Revista Viajes

Costa Oeste de EE.UU. en 15 días: un viaje de contrastes

Por Mundoturistico

El lejano oeste de los EE.UU. es una zona que con el paso de los años ha ido atrayendo las miradas de medio mundo. Su encanto natural; su clima; lo que el cine ha ido contándonos y el propio cine, que tiene allí su casa; así como ser el referente de cosas tan opuestas como la práctica del surf, el mundo del juego o el movimiento hippie demuestran su fuerte apuesta tanto a nivel turístico como vital. La verdad es que es difícil quedar indiferente ante todo ello; así me pasó a mí. Hoy os contaré lo que dio de sí nuestro viaje de 15 días a Costa Oeste, ¡que no fue poco!

Recorrido

Nuestro recorrido a grandes rasgos fue el siguiente:

Día 1: Los Ángeles, paradas de la Ruta 66 (Calico y Peggy Sue´s) y Las Vegas

Día 2 y 3: Gran Cañón

Día 4: Monument Valley

Día 5: Page (para ver el Antelope Canyon y Horseshoe Bend)

Día 6: Death Valley

Día 7: Mamooth Lakes y Yosemite

Día 8: Yosemite

Día 9: Santa Cruz y Carmel by the Sea

Día 10: Monterrey

Día 11 y 12: San Francisco

Día 14:  Santa Mónica

Día 15: Despedida y vuelo

Os adjunto el mapa que resume nuestro recorrido, si bien he tenido que quitar alguna de las paradas del viaje (paradas de la ruta 66, Las Vegas, Mamooth Lakes y Carmel By The Sea) porque no cabían.

Costa Oeste: paso a paso

Día 1: Los Ángeles, paradas de la Ruta 66 (Calico y Peggy Sue´s) y Las Vegas

Los Ángeles, la meca del cine y una de las ciudades más conocidas de la Costa Oeste, es en directo un poco decepcionante. En ello coincide mucha gente. Como toda gran ciudad y más tratándose de Los Ángeles, no dudo que tendrá una parte interesante, pero nosotros, como en otros viajes grandes, decidimos dedicarle poco tiempo a las urbes. Así, el primer día, tras quedarnos boquiabiertos con las casas que hay en la zona de Hollywood, donde nos alojamos, visitamos el exterior del Observatorio Griffith, el paseo de las estrellas y no dedicamos más tiempo a la ciudad.observatoriogriffith-losangeles

Ello no hizo que no nos emocionáramos cuando observamos las visitas de la ciudad desde uno de los escenarios de La La Land o cuando encontramos las estrellas de nuestros cineastas y actores favoritos. Como pasaría en los siguientes días de viaje, el cine, muy presente en nuestra vida, volvería a hacernos sentir eso que pasa cuando ves en la realidad algo que has visto en pequeña o gran pantalla: pura emoción.

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De camino a Las Vegas paramos en un tramo de la Ruta 66, famosa carretera descatalogada a la que hoy se rinde tributo. En Victorville hay un pequeño museo gratuito y de ahí la carretera parte a la Antique Station, un edificio antiguo que ahora se ha convertido en una especie de rastrillo que recoge todo tipo de antigüedades y objetos de diferente función. Cerca de ella, hay otras tiendas, ahora modernas y puestas totalmente para la galería. La verdad es que no nos pareció muy auténtico.

De ahí paramos en el pueblo fantasma de Calico, hoy deshabitado pero que antaño vivió de las minas de alrededores. Nos resultó muy turístico y sin ningún tipo de interés, 15 dólares mediante. Aún tuvimos tiempo de comer en el mítico Peggy Sue´s, muy cerca, y disfrutar de unas horas en Las Vegas. Este territorio de juego y lujo plantado en mitad del desierto es cuanto menos curioso. Nosotros solo paseamos un rato, rodeados de luces de neón, réplicas de algunos monumentos de tierras lejanas y espectáculos de agua pagados por el hotel principal de la zona, el Bellagio, y nos dimos cuenta de que aunque no era nuestro lugar, hay que conocer estas cosas para saber en qué mundo vivimos.  

Día 2 y 3: Gran Cañón

Desde Las Vegas al Gran Cañón hay cuatro horas. Aunque nuestro encuentro con la Ruta 66 no fue muy esperanzador, aún tuvimos esperanzas de coger algún tramo, que pronto se acababa…así que desistimos. Llegamos a una de las joyas del viaje antes de comer, con lo que tan solo nos acercamos a uno de los miradores que están cerca del Centro de Visitantes. No hace falta mucho para encontrarte con la vista de este lugar, uno de los más espectaculares que mis ojos han tenido el placer de ver en toda su vida.

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Hay varias rutas que poder tomar en autobús y acceder así a los diferentes miradores, que mostrarán de nuevo el espectáculo; de muchas formas. Para el puro regocijo. Volvimos al atardecer para ir a uno de ellos, el Yaki Point, que nos regaló, aunque al principio no lo parecía, uno de esos momentos en los que parece que el cielo va a arder. ¡Y qué momento!gran-canon-atardecer

Al día siguiente aún aprovecharíamos para hacer más paradas por ese camino que rodea al Gran Cañón y que tanto merece la pena. Paramos en diferentes puntos, al este y oeste de la parte central, manteniendo la atracción y fascinación en todo momento: Yavapai Point, Grandview Point, Lipan Point

Día 4: Monument Valley

La siguiente parada es también una de las que más me gustó (de hecho, si tienes que elegir entre esta y Page y sus atracciones, yo prefiero esta sin duda). Monument Valley es un paisaje de película, escenario de muchos western o cintas tan míticas como Thelma&Louis y Forrest Gump, y un lugar donde perderse y sencillamente, disfrutar.monumen-valley-2paisaje

Se trata de un camino de más de dos horas donde tras el paraje árido asoman los monumentos del lugar: grandes pedruscos imponentes. Cuando nosotros fuimos, en octubre, no había mucha gente y disfrutamos muy tranquilamente del recorrido, al que aconsejan ir con un todoterreno. Ese era nuestro caso pero nos pareció que todo coche grande podría hacerlo.monument-valley

Día 5: Page (para ver el Antelope Canyon y Horseshoe Bend)

No muy lejos está también una parada dentro del territorio Navajo donde poder acceder a otros paisajes que te dejarán boquiabierto: Page. De nuevo un pueblo grande de apenas 4.000 habitantes y que parece vivir del turismo. Para visitar el Antelope Canyon es importante conseguir la entrada con tiempo, pues en ocasiones se agotan. El Horseshoe Bend es de libre acceso.horseshoe-bend

Fuimos a la herradura formada en el Río Colorado en el día que llegamos, pues aún quedaban horas de luz. No obstante, eran pocas y lo vimos un poco oscuro. Quizás eso le restó belleza, pero el sitio impacta. Lo que atrae tantas miradas es un enorme meandro que impresiona tanto por las dimensiones como por la presencia natural que atesora.

En la mañana fuimos al Antelope Canyon, que solo es visitable con un guía oficial por el módico precio de 37 dólares. Sus peculiares formas y color ocre son muy característicos y dentro de sus altas paredes, uno se siente eclipsado. La pena es que sea como la visita a un museo y el lugar, por estrecho y popular, está lleno de gente hasta cuando no es temporada alta. La visita acabó dejándome un regusto raro, por mucho que el lugar sea realmente impresionante, que lo es.

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Tras esta visita, echamos también un vistazo al Lago Powel, cerca de las visitas anteriores y donde muchas personas de pueblos de alrededor tienen allí su zona de recreo, con barcos y zonas de baño. Pero no quisimos parar demasiado, ya que no hacía calor para un chapuzón ni pensábamos hacer un paseo en barco por el Río Colorado, su mayor atractivo. Vimos que era algo caro y preferimos continuar el camino.

Día 6: Death Valley

En el sexto día, tocó el turno a Death Valley, un basto parque nacional popular por haber registrado la temperatura más alta nunca antes percibida (56 grados). Una mezcla de diferentes paisajes (montañas áridas con formas de todo tipo, profundos cañones, salinas, volcanes…) que quizás no tiene un punto en concreto fascinante, pero todo ello es un envoltorio perfecto para unas horas de paseo y recreación.death-valle-dorado

Nuestro día consistió diferentes paradas; algunas de ellas en miradores, otras para hacer pequeñas rutas, donde admirar lo inhóspito y desolado del lugar. Aunque como he dicho quizás no fuera lo más impresionante, sí fue de los sitios más envolventes. Disfruté de conducir por sus carreteras e incluso, de perdernos un poco en el mapa del lugar, recordando varias veces el por qué de su nombre.

Día 7: Mamooth Lakes y Yosemite

De camino a Yosemite, paramos en Mamooth Lakes, una preciosa zona de lagos donde disfrutar de un paisaje bucólico y montañoso súper chulo. Nuestra visita fue corta, pues nuestro objetivo principal era llegar a Yosemite ese día, por lo que simplemente paseamos entre los dos principales lagos (conocidos como los Twin Lakes) y disfrutamos de la compañía de las pequeñas ardillas de la zona.yosemite-paisaje

Llegamos tomando la carretera que cruza el parque y disfrutando en todo momento de su paisaje y riqueza natural. En primer lugar, simplemente hicimos un paseo a Mirror Lake desde el mítico (¡y caro) hotel The Majestic, que acabó siendo uno de los momentazos del viaje. Para volver tomamos una ruta alternativa poblada de hojas amarillas; una estampa preciosa donde nos avisaron que había un oso. Aunque lo recomendable es hacer ruido (y hacer así que el oso tenga miedo y conserve sus instintos), nos acercamos lo suficiente como para verlo y que no percibiera nuestra presencia. Con su pequeño retoño, no adviritió la presencia humana y nosotros, aún extasiados, contemplamos atónitos el espectáculo.

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Después también veríamos un lince, cuando aprovechábamos un gran árbol tumbado en el suelo para cruzar de lado, y la emoción solo pudo ir en aumento…

Día 8: Yosemite

Para el día siguiente dejamos las visitas que perseguíamos en Yosemite: Mariposa Cove, para ver secuoyas gigantes; Glacier Point, para ver una de las más bonitas panorámicas del parque; y parte de la ruta circular que se dibuja bajo las grandes montañas. Todas ellas merecen mucho la pena y te hacen disfrutar de esta brutal manifestación de la naturaleza.

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Día 9: Santa Cruz y Carmel by the Sea

Tras disfrutar muchísimo de Yosemite, pusimos rumbo de nuevo hacia el oeste y llegamos de nuevo a la costa. Llegamos a Santa Cruz, la ciudad que personalmente más me encandiló del viaje. Su ambiente marítimo y surfero, ambiente bohemio con sus tiendas de antigüedades o segunda mano, los lobos marinos y los pelícanos en el muelle principal, playas, locales… sin duda, quedamos con ganas de más y fue quizás el único lugar del viaje que generó en mí ganas de no ya conocerlo, sino vivir una temporada.santacruz A la tarde, sin embargo, fuimos a la zona de Monterrey, donde dormimos. Visitamos en primer lugar Carmel by the Sea un pueblo donde los más pudientes tienen sus mansiones, preciosas y tradicionales en su práctica totalidad, y con la mejor playa que vimos en el viaje. ¡Qué alegría pasear por su arena, blanca y fina, con el rugir de las olas de fondo! Curiosidad: Clint Eastwood fue su alcalde.carmelbythesea playa-caramel-by-the-sea

Día 10: Monterrey

Dejamos Monterrey para el día siguiente y aunque no tiene mucho que ver, al final echamos el día porque cogimos un barco para ver ballenas. Antes visitamos el pueblo, con una zona donde están también los lobos marinos, un playa bastante feúcha y un muelle principal súper animado. Allí está ambientada la serie Big Little Lies y estuvimos en el café donde sus protagonistas toman café, si bien las escenas se rodaron en interiores. La actividad para ver ballenas merece la pena, aunque a veces solo se vea parte del animal, pero todo lo que lo rodea es emocionante.

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Por la tarde, nos acercamos también a Bixby Creek, el puente del Big Sur que también sale en la serie mencionada. Está a unos 40 kilómetros, pero tanto el paseo con las casas de millonarios en los alrededores y el mar de fondo; como el lugar en sí mismo merecen mucho la pena.

Cuando lo conocimos, era justo a la hora en que cae el día y la luz era… era tan bonita que me cuesta explicarlo. Era una luz total e intensa. Y la vista muy difícil de igualar. Precioso.

Día 11 y 12: San Francisco

El mayor error del viaje fue dedicarle a San Francisco tan solo dos días; nos dimos cuenta después. No nos dio tiempo a pasearla sin prisa y ver, por ejemplo, al Golden Gate desde más puntos de vista hasta quedarnos embobados con él. Quizás por eso me costó encontrarle el encanto que muchas personas ensalzan. No obstante, me gustó y hubo zonas y momentos de los que disfruté, pero sí, me quedaron ganas de más.

sanfracisco-tipica El primer día recorrimos los muelles que la bordean por el lado norte, donde el más conocido es el 39, hogar de un montón de lobos marinos. Después nos dirigimos a Álamo Square para no solo disfrutar de una vista genial de la ciudad, sino conocer las conocidas como ‘Painted Ladys’, casas de estilo victoriano, preciosas, en la mente de todos también porque eran el escenario principal de la serie ‘Padres Forzosos’. Tras ello y no sin pasear duramente, llegamos a Haight-Ashbury, el barrio hippie y foco del verano del amor de 1967; donde me gustó mucho su singularidad y sus casas, pero donde no acabé de encontrar aquello que creía que me iba a enamorar. Luego estuvimos un rato en Castro, el barrio gay, animado y genial para ir de local en local.san-francisco-calle-

Al final del día, fuimos al Parque del Presidio, donde vimos ya un poco (demasiado) de noche al Golden Gate.

El segundo día conocimos poco más la ciudad porque teníamos comprada una ruta por Alcatraz y después, recogimos pronto para disfrutar de un partido de la NBA. La cárcel es y tiene historias interesantes, y el encuentro de baloncesto fue el origen de este viaje, por lo que acabamos el día cargados de emoción y ya con la sensación de que el final estaba cerca.

Día 13: San Francisco-Santa Mónica

Pasamos el día conduciendo y al atardecer teníamos pensado llegar a Malibú, pero a causa de los enormes incendios que hubo en la zona en esos días, la carretera estaba cerrada. Dormimos en Santa Mónica para despedir el viaje allí al día siguiente.santa-monica

Día 14: Santa Mónica

Dejamos Santa Mónica para el final porque estaba cerca del aeropuerto y no la habíamos visitado antes. Acierto total porque tiene muchísimo ambiente por la noche y a la mañana, conocimos el arenal de ‘Los Vigilantes de la playa’ y despedimos el viaje en un lugar inmejorable.


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