Revista América Latina

Costos de producción, ganancias y precios justos.

Publicado el 14 marzo 2014 por Jmartoranoster

Antonia Muñoz.

Después de casi un mes de locura fascista contra el pueblo venezolano, con la clara intención de derrocar el Gobierno Bolivariano de Venezuela, se empieza a disipar la humareda de esta guerra declarada, que para el 25 de febrero de 2014 alcanzó a 18 municipios del total de 335 que tiene el país; “guarimba” que en los días subsiguientes tocó un máximo de 26 municipios, en el climax de la perversidad de la cual es capaz la enloquecida ultra derecha venezolana. Permitiera Dios que la luz del amor, del discernimiento y de la racionalidad se apoderara de la mente, del corazón y del alma de las y los jóvenes venezolanos que han sido envenenados por las y los peones del imperio norteamericano. Esto no significa que la ultra derecha venezolana y sus jefes norteamericanos hayan desistido. No lo han hecho ni lo harán, éllos persistirán en satisfacer sus intereses geoestratégicos, políticos y económicos. Ahora retomarán el filón de la economía, y por los titulares de algunos diarios de tendencia derechista, dentro de ese sector, destacarán el área de alimentos y el de medicamentos. Harán lo posible y lo imposible por magnificar su escasez bien sea torpedeando su importación o acaparando y contrabandeando su existencia. En esta reflexión, nos dedicaremos al sector alimentos, por ser el área de nuestro conocimiento. En primer lugar, comencemos por reconocer la verdad actual, lo cual pasa por recordar y comunicar al país los estragos que dejó la guerra económica declarada por los enemigos de la Patria en el 2013; guerra caracterizada por acaparamiento, especulación, usura y contrabando de extracción sin precedentes; acciones que la ultra derecha arreció en el último cuatrimestre del año 2013, y que sólo comenzaron a sofocarse cuando el Gobierno Nacional decidió visitar empresas y demostrarle al país cómo lo estaban robando, para de paso, generar escasez e inflación; pasando esta última de un promedio de 22% en 13 años a 56,2 % en el 2013;lo cual representó un aumento del 35,6% con respecto al año 2012. No pretendemos justificar las responsabilidades que nos corresponden a quienes gobernamos. Por ello, en primer lugar estamos obligados a evitar que se repita un nuevo CADIVI. No hacerlo, sería realmente inexcusable. Celeridad y seguimiento férreo en el otorgamiento de divisas para importar alimentos y medicamentos. Seguimiento férreo en los puertos: es inaceptable que cientos de contenedores permanezcan allí, dizque abandonados por los importadores. Y entonces, ¿Cuál es la eficiencia y la honestidad de los responsables de supervisar y hacerle seguimiento a la mercancía que llega? Nunca olvidar que para combatir la corrupción,” LAS ESCALERAS SE TIENEN QUE BARRER DESDE ARRIBA”. No sea que se cumpla aquello de: “si roban los de arriba, robemos los de abajo”. ASÍ QUE, GUERRA AL BUROCRATISMO, AL AMIGUISMO, A LA INEFICIENCIA Y A LA CORRUPCIÓN. Desempolvemos las 5+1 Líneas Estratégicas, que son parte del legado de nuestro amado Comandante Chávez. A las y los revolucionarios, quienes también somos cristianos, les exigimos que internalicemos las exhortaciones del profeta Isaías: “¡AY DE LOS QUE A LO MALO DICEN BUENO, Y A LO BUENO MALO; QUE HACEN DE LA LUZ TINIEBLAS, Y DE LAS TINIEBLAS LUZ; QUE PONEN LO AMARGO POR DULCE, Y LO DULCE POR AMARGO! ¡AY DE LOS QUE JUSTIFICAN AL IMPÍO MEDIANTE COHECHO, Y AL JUSTO QUITAN SU DERECHO! (Isaías 5: 20 y 23). No olvidemos que el primer paso para solucionar un problema es reconocer que el mismo existe. Reconozcamos entonces, que al final del 2013 la derecha indujo una escasez de muchos bienes de consumo básico y masivo. Reconozcamos que parte de estos bienes lo producimos en el país y parte lo importamos. Reconozcamos los problemas gravísimos que ocurrieron con la asignación, el uso y el abuso de las divisas. En segundo lugar, reconozcamos que con los bienes importados y con los producidos en el país, cada quien hizo lo que le vino en gana, porque hemos sido muy permisivos, ya que la CRBV aprobada el 15 de diciembre de 1999 es muy clara en su artículo 114. “El ilícito económico, la especulación, el acaparamiento, la usura, la cartelización y otros delitos conexos, serán penados severamente de acuerdo con la ley”. Además, recuérdese que la Ley de Costos y Precios Justos se aprobó a finales del 2011 y entró en vigencia en el 2012. Más recientemente, se aprobó El Decreto Nº 600, mediante el cual se dicta el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de Precios Justos, publicado en Gaceta Oficial Nº 40.340, de fecha 23 de enero de 2014. Ahora la oposición anda propalando la idea que dicha Ley contribuirá al desabastecimiento, lo cual es un chantaje inaceptable. A propósito de lo anterior, antes que esa candelita coja sabana, recomendamos que actualicemos y sinceremos de forma acelerada y objetiva LAS ESTRUCTURAS DE COSTOS DE PRODUCCIÓN. Para ello debemos consultar a los productores agropecuarios, pequeños, medianos y grandes; afectos o no al Gobierno Bolivariano, quienes conocen la verdad verdadera del campo venezolano. Podríamos comenzar con el arroz de verano que ya comienza a cosecharse, seguir con maíz y sorgo que se sembrará en mayo. Por la merma en la producción de leche durante el verano, se tiende a especular con el queso blanco. Siempre debemos asegurarnos que se cubran los costos de producción y que se obtenga una ganancia razonable. Los productores primarios son quienes asumen el mayor trabajo y el mayor riesgo; por lo tanto, son éllas y éllos quienes deben recibir la mayor ganancia. Los precios a los cuales lleguen los alimentos a los consumidores dependerán de la eficiencia en la producción primaria y de acortar los eslabones en la cadena de comercialización, de manera que acerquemos los productores a los consumidores finales. Es muy injusto e inaceptable, que algunas veces, producir alimentos sea un negocio sólo para los intermediarios. CHÁVEZ VIVE, LA PATRIA SIGUE!  

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