Crianza responsable le digo yo.
Si solo nos diéramos cuenta que los adultos de hoy fueron niños que tuvieron padres que los podrían haber educado y acompañado en su niñez para que sean de grande, solidarios, respetuosos, responsables, con altos valores y una fuerte autoestima, que valoren el esfuerzo y el trabajo, entonces ahí y creo yo que recién ahí, entenderíamos que lo que hacemos como padres va más allá de nosotros.
Cuando educamos hijos, educamos la sociedad en la cuál queremos vivir, educamos vecinos, panaderos, políticos, presidentes, policías, jueces, ingenieros, abogados, curas, militares, maestros, médicos, artistas, educamos al mundo.
Educamos a quien serán madres, padres, amigos, confidentes, maridos, esposas, novios, tíos.
Educamos a aquellos que decidirán por nuestro futuro, que tomarán las riendas de este mundo, que definirán qué pasa con "Los abuelitos".
Si nos diéramos cuenta que el empieza por casa, por cómo nos ven nuestros hijos, por cómo les enseñamos a ser, por los valores que les inculcamos, por cómo reaccionamos a la matanza de inocentes, a la pasividad de los sectores, a nuestro propio rol en el mundo.
Si nos diéramos cuenta que enseñarles a valorarse más allá de todo y que respetarse y quererse es la base de una vida plena. Para ellos y para todos.
Ser padres, y no mamá superpoderosa, sino padres: hombres, mujeres, que educan, que dicen sí, y dicen no, y dicen basta, y se hacen cargo de educar a sus hijos y toman las riendas de sus propias familias.
Si solo nos diéramos cuenta que ese hijo que educamos puede ser mañana el que lucha por el bienestar de la mayoría o el que lo hace por su propio bien a costa de los otros, del trabajo esclavo, de la hipocresía, de denigrar a otros.
Crianza responsable le vuelvo a decir.
No es fácil pero no es opción.
