Es la expresión de deseos de quienes hoy sienten el ambiente enrarecido ante dos bandos en pugna de poder. En la práctica casi nadie tiene los cojones suficientes para meterse a opinar entre dos fuegos.
Este escenario es propio de las villas, donde todo es blanco o negro porque no hay capital cultural para buscar terceras posiciones o pensamientos componedores.
En la práctica, los pensamientos elaborados no se dicen en público, menos aún a las masas porque pueden entender para el lado de los tomates y después ¡quién controla las reacciones de la turba!
Algunas veces he confesado pensamientos en grupos del zócalo o por carta y justamente esos binarios automáticamente iniciaron la represión y el cerco a mi persona. Valga el ejemplo particular y la libertad que gozo publicando por este medio.
Los pensamientos elaborados se anotan en los libros, en reuniones entre entendidos o se expresan en las cátedras con terminología suficiente para que entiendan algunos y otros vean pasar las ideas como los aviones, razón por la cual los medios de difusión son impermeables a ellos y los discursos políticos siempre (siempre) son difusos y genéricos.
Hace ya algún tiempo elaboré este ejemplo:
Cuando un magnate concurre en son de conquista a visitar a un grupo de pobres necesitados, puede que comparta una manzana, la muerda en público y elogie lo sabrosa que está, como demostración que él se alimenta como cualquiera de los que lo rodean.
Ese magnate nunca permitiría que se lo filmara degustando caviar, y menos que esa filmación llegara a conocimiento de sus explotados.
Pues, cuando un político relevante asume y jura por Dios y los Santos Evangelios, está mordiendo la manzana. Sea líder de partido político o cardenal.
Casi todo en este mundo es una cuestión comercial: estás de este lado o del otro lado del mostrador, y para elaborar una tercera posición medianamente coherente hay que haber pasado antes por ambos lados del mostrador. “¿La tenés clara?
Recomiendo la nota titulada “Marcha de Monsanto del 13 versus protesta contra Monsanto del 17″ donde se dice lo que oculta la prensa binaria y que tiene mucha más relevancia que protestar contra lo que siempre existió (corrupción) y a primera instancia no afecta nuestra subsistencia.
Hace casi cuatro décadas atrás se hizo popular una canción que más o menos decía así:
“Todos los días te serruchan las dos piernas
Es la lucha de la vida
Los amigos, te lo cuentan
Después nos hablan de los buenos sentimientos
Es mejor el animal
Que no sabe lo que siente
Estudiantes con obreros y farsantes
Van como manifestantes
Por la calle hacia delante
De los tres, sólo dos tienen razón
El farsante es el peor
En la manifestación
Qué nos pasa, nos dejamos engañar
La guita se nos escapa
Y todo vuelve a empezar
En otros tiempos te bastaba la palabra
Los pagarés te ofendían
Y los cheques se cobraban
Están de moda las quiebras fraudulentas
La guita se la llevan
Por un número de cuentas
Estribillo:
A qué jugamos y qué queremos
A dónde vamos, no lo sabemos
A qué jugamos, a la verdad
Si le encontramos…
Encontraremos la felicidad”.
El tema es testimonio de que esto de la corrupción es tan viejo como la poesía, y entonces no existía el kirchnerismo…
Esto de las marchas y las contramarchas es un caso más en el que la prensa de consumo popular soslayará los intereses más profundos en juego y publicitará argumentos que en el fondo no son ciertos o son claramente pueriles, pero que activarán las convocatorias de las masas. Y las masas, como hace miles de años, ni se darán cuenta que son usadas por magnates que en público mascan manzanas.
Hoy se promociona la efectividad de las redes sociales para convocar a la gente. Sí, sí; como en Libia, mientras la bombardeaban las redes no sociales.
¿Y sobre la corrupción?
Ah, ahí lo tenemos a Berlusconi, tal vez socio político-empresarial del kirchnerismo. E Italia ahora está mucho mejor tras el derrocamiento de ese corrupto (aplauda por el chiste).
Cuánta mina que tengo. ¡Cuánta marcha que tengo!
Espero que la historia no se repita, pero cómo se parece. Encima por aquí sobran soldaditos para tumbar al país entero.
Tengo la sensación que desde afuera andan diciendo: “Se terminó el recreo argies. Les toca caer en crisis de nuevo”.
No. No es la primera vez que me meto en un berenjenal por opinar desde una tercera posición pateando el tablero.
Es que parto de un pensamiento muy básico: las máquinas repiten procesos y el homo sapiens nace con pensamiento propio. A pesar de la guerra cotidiana por uniformar tendencias, yo me esfuerzo por mantenerme independiente, y a veces (sólo a veces) lo logro, aunque esté completamente equivocado. En salud mental, en el fondo no importa acertar. Lo fundamental es generar pensamiento propio pues sólo así se puede comprobar que la persona llegó a la madurez.
Tampoco estoy inventando la pólvora pues es uno de los métodos que se aplican en educación (pensamiento crítico) con trabajos grupales, o en reuniones de trabajo (tormenta de ideas). Pero claro, todos estos métodos para elevar la inteligencia se aplican a cuentagotas y son aplastados socialmente con el bombardeo diario de la televisión “líquida”, esa que aunque cambiemos de canal repite el mismo mensaje a masificar, y el que corre apurado buscando “el mango” o cumpliendo horarios y trámites, pues ni siquiera se da cuenta que le venden manzanas, encima podridas.
Es fácil demostrar lo dicho. El lector en estos días habrá comprobado repetidas veces que en la calle y el trabajo sólo se habla de la marcha organizada por A y la marcha organizada por B. Sólo pudo enterarse tanta gente gracias a los medios de difusión, y son estas empresas las que no permiten abordar una tercera posición. Así controlan que la sociedad consuma solamente manzanas rojas o manzanas verdes. La masa queda feliz porque se siente con libertad de elegir entre plástico y cartón, pero no se da cuenta que la hacen trabajar de cartonera entre la basura.
“¡Eso no se dice!”, diría mi madre.
Y bueno. Yo no tengo patrones. Encima, hace años que el cuerpo me dijo que no voy a ser eterno y que desapareceré. Entonces, pues gastaré lo que me queda a mi manera y no según las órdenes que me den otros (los formadores de opinión).
Sí, es un pensamiento sencillo sin necesidad de recitar las frases de los grandes filósofos europeos, pero estos pensamientos simples me permiten apartarme de las masas y comprender que la libertad es sólo una expresión de deseos cuando nos relacionamos en sociedad. La libertad verdadera sólo se puede aspirar en lo más interno de nuestro pensamiento y recién allí sentirnos homo sapiens, apartados de las máquinas que repiten los procesos que les ordenan precisamente los homo sapiens.
¿Qué con suma delicadeza me estoy burlando? Es un punto de vista. También puede interpretarse que voy contra la sentencia de Gardel cuando dijo: “No avivar giles. Dejarlos morir otarios”.
No tan otarios son los chilenos que semanalmente reaccionan contra el sistema represivo gubernativo, y ese sí que es sistema represivo. Igualmente poco y nada han logrado y esa derecha a ultranza “va por más”. Hasta hace un año atrás el 90% de la prensa chilena estaba controlada por los mismos intereses que gobiernan. Ahora de un plumazo hicieron desaparecer al histórico diario La Nación. Ahí sí que siguen profundizando el modelo. Mientras tanto el presidente Piñera sonríe, sonríe, como si en su interior pensara: “no pararé hasta haberles exprimido la última gota de sudor y sangre”.
El pueblo chileno se levanta, como el pueblo post-Berlusconi, como los españoles, los griegos y otros, pero se nota que ninguno de ellos tiene idea por qué los que mandan (los que mandan realmente) están provocando estas crisis fenomenales.
Sí, sí. Acusan a la Banca Internacional, a los banqueros, al FMI y al modelo neo liberal simplificando el conflicto entre pueblo trabajador y magnates. Otra vez pensamiento binario que no descubre el fondo de un imperio que pretende ser planetario y por siglos, reimplantando los objetivos del nazismo: adueñarse de todo y todos, empezando por supuesto por los medios de difusión.
No es el caso de nuestro país; por-su-pues-to. Nosotros tenemos toda la libertad de ver idioteces a toda hora, vivamos en la gran urbe o en el pueblo, y con eso, con eso la masa está chocha y dispuesta a movilizarse cuando le llenen la cabeza con la corrupción del Berlusconi argentino, o cuando le digan que “La Loca” habla demasiado.
Pareciera que desde La Vecindad un chavo les dice: “¡Síganme los buenos!” y ahí va la masa a divertirse y hacer catarsis ignorando que en el final del camino puede haber un precipicio al estilo Mario Monti, o peor aún como los gobiernos de Papandreu-Papademos.
En Argentina no hay problemas económicos comparables y entonces a la masa se la “calienta” con otras cuestiones que frente a la tensión planetaria son risibles.
La realidad dice que las masas necesitan quienes las guíen porque de lo contrario se sienten que no tienen rumbo ni razón para vivir. Se sienten vacíos y esto puede ser muy peligroso para todos (los de abajo, los del medio y los de arriba). Los líderes populares generan la bipolaridad para ello y este principio es tan antiguo como la generación de Dios y el Diablo.
Cuando surge un pensamiento distinto se rompe el equilibrio planificado por los conductores de masas (radicales y peronistas) y se produce la escisión o ruptura. Ese momento es el inicio de la crisis porque la masa no sabe a dónde ir y con esto estoy explicando por qué las oposiciones en nuestro país no están captando suficientes votos y por qué las marchas y contramarchas sí reunirán grandes cantidades de seguidores.
En la puja actual por el control total de la sociedad (igual que en buena parte de América) el dirigente que se incline hacia uno de los dos bandos tendrá garantía en el caudal de votos, caso contrario tendrá que trabajar por destruir violenta y rápidamente a uno de los dos bandos para hipnotizar a la masa y arrearla a su redil con la garantía de que él es la segunda opción, pero nunca la tercera.
¿Entonces?
Pues, quienes tengan pensamiento propio deberían aportar ideas al líder que se avizore con posibilidades numéricas y amplitud receptiva para apuntalarlo, sea el (la) líder actual o su reemplazo.
Esa minoría selecta y generalmente sin rostros es la que a lo largo de la Historia decidió los cambios a aplicar por mano del líder visible para la masa.
Esa minoría selecta no se va a prestar a las marchas blancas o negras, pero puede generar un movimiento con ingredientes de ambos bandos viscerales, agregarle originalidad y decirle a los de abajo: “Yo soy el redentor”. Instalará así nuevamente el pensamiento binario y el pueblo estará contento otra vez porque tendrá una nueva opción sin complicaciones “retorcidas”.
En la “mesa chica” de la política nacional hay que tener bien en claro el peligro latente de que triunfe el transporte de la crisis europea, fabricada para quedarse con las empresas autóctonas y hasta las viviendas de los trabajadores, como en la actual Europa.
Si el pueblo pensara, pues no organizaría escandaletes populares sino que boicotearía los recursos de los opresores, pero la clase media (motor de las sociedades) va desapareciendo a la misma velocidad que avanza el control sobre la prensa y el comercio (cada hipermercado que se abre provoca el cierre de unos 100 comercios barriales según estadísticas).
No se necesita ser sabio o leer numerosos libros para darse cuenta que nos empujan a estar con o contra los gobiernos y mantener el control sobre una de esas mitades, para usarla cuando les convenga en contra de la otra mitad.
Llevo año y medio con servicio discontinuo de Internet y 13 años con censura previa en la prensa-papel del Chubut (5 diarios). Sólo puedo estar seguro que Cristina Kirchner no es la responsable. También puedo demostrar (pruebas al canto) que a esta pluma no se la tuerce.
A las marchas que vaya el pobrerío binario, de a pié, en colectivo o en 4×4, que así no se miden las clases culturales.
Y mañana, cuando asuma un clon del FMI, nadie de la masa reconocerá que aportó su imagen y gritería para regar la siguiente crisis. ¿Desapareció Duhalde o anda muy ocupado armando la siguiente devaluación?
Los que mandan; esos a los que nadie vota y siempre están, bien que riegan a la masa todos los días desde la prensa, por eso van a luchar como gladiadores feroces para mantener los medios de control.
“Y todos los días, todos los días
Los diarios publicaban porquerías
Todos los días. Todos los días”.
¿Te olvidaste? No. Te cambiaron a Piero por esto otro:
Cuanta mina que tengo. ¡Cuánta marcha que tengo!
¡Viva, viva!
¡Arriba los de abajo!
Qué Sambódromo, Señor. Por algo nos dominan desde oficinas con mucho brillo, luces y transmisión desde exteriores.
Luis Colombatto
