Cuando la membrana que cubre el interior de los párpados y la zona posterior del ojo se inflama, tenemos como resultado una conjuntivitis.
Las causas de la inflamación son variadas, dando lugar a diversos tipos de conjuntivitis, aunque existen síntomas comunes:
- Enrojecimiento y lagrimeo del ojo
- Sensación de ardor en los párpados
- Sensación de un cuerpo extraño en el ojo
- Molestias, dolor, insomnio

La conjuntivitis bacteriana se caracteriza por la producción de secreciones amarillentas; la conjuntivitis alérgica son meramente estacionales, y su característica es la aparición de legañas abundantes; y la conjuntivitis viral, más dolorosa, puede afectar a la córnea. Esta última es muy contagiosa.
La conjuntivitis vírica puede contagiarse a través de las manos, las toallas, incluso el estornudo puede ser vehículo de propagación, por lo que la prevención en higiene está especialmente recomendada.
Otras causas de conjuntivitis:
- Un traumatismo, o la penetración en el ojo de un cuerpo extraño
- Una mala higiene de las lentes de contacto
- La exposición prolongada a otras fuentes de luz, como los rayos X o los rayos ultravioleta (conjuntivitis actínica)
En cualquiera de los casos lo indicado es acudir al médico especialista, quién valorará las causas y el tratamiento adecuado en cada caso.
Calmar la irritación ocular con fitoterapia
Además de seguir el tratamiento indicado por nuestro especialista, podemos recurrir a las plantas para tratar de mitigar las molestias de la irritación.
Infusión de pétalos de rosa: Hervir 25 gramos de pétalos de rosa en un litro de agua, siempre aplicándolo en compresas humedecidas, realizando un suave baño de los ojos, por la mañana y por la noche. La vitamina C, aceites esenciales, taninos, azúcares y ácido cítrico de la planta constituyen un calmante ocular.
