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Crítica | “Lejos del mundanal ruido”, impresionante Carey Mulligan

Publicado el 11 junio 2015 por Pandora Magazine @PandoraMgzn
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Ficha técnica | Título: Lejos del mundanal ruido Director: Thomas Vinterberg. Guión: David Nicholls (Novela: Thomas Hardy). Reparto: Carey Mulligan, Matthias Schoenaerts, Michael Sheen, Juno Temple, Jessica Bardem, Bradley Hall. Género: Drama romántico. Duración: 119 minutos. Año: 2015. País: UK-USA. Fotografía: Charlotte Bruus Christensen. Música: Craig Armstrong. Productora: Co-producción: GB-USA; BBC Films, DNA Films, Fox Searchlight Pictures. Distribuidora: 20th Century Fox

Lejos del Mundanal Ruido_Poster

Hace ya unos años que el nombre de Vinterberg dejó de asociarse con el cine Dogma 95, movimiento creado por él mismo y Lars Von Trier. Podríamos incluso decir que tan solo una de sus películas podría encajarse en el estilo que él mismo creó y que Vinterberg inició el nuevo milenio como un realizador más, con sus caídas y subidas.  “La Caza” resucitó al director colocándolo de nuevo en el ojo de la crítica y los espectadores que acogieron con gusto la película protagonizada por  Mads Mikkelsen y que llegó a estar nominada al Oscar a mejor película extranjera.

Carey Mulligan as

El realizador danés parece haber dado un paso más hacia la normalidad en su carrera ya que su último trabajo está basado en la novela homónima del autor británico Thomas Hardy. “Lejos del mundanal ruido”  es una novela publicada en entregas a lo largo de 1874 y finalmente publicada en 1895. Bathsheba Everdene (Carey Mulligan) hereda la antigua granja de su tío y decide enfrentarse a la tarea de manejarla en soledad y abandonando a su pretendiente Gabriel Oak (Matthias Schoenaerts). Sin embargo, el destino tiene preparado a Bathsheba un tenso triángulo amoroso ya que terminará contratando a Gabriel Oak para trabajar en su granja, será cortejada insistentemente por el terrateniente William Boldwood (Michael Sheen) y terminará atraída de manera pasional y física por el joven sargento Francis Troy (Tom Sturridge).

El guión, firmado por David Nichols, quien ya adaptara “Grandes Esperanzas” (Mike Newell, 2012) se limita a traspasar los eventos y las intrigas propias de un triángulo de amor romántico de la época a la gran pantalla. El trabajo de expresión y diálogo se acerca mucho a lo escrito por Hardy en el siglo XIX por lo que nos encontramos frente a una adaptación de manual. Lo mismo podríamos decir de la realización de Thomas Vinterberg quien parece amoldarse a una dirección clásica y arquetípica durante gran parte del metraje y tan solo en los momentos de mayor intimidad de los personajes se deja llevar. En dichos momentos, conversaciones, roces o besos, la cámara de Vinterberg parece perder el interés en lo que sucede situándose en las postrimetrías de la pantalla para explorar las texturas y detalles del vestuario o la escena. Esto, unido a la estupenda fotografía de Charlotte Bruus Christensen dota a los momentos más intensos de una pátina onírica que acompaña los sentimientos de nuestra protagonista.

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Si cabe destacar algo por encima de todo es la impresionante actuación de Carey Mulligan que devora a sus compañeros de reparto, especialmente al joven Tom Sturridge que no parece estar en su mejor momento. La entereza de Mulligan en la pantalla logra captar a la perfección la esencia de una mujer independiente y fuerte del siglo XIX que intenta llevar una vida independiente y sólida pero que acaba cayendo en la tentación de la pasión y la carne. Quizás, cerca de ella, podemos situar a Michael Sheen quien adopta con acierto el papel de pretendiente despechado, de alguien que no pierde la esperanza en ningún momento y que atesora con amarga alegría cualquier momento junto a Bethsheba Everdene. No puedo evitar hacer mención de una escena que gira alrededor de una celebración en la que los personajes interpretados por Mulligan y Sheen interpretan a dúo una canción, ella a piano y él lentamente, desde el otro lado de la habitación, empieza a acompañar con su voz la melodía. La cámara de Vinterberg, de manera acertada recala en los rostros de los comensales entre los que se encuentra Oaks quien nunca ha dejado de sentir algo por Bethsheba.

En definitiva “Lejos del mundanal ruido” es una apuesta arriesgada por parte de Vinterberg en un momento en que las adaptaciones de textos clásicos del siglo XIX de forma literal está poco presente en nuestras carteleras. Sin embargo, aquellos aficionados al romance (y más aún al de época) encontrarán en la cinta una buena opción para ir al cine.

Crítica: Carlos G. Gurpegui


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