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'Criadas y Señoras' de Kathryn Stockett

Publicado el 03 noviembre 2011 por Carol
'Criadas y Señoras' de Kathryn Stockett
Título: Criadas y Señoras (The Help)
Autor: Kathryn StockettEditorial: Maeva (2010)Año de publicación: 2009Páginas: 560
Precio: 10 euros 
Nos encontramos en Misisipi, en la localidad de Jackson, a principios de los años 60. Kennedy es presidente de los Estados Unidos, Stevie Wonder con tan solo 12 años suena con éxito en las emisoras de radio, también se oye ya a los Rolling Stones o a Bob Dylan. La mayoría de los hogares cuentan ya con televisión y aire acondicionado, y por primera vez se acepta a un chico negro, James Meredith, en la Universidad de Misisipi. La otra cara de la moneda es la segregación racial, el asesinato del activista por los derechos civiles Medgar Evers, o la necesidad de una marcha hacia Washington donde Martin Luther King daría su famoso discurso iniciado con las palabras "tengo un sueño". Y es que a pesar de que la esclavitud se abolió en EEUU en 1865, la segregación racial sería una realidad hasta 1964, año en que el Acta de Derechos Civiles puso fin a la discriminación en lugares públicos, en el gobierno y en el empleo. Criadas y Señoras es un retrato de esta época y de la lucha por los derechos civiles en EEUU, a través de las historias de varias mujeres, criadas negras que deciden contar su historia y los abusos a los que se ven sometidas por sus señoras blancas. Skeeter acaba de terminar sus estudios en la Universidad y regresa a su hogar en Jackson, allí decidirá escribir la historia de las criadas negras que se encargan de la limpieza de los hogares blancos y de criar a sus hijos, todo ello bajo la sombra del recuerdo de Constantine, la criada que la cuidó a ella desde niña y que misteriosamente desapareció un día sin dejar ni rastro. Para sacar adelante el libro, Skeeter entrevistará a varias criadas, entre ellas, a Aibeleen quien ha criado a muchísimos niños blancos a pesar de que siempre sufre cuando estos de hacen mayores y comienzan a señalar las diferencias por el color de piel, o Minny, rebelde a pesar de que tiene que alimentar a su numerosa familia y a su marido borracho que la maltrata.  Junto a ellas, iremos conociendo el día a día de estas mujeres, las humillaciones y abusos a las que se ven sometidas, como el tener que usar un lavabo fuera de la casa solo para ellas para "no contagiar" a las familias blancas con sus virus, tener que vivir en guetos apartados o no poder acceder a las bibliotecas de blancos.
La impresionante Memphis Minnie, a la que se nombra en el libro
El libro supone un viaje al pasado a una de las épocas más vergonzosas de EEUU, especialmente en los estados del Sur, con cosas que realmente llaman la atención y escandalizan como la Compilación de leyes Jim Crow para los estados del Sur, unas normas de segregación vigentes de 1876 a 1965, en las que podemos encontrar cosas como que una persona blanca no puede casarse con alguien de otra raza o el matrimonio se considerará nulo, que un peluquero negro no pueden cortar el pelo a mujeres o niñas blancas, que no pueden ser enterrados en lugares donde se entierra a blancos o que las escuelas de blancos y negros no pueden intercambiar libros. La parte histórica de la novela ha sido lo que más me ha gustado de ella, aunque apenas se den pinceladas de los acontecimientos, a partir de lo que se nos cuenta podemos ahondar más en la historia. Por otro lado, el hecho de que las criadas negras cuenten su día a día hace el libro mucho más humano y podemos imaginarnos mejor cómo debían sentirse al ser tratadas de ese modo, una mezcla de amor-odio, ya que cuidan a esos niños blancos a los que adoran pero que cuando crezcan serán los racistas explotadores que les emplearán, y una mezcla de temor y rebeldía. A pesar de lo largo que es, el libro se lee muy bien ya que está plagado de anécdotas e historias, algunas de ellas muy divertidas, como la tarta de Hilly, el personaje más odioso y racista de la historia, o la pobre Celia, una rubia despampanante que no sabe hacer ninguna labor de la casa y que es despreciada por todas las mujeres de Jackson que no quieren relacionarse con ella.
'Criadas y Señoras' de Kathryn StockettJames Meredith, primer estudiante negro de la Universidad de Misisipi, escoltado para ir a clase
¿Entretenido? Sí ¿Impresionante? Me temo que he de decir que no, a pesar de las buenas críticas que está teniendo. Y es que Criadas y Señoras no deja de ser un bestseller que trata un tema interesantísimo de una manera muy humana, que reivindica el papel que todas esas personas vivieron en la lucha por los derechos civiles, pero que en mi opinión no merece el revuelo que ha levantado. En primer lugar, el libro está escrito a tres voces, las de las criadas Aibeleen y  Minny, y la universitaria y blanca Skeeter. A pesar de que tanto social como culturalmente son muy diferentes, la autora escribe exactamente igual los capítulos de las tres, tanto es así, que en alguna ocasión en que me he despistado o que he dejado algún capítulo a medias, he tenido que ir al principio del mismo a ver quién "escribía" el capítulo. Los personajes están bien definidos, pero sus voces son exactamente las mismas, lo que le resta a la historia muchísima verosimilitud. Por no hablar de que de repente uno de los capítulos está escrito en tercera persona, desde fuera, contándonos lo que las tres protagonistas hacen. He de decir que ha sido el que más me ha gustado, ya que ahí no tenía esa sensación de engaño con los personajes, ojalá hubiera estado escrito íntegramente así. Otra cosa que no me ha gustado nada es que en los diálogos se haga hablar a los personajes negros mal poniendo en cursiva las palabras mal pronunciadas (grasias, universidá, pensá, pos, pa) algo que me ha ralentizado mucho la lectura y que me ha parecido bastante ridículo y un pelín racista. Primero porque cuando esos mismos personajes hablan en sus capítulos contando la historia lo hacen de manera culta (utilizando incluso vocabulario y expresiones que no es creíble que manejen), solo hablan mal en los diálogos, y en segundo lugar, porque se dice que Aibeleen es una persona muy lectora y a la que le gusta escribir, algo incompatible con esa forma de hablar. Lo mismo sucede con otra de las criadas, Yule May,  quien ha ido a la universidad, pero aún así habla mal. Entiendo que el libro hubiera resultado muy cansino si se hubiera incluido todo el rato esa forma de hablar, pero en ese caso, hubiera preferido que las criadas hablasen normal, sin cultismos y con un lenguaje más de la calle, pero sin exagerar. También me parece, como les suele suceder a la mayoría de los bestsellers, que le sobra páginas y que tiene mucho trozo de relleno, especialmente en la recta final, donde todo resulta un poco repetitivo. A pesar de ello, como digo, es una novela muy entretenida, con personajes que realmente hacen disfrutar. Y es que a pesar de que Aibeleen es encantadora y la favorita de muchos, y a mí personalmente me ha encantado su relación con la niña que cuida, Mae Mobley (de los mejores momentos del libro), mi favorita es sin duda la descarada Minny, su carácter me ha encantado, a pesar de su situación tanto personal con su marido maltratador como en el trabajo, es un personaje con una gran personalidad y que protagoniza algunos de los momentos más divertidos de la novela junto a otro de los personajes que más me han gustado, la mujer para la que trabaja, Celia, con muy poco cerebro pero con mucho mejor corazón que las mujeres de Jackson que la desprecian por lo hortera que es y por venir de una familia pobre de campo.

Sabréis que se ha estrenado hace poco la película basada en el libro, dirigida por Taylor Tate y protagonizada por Emma Stone, Bryce Dallas Howard, Viola Davis, Sissy Spacek y Octavia Spencer. La película me ha gustado bastante, más aún si tenemos en cuenta que  han ido muy seguidos en el tiempo película y libro, y que normalmente después de leer una novela es muy difícil que nos guste la adaptación. Sin ser exactamente igual que el libro, ya que se hacen algunos cambios que resultan necesarios para el trasvase del papel a la pantalla, la película es bastante fiel al espíritu del libro. Admás, las protagonistas están fantásticas, en especial Bryce Dallas Howard a la que hasta ahora había visto siempre en papeles muy tiernos y que sabe hacerse odiar en esta película. Otra de mis favoritas de nuevo es Minny encarnada por Octavia Spencer que consigue hacer aún mejor el personaje, ya que introduce una gran nota de humor que en la novela no era tan evidente. Así que ya sabéis, si queréis pasar un buen rato y además viajar al EEUU de los 60 y conocer los problemas de segregación racial de primera mano desde los testimonios de sus protagonistas, os recomiendo tanto el libro como la película.

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