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Crítica gernika (2016), por albert graells

Publicado el 24 abril 2017 por Matias Olmedo @DragsterWav3
CRÍTICA GERNIKA (2016), POR ALBERT GRAELLS
Sinopsis: La joven Teresa (no de Calcuta, sino una chica, joven, que se llama Teresa), una editora de la oficina de prensa republicana chocará con Henry, un periodista americano en horas bajas que está cubriendo el conflicto. Teresa, cortejada por su jefe, Vasyl, asesor soviético del gobierno republicano, se sentirá atraída por el idealismo durmiente de Henry y querrá despertar en él la pasión por contar la verdad, que un día fue su único objetivo.
Éste miércoles 26 de abril de 2017 se cumplen 80 años del bombardeo de Gernika por parte del bando franquista durante la guerra civil española.
El 26 de abril de 1937 fue cuando el municipio vizcaíno de Gernika sufrió un ataque aéreo que duró 3 HORAS, en el que se lanzaron 5.472 KILOS DE BOMBAS INCENDIARIAS que causaron daños en el 99% DE LOS EDIFICIOS del pueblo. En 1937 Gernika era un pueblo con más de 5.000 habitantes, con gran actividad industrial y con edificios tan altos como los que podía haber en Bilbao, edificios que fueron reducidos a escombros por 5 ESCUADRILLAS DE CAZAS Y BOMBARDEROS de los más avanzados de la época. Eran en total 43 AVIONES. En el bombardeo hubo 153 MUERTOS, y fue ejecutado por BOMBARDEROS ALEMANES escoltados por una ESCUADRILLA ITALIANA, en virtud del apoyo que Hitler y Mussolini dieron a Franco. Pero los franquistas, para no asumir su responsabilidad en el bombardeo, acusaron al BANDO REPUBLICANO de haber destruido Gernika, no con un bombardeo, sino con un incendio provocado, acusación que era absurda en sí misma y que caía por su propio peso si la gente hacía un vistazo a Gernika tras el bombardeo, ya que los numerosos e inmensos cráteres en las calles y casi la totalidad de los edificios dañados por artefactos explosivos eran una prueba más que evidente que Gernika fue destruida por el bando rebelde.
A pesar de su relevancia histórica, el bombardeo de Gernika apenas fue recreado en cine y televisión, y no siempre de manera verosímil e históricamente justa. Por ejemplo, en la célebre miniserie “Cambridge spies” se recrea el bombardeo de Gernika, pero el ataque lo realiza un sólo avión, y encima es un biplano, un aparato que ya era una antigualla en 1937. No sólo eso, sino que en dicha miniserie Gernika es recreada con cuatro casas en medio del campo, como si fuese un simple pueblecito pequeñito de una treintena de habitantes.
CRÍTICA GERNIKA (2016), POR ALBERT GRAELLS
Hasta el estreno de “Gernika” el año pasado, no se había mostrado nunca audiovisualmente el bombardeo del pueblo vizcaíno de manera que hiciera justicia a tal hecho histórico de tan trascendental importancia. ¿Es “Gernika” la propuesta cuyo retrato de los mencionados hechos consigue estar a la altura de los mismos? Sí... y no.
“Gernika” tiene muchos aspectos positivos, y unos aspectos negativos tan negativos que por sí solos descompensan los aspecto positivos. La recreación de la época es excelente. Por ejemplo, el vestuario. No sólo es encontrar y diseñar vestuario concreto para cada personaje, desde los protagonistas hasta las decenas de secundarios pasando por más de doscientos figurantes, y que les vaya bien y sea de su talla, sino también que absolutamente cada pieza de vestuario parezca nueva cuando en la historia de la película es nueva o que parezca vieja y desgastada cuando en la historia de la película es vieja y desgastada. Que el vestuario sea verosímil y creíble, que no sea vea como un simple disfraz.
Todo lo que es la decoración también está brillantemente trabajado. No sólo es “maquillar” calles actuales quitando elementos modernos y poniendo antiguos, como arena o barro en las calles, sino incluso qué escombros poner en las calles de Gernika para simular trozos desprendidos de edificios, porque si en aquella época en Gernika la mayoría de los edificios eran de piedra entonces no podían poner ladrillos de ahora como escombros. Hay que buscar, además, decenas de vehículos de la época, muchísimos elementos de atrezo que hay que buscar y que sean coherentes con la situación del decorado en el lugar y en el tiempo que se establece en la historia de la película. Todo el trabajo de decoración en la película está muy bien.
La fotografía está muy ben realizada, el tratamiento de la luz y del color es muy narrativo. Al principio en la película se muestra diversidad de colores, muy vivos, no de forma excesiva pero sí destacable, y los exteriores están muy iluminados, sin llegar ni de lejos a la imagen quemada, pero sí a una ambientación muy iluminada en exteriores, y suave en interiores. Sin embargo, mediante se va desarrollando la historia, primero puntualmente y luego mas seguido hasta llegar al último cuarto de película cuando sucede el bombardeo, los colores se vuelven más apagados, más oscurecidos, menos llamativos, con una paleta mucho menos diversa, y una luz menos cálida, más fría y dura.
CRÍTICA GERNIKA (2016), POR ALBERT GRAELLS
Los efectos especiales están muy notablemente conseguidos, tanto los artesanales, como las explosiones y las secuencias con dobles, como los digitales. Se nota una ambiciosa cobertura de efectos digitales en “Gernika”, no sólo en el borrado de los cables para los saltos, sino también el borrar digitalmente los edificios modernos en los planos generales, o añadir digitalmente los aviones del bombardeo, o el mismo bombardeo recreándolo digitalmente en no pocos planos, haciendo por ordenador los edificios del pueblos y las explosiones que destruyen los mismos edificios, y recreando también el fuego digitalmente cuando éste no se pudo hacer real en el set por razones de seguridad. Incluso hay árboles recreados digitalmente en la película, pero no árboles lejanos situados al fondo del cuadro, no, árboles situados cerca, recreados digitalmente en todo detalle, sin que se note para nada que son digitales.
El ajustado presupuesto de apenas 5,8 millones de euros (6,22 millones de dólares) está aprovechado a más no poder. Es decir, en cuanto al aspecto técnico y de recreación ninguna queja. Los actores, además, se lo curran, a pesar de como están construidos sus personajes, de lo que ya hablaré más tarde. Destacan sobretodo James D'Arcy y Burn Gorman. Y hay dos cameos curiosos, Hugo Silva, que pone voz a la locución del documental propagandístico que se ve al inicio de la película, y Álex Angulo, que tenía un papel en la película pero falleció antes de que empezara el rodaje y como homenaje el actor sale haciendo de padre de Teresa en un foto junto con el personaje de Teresa de niña.
También hay que reconocer que el director sabe resolver muy bien visualmente muchos momentos de la película. Por ejemplo, la película empieza directamente viendo nosotros, los espectadores de “Gernika”, un documental propagandístico sobre la guerra civil española a favor de la república y de la Unión Soviética. Después la cámara retrocede y vemos, los espectadores de “Gernika”, que lo que vemos se proyecta en una sala de cine dentro de la película. El director hace un interesante ejercicio de metacine, presenta un elemento que teóricamente debe contar la verdad pero que no lo hace, y ese elemento lo introduce dentro de un elemento con el que no se tiene porqué contar la verdad pero el director lo usa para ese fin (la verdad sobre el bombardeo). Es decir, “Gernika”, que muestra como el bombardeo fue planeado y ordenado por el bando rebelde y ejecutado por los aliados de Franco, en contra de lo que propagaron en su momento los rebeldes, empieza precisamente con una muestra de manipulación de la verdad para denunciar dicha manipulación, para denunciar el hecho de que en el caso del bombardeo de Gernika ha tenido que ser la ficción el que contara la verdad que no contaban en su momento los documentales porque se usaban con fines propagandísticos.
CRÍTICA GERNIKA (2016), POR ALBERT GRAELLS
La escena del baile de gala en el ayuntamiento de Bilbao es espectacular, la escena mejor resuelta visualmente de toda la película. Impresionante. La escena empieza con un largo plano secuencia con stydecam que va siguiendo a los personajes principales que asisten al baile mientras van hablando y bailando. Está muy bien lo del plano secuencia con stydecam porque introduce al espectador dentro del espacio escénico, convierte la pantalla en el jo del espectador dentro de esa escena, convierte al espectador en un invitado más del baile que va paseando por el escenario y va bailando con uno más de los asistentes a la gala. Y al ser ese momento un baile de gala, el plano secuencia con stydecam hace que visualmente también sea un baile. Sin embargo el plano secuencia se rompe cuando Vasyl entra en cuadro y ve a Henry y a Teresa besándose. Entonces pasamos a un ligero conjunto/general contrapicado del baile que inicia un travelling horizontal para seguir a Vasyl hasta que éste se para y le vemos separado, mediante un obstáculo visual del decorado, de Henry y Teresa que siguen besándose mucho más cerca del espectador, en plano americano largo, mientras Vacyl queda más lejos del espectador en una imagen conjunta de él. Una escena notablemente resuelta en el aspecto visual, y también en el aspecto sonoro, la edición de sonido en esta escena está muy bien y resulta en suma maravilloso. Es una escena que es para verla una vez y otra y otra. La película en su conjunto será insuficiente, pero esta escena es para analizarla muy atentamente, para estudiar cómo se ha resuelto de forma visual y sonora de manera muy satisfactoria.
Sin embargo, tanto el director como los guionistas fallan en otros aspectos, y fallan mucho. No son pocas las veces, tanto en las dirección como en el guión, en que se antepone la forma al contenido por colar, con un disimulo no conseguido, escenas cuyo único propósito es mostrar un tour turístico por Euskadi. Está muy bien que al director y al guionista los guste mucho Euskadi, pero no por eso podían convertir la película en un paseo turístico. Una cosa es un tour turístico y otra cosa es una película de ficción basada en hechos reales, son dos cosas distintas que nada tienen que ver y que no tienen que mezclarse. “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”, por ejemplo, está ambientada en Nueva York, pero no por eso los responsables de la película hicieron de ella un tour turístico por Nueva York.
CRÍTICA GERNIKA (2016), POR ALBERT GRAELLS
Me hubiera gustado el trabajo musical sino fuera porque en algunos temas el compositor plagia de la banda sonora de la película japonesa “Despedidas” (Yôjirô Takita, 2008, con música de Joe Hisaishi).
Los personajes, además, están mal construidos, mal desarrollados, y las relaciones entre ellos no son creíbles, son ilógicas. El romance entre Henry y Teresa es absolutamente inverosímil. Se conocen y en menos de una semana ya está perdidamente enamorados el uno del otro. No hay por dónde cogerlo. Es evidente que está mal copiado del romance entre Ethan Hawke y Uma Thurman en “Gattaca”.
En la mencionada escena con la que empieza “Gernika”, Henry protesta por el documental propagandístico que proyectan. ¿Entonces pa qué va al cine? Si en el cine proyectan documentales propagandísticos, y yo odio la propaganda, pues no tendría ningún sentido que yo fuera al cine. Es que es una cuestión de sentido común. No sólo eso, es que Henry no tiene ningunas ganas de estar reportando la guerra civil española desde el lugar del conflicto, y en general está desmotivado con su trabajo. Entonces, es absurdo que el protagonista haga algo que le desmotiva y que no tiene ningunas ganas de hacer. Y encima se mete a reportar en las batallas entre los dos bandos. ¿Pero que lógica tiene que el protagonista arriesgue su vida por algo que no tiene ganas de hacer y que le desmotivo? Las decisiones de Henry son contradictorias con su estado de ánimo y actitud. Hubiera sido mejor que le protagonista estuviera reportando la guerra civil española porque tiene ganas, como su compañera fotógrafa, Marta, que esta es otra, porque el personaje de Marta es la persona más inconsciente del planeta ¿Pues no se mete la tía en medio de un tiroteo para hacer una puta foto? ¿Cómo pretende que llegue la foto a la redacción si la matan? Y además, en el bombardeo de Gérnika, la tía se queda parada para hacer fotos mientras las bombas caen y explotan a su alrededor. Si la tía se quiere suicidar, pues perfecto, pero es que encima arriesga la vida de quienes intentan salvarla, y cuando la salvan la tía les agradece tirándoles cosas. Es una inconsciente y una desagradecida.
Henry, por cierto, está caracterizado con gabardina arrugada y sombrero destartalado ¿No podía ser menos cliché?
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Hay un personaje, Marco, que es otro periodista que es un hijo de puta, porque pasa información sobre la defensa de los republicanos al bando franquista. Pero es que encima Henry y Marta lo saben... ¡Y les da igual! Siguen siendo compañeros suyos, le siguen hablando y entablan conversaciones con él. Incluso Marta se folla a Marco. ¡Y no avisan a nadie de lo que hace Marco! Y luego, Marco, al ver desde el mismo pueblo la devastación y la destrucción que causa el bombardeo de Gernika, se siente culpable por lo sucedido. ¿Pero qué se creía que hacían los rebeldes? ¿Es idiota? ¿Cómo se puede sentir mal por un bombardeo si les ha filtrado información a los fascistas que sabe que bombardean? ¿Y si le sabe mal lo del bombardeo, entonces porqué les filtró información a los fascistas? Es que no tendría ningún sentido que yo, por ejemplo, siendo policía, me sintiera mal de que hubieran secuestrado a la hija adolescente de un vecino para explotarla sexualmente, cuando precisamente yo paso información al grupo mafioso de la trata de blancas para advertirles de las redadas que planean contra ellos. Y si me sabe mal la trata de blancas, entonces yo no ayudo a las mafias de la trata de blancas. Es que es una cuestión de sentido común.
Hay otro personaje, el Consul soviético, que es muchas cosas. Monguer, retrasado, gilipollesco, malnacido y mala persona en general. Éste, lo que hace, es exigirle a Vasyl que le entregue traidores a la causa comunista, pero no le pide a todos los traidores, no, le pide traidores cada semana. Para él todas las semanas tiene que haber traidores, y hace pedidos de traidores. Esta semana me traes a dos, la siguiente me traes a tres, a la siguiente sólo a uno. El tío se cree que los traidores son como libros que se venden en los quiscos, y que van saliendo por fascículos. Éste personajes es mentalmente incapaz de asimilar que sólo pueda haber un número determinado de traidores, y que una vez entregados todos esos traidores ya no puede haber más. El Consul es incapaz de entender algo tan sencillo y lógico. Así que Vacyl no tiene más remedio que ir entregándole gente inocente que no son traidores a ninguna causa, y lo hace porque el Consul le prometió que si hacía lo que se le pedía entonces conseguiría que sacaran a su hermano de un gulag siberiano en el que lo encerró Stalin por apoyar a Trotsky, promesa que es mentira, porque el hermano de Vasyl hace tiempo que murió, pero el Consul no le dice nada a Vacyl para poder seguir apretándole y exprimiéndole. Es una subtrama inasumible para el espectador porque es simplemente maldad porque sí, maldad gratuita, sin justificación.
CRÍTICA GERNIKA (2016), POR ALBERT GRAELLS
En la película todos los personajes tienen una vista... vamos, es que ni Legolas. Siempre que un personaje ve una avión, aunque vuele rápido y a ochenta metros de altura, aunque sea incluso desde el interior de un coche y viéndolo a través de las ventanas y sólo un par de segundos, los personajes son capaces de identificar a qué bando o a qué ejército pertenece dicho avión. Es acojonante. Yo, ni siquiera con las gafas puestas, sería capaz.
Ni siquiera en el bombardeo los personajes, en éste caso habitantes del pueblo de Gernika, son capaces de evitar comportarse de manera gilipollesca. Cuando los bombarderos vuelan sobre la plaza del mercado, y tampoco a muchísima altura precisamente, un soldado republicano empieza a gritarles a los habitantes del pueblo que hay en la plaza del mercado “¡Aviones!”. Gracias por la confirmación, la gente estaba ahí con la duda, creían que eran jirafas. Otro personaje, Isabel, que vive en un caserío cerca del pueblo, a pesar de que oye los bombarderos sobrevolando la zona, coge la bicicleta para ir al pueblo a recoger su vestido de novia aunque sea en medio del bombardeo. Es de una gilipollez de proporciones planetarias, arriesgar tu vida por un vestido de novia cuando puedes perfectamente encargar otro vestido en otro pueblo. Y en el mismo pueblo, un fulano que se niega a refugiarse en el refugio del ayuntamiento porque quieres poner a salvo su coche para que no lo destruyan las bombas, e intenta mover su coche empujándolo ¿Pero no será más importante para ese fulano su vida que su coche? ¿Y cómo pretende conseguir mover el coche a empujones? Es de ser tonto pero de carrito.
En conclusión. “Gernika” recrea bien lo que es el bombardeo del homónimo pueblo, pero por desgracia dicha recreación está contenida en una propuesta con una historia mal planteada y fallidamente construida. La película se parece más al “Pearl Harbor” de Michael Bay que al “Titanic” de James Cameron. La película termina con una imagen de la única obra que, mostrando el horror que causó el bombardeo, le ha hecho justicia a dicho momento histórico, el cuadro de Pablo Picasso.
Mi calificación es:CRÍTICA GERNIKA (2016), POR ALBERT GRAELLS

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