"¡Que nooo, que en barco no, que seguro que me mareoooo!". Eso dice una de nosotras cada vez que alguien le propone hacer un crucero... Pero no, no es verdad... Y es que nunca le han propuesto hacer un crucero, que todo hay que decirlo. Esa negación con posible "pota" (bonita palabra donde las haya y muy usada por nuestros vástagos....), es la excusa inventada por la interfecta ante la falta de iniciativa por "la parte contratante" a efectuar travesía alguna por la mar... Y la mar de a gusto, también es cierto, que estamos sobre tierra firme, observando cómo nuestro pequeño barquito navega tranquilamente en el interior del habitáculo de cristal que tan bellamente lo alberga... Que ya vendrán tiempos mejores en los que a una le traigan en cajita de regalo los pasajes para recorrer las islas griegas, o los fiordos noruegos... Qué recuerdos aquellos en que, de niñas, jugábamos remando con la patera de Teodoro (un agradable anciano que nos dejaba su "bajel" para recorrer nuestro navegable río Guadalquivir). Hasta ahí nuestra experiencia en expediciones en navío.... Foto Foto Foto Foto Foto Y vosotros... ¿navegáis u os mareáis? :)