- Presionarla a hacer actividades. "¡Venga, anímate, sal con nosotros y ya verás como te sientes mejor, ¿cómo que no?, claro que sí, te recojo ahora mismo!"- Mostrarle sus defectos o puntos débiles. "Es que eres muy negativo, es que eres demasiado sensible, es que te lo tomas todo a la tremenda".- Reprocharla y culparla por cómo se siente. "Si no hubieras hecho tal, si me hubieras hecho caso... ahora no estarías así".
- Compararla en sentido negativo con otras personas. "Mira como es fulanito, ¿por qué tú no puede ser igual que él?"- Ignorarla. "Bah, bueno, se te pasará, me voy a jugar al pádel".
- Tratar de cambiar su ánimo enseguida. "Deja de llorar, ¡vamos, sonríe!La verdad es que... nada de eso ayuda mucho a la otra persona. Porque lo que necesita seguramente es un espacio en el que poder sentirse mal, permitírselo, y compartirlo con alguien que la escuche, que la comprenda y que empatice con ella. Seguramente todo lo que necesita esa persona es:"Lo siento, entiendo cómo te sientes"Y como mucho añadiría:"¿Qué crees que podemos hacer?"Y si no lo sabe, da igual, no pasa nada, no tiene por qué saberlo, no tienes tú tampoco por qué saberlo. Hay veces que lo único que se puede hacer es SENTIR la emoción, porque las emociones se extinguen sintiéndolas, de ahí la importancia de permitirse estar mal...... para dejar de estar mal.