Revista Cultura y Ocio

Coverdura

Por Jcbarona
CoverduraPrefiero los mensajes escritos a las llamadas telefónicas. No me atrevo a afirmar que sea mejor una cosa que otra, pero yo prefiero lo primero en general con las excepciones relativas al tipo de mensaje que se quiera compartir y la persona de que se trate.
Dios no nos llamó a todos por el camino de la comunicación, y mucho menos escrita, pero tampoco hablada. Actualmente una llamada telefónica me parece una especie de intromisión, inevitable en el pasado cuando no había mensajes de texto o te salían por un pico, y creo que es algo que no dejamos de arrastrar.
Ni tanto ni tan calvo. Creo que la clave, una vez más, esta en el uso inteligente de todas las posibilidades que la tecnología nos da. Solo que, como en todo, hay quien hace lo que quiere y el resto lo que puede.
Que alguien te llame no te obliga a coger el teléfono, no por obvio dejaré de comentarlo, sobre todo porque el hecho de ser obvio no evita de ninguna manera que la gente se enfade sin motivo. Que alguien te llame, no siendo para venderte algo, te pone al corriente de que necesitan o desean comunicarse contigo y a partir de ahí uno reacciona, o no, que es una reacción en sí misma, descolgando, devolviendo la llamada cuando lo considere oportuno o poniendo un mensaje. El que llama y no te encuentra, máxime si es alguien de confianza, puede ponerte un mensaje con la aplicación que considere explicándote la naturaleza de la llamada y su urgencia correspondiente, alternativas siempre hay.
La cosa es que, como en el juego de la silla, nos van cambiando las aplicaciones a cada rato que no parece haber manera de llegar a un modelo generalizado de actuación. La aplicación estrella en la actualidad es Whatsapp, la que usan miles de millones en la tierra. Con sus grupos de usuarios, los mensajes de difusión, las llamadas a varias bandas, las de audio y el FaceTime… Con especial mención de aquellos que te inundan el teléfono de chistes y memes de todo tipo, máxime durante Navidades y Pandemias.
Que dices: será que cada cual lo usa en función de la generación a la que pertenece. En una mínima parte sí, pobres abuelos, pero en general el uso que se hace lo determina fundamentalmente la educación de cada cual y su inteligencia.
Cuándo debes estar usando el móvil y cuando no, si no te lo cuestionas estás perdido sin remedio. Cuándo y cómo debes cerrar una conversación no debería ser tan raro de ver, que a algunos pareciera que les abdujera de repente alguna nave alienígena.
No seas maleducado (también por teléfono, que al final el teléfono es una extensión de lo que uno es). Escucha cuando te hablan, contesta lo que te preguntan y despídete diciendo adiós. No vayan a confundirte con un imbécil la próxima vez y la siguiente. Que lo tuyo no es problema de cobertura, es cordura lo que te viene haciendo falta pero mucho antes de inventarse el internet.

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