La distancia que recorrían era poca, menos de 100 metros por lo que bastante seguido llegaban de a grupitos de entre 2 y 5 cotorras que se posaban en las ramas de un árbol alto y con su fuerte pico cortaban ramas finas, que luego llevaban volando hasta su morada.
Era un poco difícil de tomar imágenes porque no son demasiado confiadas y porque entre la copa de los árboles y la altura es complicado verlas o tomarles fotos.





