Tras haber ocupado el lugar de tres esbirros de Rodolfo Benavente en el ritual, Ariadne, Deker y Jero aparecen en una época desconocida en un lugar desconocido. Y, por si no fuera poco, lo primero que hacen es encontrar un cadáver, aunque no será el único problema al que enfrentarse.
Buenos, pues nos reencontramos con Ariadne, Deker y Jero, que están en el pasado desde el final de la segunda parte y espero que os haya gustado volver a leerlos. Bueno, siempre espero que os guste todo el capítulo ;) Y, ya sabéis, si queréis decir cualquier cosa, para eso están los comentarios que me hacen muy, muy feliz.
En dos semanas, más.
Próximamente: Esos malditos Benavente.
