Revista América Latina

Corralón de Floresta, una historia

Por Patriciagarcia

Corralón de Floresta, una historia

En 2016 vecino reclamaron a la Justicia
En 2019 se inauguró la remodelación
del Corralón de Floresta

En el Corralón de Floresta, inaugurado en 1911, se guardaban y reparaban los carros recolectores de residuos y se alimentaban y cuidaban los caballos de tiro, según cuenta la historia del Gobierno porteño, que difiere en algunos años con otros historia (ver debajo) que hablan de su inauguración en 1923 y su adquisión en 1911. Dice que los caballos eran una pieza fundamental en el acarreo de basura, ya que eran el medio más fuerte y económico para movilizar a los vehículos. Ademś en el mismo corralón funcionaba la herrería encargada del herrado de los caballos y de la reparación de los carros. Los últimos carros recolectores fueron retirados de servicio en 1968, cuando se prohibió en forma definitiva la tracción a sangre en la Ciudad de Buenos Aires.
A partir de ese momento en el predio se encargaron del mantenimiento de los camiones.
Existía un Decantador de Estiercol o Abostadero que permitía separar los residuos sólidos de los líquidos producidos por los animales de tiro, que funcionaba por gravedad: los residuos sólidos quedaban al fondo de una primera recamara, mientras que los líquidos quedaban en la segunda recamara. Luego, una vez por semana, se debían quitar los residuos sólidos de la recamara 1. Estos
funcionaban muy bien como abono, y se podían vender o usar para abonar el
vivero municipal ubicado en el Parque Avellaneda.
En 2016 grupos de vecinos impulsaron un amparo judicial para evitar el cierre del espacio cultural ubicado en la avenida Gaona al 4600 de la Ciudad de Buenos Aires, a raíz del proyecto de “Puesta en valor y recuperación del Corralón de Floresta”.La jueza Andrea Danas dispuso la difusión de la existencia del proceso colectivo a fin que “todas aquellas personas que tengan un interés jurídico relevante” en el resultado del conflicto, se presenten en el expediente.
Cuenta Ulises Adrían Camino (2009) en Proyecto de Parque Arqueológico en el Corralón de Floresta, de Historias de Buenos Aires (Editorial Dunken), que el 4 de junio de 1588 Juan Torres de Vera y Aragón le otorga un permiso de chacra a Juan García de Talovejo. Poco después, entrega otra porción a Gaspar Méndez. El 17 de febrero de 609 las extensiones descritas pasan a ser propiedad de Mateo de Ayala (Vattuone, 1977). El de mayo de 1808 Norberto de Quimo y Echandía adquiere 1200 varas de frente al riachuelo ;por una legua de fondo. El 22 de octubre de 1855 Faustino Ximénez y José Bergalo obtienen escritura de dominio de una quinta demarcada por las actuales Av. Rivadavia, Segurola, Av. Gaona y Concordia. En 1886 El señor Rigoli funda la quinta La Primavera delimitada por las es Gaona, Segurola, Aranguren y Mercedes (Prignano y Miranda, 1998) .
Se sabe históricamente que la manzana que ocupaba el Corralón fue donada a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires a fines del siglo XIX, por su dueño, el señor Leopoldo Rígoli con el objetivo de realizar allí un espacio verde público.
Pasados varios años sin que este proyecto fuese llevado a cabo, el 22 de Diciembre de 1911, la manzana en cuestión fue vendida por sus herederos a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, convirtiéndose en un Corralón municipal en 1923 (Lagrecca, 2005). La primera presentación de los vecinos para erradicar el Corralón documentada data de la década del 60, ya que anteriormente todas gestiones realizadas por los vecinos, tal como lo marcaba el momento histórico-social fueron hechas de palabra.
Contínua Camino citando que por la resolución 21.108 del 29 de Diciembre de 1965, y siendo intendente de la Ciudad Buenos Aires el Dr. Francisco Rabanal, se resuelve estudiar la posibilidad de traslado del Corralón al predio "LA TABLADA'', ubicado en Av. Roca y Lacarra, y la creación de una plaza pública con patio de juegos infantiles en el inmueble de referencia. Posteriores golpes de Estado dejaron sin efecto estos avances. Este espacio se instituyó como predio de mantenimiento para servicio de limpieza y otorgado por licitación pública a la empresa SOLURBAN S.A., la que toma posesión del mismo el 1 de Febrero de 1998. Finalmente, en Febrero de 2005 dicho predio pasa a manos del Gobierno de la Ciudad, con el objetivo de realizar una escuela secundaria y una plaza. Desde la Asamblea Vecinal de Floresta surgió la idea de rescatar el pasado del predio, tanto el patrimonio tangible como el intangible
Arqueología
El mismo autor en Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana describe que el sitio Corralón de Floresta es un predio municipal en Capital Federal que ocupa la manzana circunscripta por las calles Morón, Sanabria, Gualeguaychú y la avenida Gaona. Los trabajos arqueológicos en el predio comenzaron en el mes de Agosto de 2006 cuando los vecinos convocaron al equipo para rescatar el patrimonio arqueológico que estaba siendo afectado por la construcción de un colegio secundario municipal y que hasta tanto no se comenzaran las obras del futuro corralón, el predio fue convertido en depósito de adoquines y otros materiales de pavimentación. Al año siguiente (1912), el subintendente de Vélez Sarsfield (antigua sección de la Capital Federal a la cual pertenecía el predio) reclamaba su construcción, como así también el personal y equipamiento necesarios para atender su jurisdicción:“Los corralones antiquísimos de Flores y Belgrano no pueden ya prestar la debida atención a los barrios populosos que se hallan dentro del límite de las calles Boedo, Bulnes, Córdoba, Triunvirato, Darwin, Arroyo Maldonado, el Riachuelo y Avenida de Circunvalación Gral. Paz sin que sufran quebranto los vehículos, como el ganado y hasta el personal mismo, efectuando transporte a través de distancias enormes” (Memoria Municipal, 1912).
Fue así entonces que al poco tiempo se comenzarían a levantar algunas instalaciones, aunque en 1914 aún quedaban pendientes ciertas obras complementarias para su habilitación definitiva. La primera tarea de construcción fue la de elevar la cota del terreno en aproximadamente 0,50m; el relleno utilizado en dicha empresa fue con las cenizas provenientes de la incineración de residuos (Vattuone, 1991).
 Las últimas chatas (carros recolectores de residuos), tiradas por caballos fueron retiradas de servicio en Camino 2009 110 1968, cuando se prohibió en forma definitiva la tracción a sangre en la Ciudad de Buenos Aires (Prignano, 1998). 

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