensar a través de mí. Le pido sentir a través de mí. De nuevo, nos encontramos la cabeza y el corazón. Le pido hablar a través de mí. Le pido actuar a través de mí. Le pido amar a través de mí. Es el ying y el yang, el corazón y la cabeza. Hablar es el resultado del equilibrio entre estas dos energías. Hace poco me pidió añadir esta: respirar a través de mí. Es una medi­tación muy importante. He aquí que he podido daros hoy estas dos meditaciones que me han ayudado a progresar por el camino. Si bien no puedo pretender estar muy adelantado. Ellas os ayudarán de todas maneras.

P. ¿Expiráis por la nariz?

R. No, expirad por la boca, y lo que debéis expulsar es todo lo que es negativo. Toda ener­gía inspirada como una fuente Divina reem­plaza a todo lo demás en vuestro cuerpo. Ima­ginaos expirando todas las cosas negativas e inútiles, es muy importante. La concentración es todo, yo sé que todos tenemos problemas de concentración. Meditando en casa, mi men­te va de aquí para allá. Continuad. Yo lo he hecho mal pero con el tiempo, con estos ejer­cicios, se vuelve más fácil, es como ver a Dios en cada individuo, al verlo detrás de la perso­nalidad pronto lo veréis en todo.

P. Habéis nombrado las formas pensadas ne­gativas y las formas pensadas positivas. ¿Prac­ticando los ejercicios, se puede decir que cuan­do se medita, se intenta concentrarse en una de estas formas en detrimento de las otras, hasta que obtenemos la liberación y estamos por encima de lo que es negativo?

R. Bien, tendéis aparentemente, hacia los pen­samientos positivos. Para practicar esto, es necesario conquistar los cinco sentidos, que nos inducen a la concupiscencia, a la avaricia, a la cólera, a la envidia, a la ira y todo eso. La ora­ción, la meditación, ponen la energía en los buenos sentidos y permiten conectarse con su verdadera naturaleza. Haciendo algo positivo, descartáis lo que es negativo. Debéis vosotros escoger cómo pasar vuestro tiempo.

P. ¿Cómo encontrar la paz y la armonía cuan­do el mundo entero se divide, cuando la fami­lia estalla?

R. Bien, me tomaré un tiempo en responder a esto. Creo realmente que tenemos miles de vidas detrás de nosotros y probablemente to­davía algunas por delante. Es necesario que comprendáis que una vez que sois conscientes de la reencarnación –y pienso que es necesa­rio buscar ésto– que comprendáis bien cómo pasan las cosas. Una vez que sois conscientes de que no es la primera vez que estáis aquí, y que hay posibilidades para que volváis de nue­vo, que esta personalidad comparada con la totalidad de todas estas experiencias no es nada, absolutamente nada, esto no tiene la mayor importancia.

P. ¿Habla Baba de una nueva era y de lo que pasa actualmente en relación con la biblia y el apocalipsis, para vosotros que las cosas están realmente en vías de cambiar?

R. Hace un año, nos hizo meditar juntos, a Mme. Krystal y a mí. Nosotros hacemos esto porque nos hemos comportado muy mal en una vida anterior y esta es una oportunidad para redimirnos. Nuestras energías se equili­bran de una forma u otra, no comprendo por qué, pero Sai nos ha dicho: “No tenéis necesi­dad de comprender, dejad de actuar”. Nos dirigió a un abismo. Era una especie de grieta, diré más, había algo al otro lado, y Él dijo: “volveros y mirad atrás vuestro”, nos volvimos y ahí de­lante de nosotros se encontraban todas las vi­das humanas, todas las experiencias humanas desde el principio de los tiempos, cada alma tenía tres cadenas; la una era la ascendencia paterna, la otra era la ascendencia materna y la tercera la cadena kármica. Él dijo: “mirad al otro lado”. Yo sé que vais a pensar que os cuento historias para dormirse, pero son los hechos lo que os expongo. Hemos mirado al otro lado y Él dijo: “más allá de esta grieta se encuentra la nueva era. Nada antiguo puede entrar aquí, es necesario romper todas las cadenas antes de pasar a la otra orilla”. Sabéis, creo que éste es el proceso que propone a todos sus discípulos. Creo que tenemos la oportunidad, y la tendre­mos también en el futuro, de poder ayudar a otras almas a pasar al otro lado. Y creo que esta es una de las razones por las cuales Él ha creado la Familia Sai.

P. ¿Me gustaría saber qué es lo que nos hace fundirnos en el Señor?

R. Bien, no puedo responder, ni por mi mismo ni por otra persona, quizás cuando hayáis al­canzado un cierto estado de conciencia. ¿Qué cuándo nos fundimos en el Señor? Hay muy numerosas almas que lo han realizado. y Él me ha dicho que muchas otras estaban en su última vida. Yo no comprendo todos los meca­nismos. Sé que tal es nuestro objetivo. De he­cho espero que esta vida sea mi última, por­que me gustaría escoger conscientemente re­gresar para poder ayudar a Prema Sai, en todo caso si pudiera.

P. Decís “haced vuestro trabajo, el trabajo es una celebración, pero cuando uno piensa en el carnicero, el tipo que mata y desolla las va­cas... ¿no pensáis que sea un error continuar haciendo este trabajo en vez de cambiar?

R. Vuestro tipo de actividad no hace ninguna diferencia, el problema es saber si hay una di­ferencia entre arrancar malas hierbas, hacer esto o aquello, si deberías cambiar de profe­sión o hacer alguna cosa mejor o más impor­tante. La única cosa que es importante es la manera de hacerlo. Lo que hacéis no tiene nin­guna importancia. Lo que cuenta es la manera en cómo lo hacéis. Deberías hacer todo dedicán­doselo, ofreciéndoselo. El trabajo es una cele­bración, presentadle simplemente vuestras acciones. He acabado por comprender esto después de 17 años de contemplación y medi­tación. He comprendido que el resultado de mis acciones no tiene importancia...


Volver a la Portada de Logo Paperblog