Revista Diario

Conversaciones ante la vuelta al cole y reflexiones

Por Belen
Conversación A:
Niño: ¡¡mamá no quiero ir!! (llora).Madre/Padre: Pero tu ya eres mayor, ¡qué haces llorando como un bebé!. Los niños grandes van al cole y NO lloran. Qué van a pensar de ti.Niño: (continúa llorando).
Conversación B:
Niño: ¡¡mamá no quiero ir!! (llora).Madre/Padre: No te preocupes, es normal que estés un poquito asustado, pero no pasa nada. Te vamos a llevar a un sitio donde conocerás a muchos niños y podrás jugar, donde te sentirás muy feliz y donde te reirás mucho. Hoy estás algo asustado porque no conoces donde vas, pero cuando lo veas te gustará mucho, y te tranquilizarás, ¡ya lo verás!. Pero entiendo que estés nervioso. Yo vendré a recogerte y podrás contarme todo lo que has hecho (abrazos, sonrisas, besos).Niño: (quizá siga llorando pero empezará a tranquilizarse).
La escena de un niño llorando ante una situación novedosa es muy habitual. El inicio del colegio es una de las más importantes de su vida infantil. Otras muchas situaciones ponen nerviosos a nuestros hijos, a diario, y pueden responder llorando. Se sienten inseguros, dudosos, asustados. Su lado emocional sale a relucir porque, afortunadamente, ellos son 99% emoción.
Muchos adultos tienden a enmascarar las emociones, a negarles incluso el valor que tienen. De este modo inducimos a nuestros hijos a esconder lo que sienten, a mostrarse fríos, a no buscar refugio emocional.
Si en vez de esto nos mostramos comprensivos, les enseñamos que entendemos sus lágrimas y su miedo y que no pasa nada, fomentaremos su seguridad y al tiempo su autoestima.
Nosotros somos su referente principal, los padres y madres somos su ejemplo a imitar. Seamos sensibles. ¿No has llorado tu cuando te has sentido impotente ante algo?, ¿o cuando algo te ha asustado de verdad?, ¿o cuando sucede algo en el trabajo que te descoloca?. Ellos son niños que se enfrentan a un gran reto, sepamos entenderles y pongámonos en su lugar.

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