Dos ruedas de prensa y dos fracasos. La primera, hace una semana, para reconocer la autoría de las fotos que le han hecho caer en desgracia y en la que aseguró que no dimitiría.La segunda, hoy, para enterrar, de momento, su carrera política y comunicar el abandono de su escaño. A diferencia de otras comparecencias similares a esta, la esposa de Anthony Weiner no compareció a su lado ejerciendo el papel de supuesta buena esposa. Dejó que el político anunciara en solitario su marcha deshonrosa.
