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Cuando Dios se disfrazó de Michael Jordan

Publicado el 29 julio 2018 por Elgurudeldeporte @_Gurudeldeporte

En la NBA nadie regala cumplidos si realmente no se merecen, y cuando lo hace un jugador que ha sido tres veces MVP de forma consecutiva, se puede hablar de que ha ocurrido un suceso realmente extraordinario como así pasó el 20 de abril de 1986 entre Larry Bird y Michael Jordan.

Para contextualizar el acontecimiento, en 1986 los Celtics de Larry Bird estaban viviendo el mejor momento de la sociedad Bird-Celtics y el equipo de Massachusetts había logrado un espectacular balance de temporada de 67 victorias y 15 derrotas.

Larry Bird era el amo y señor de la NBA ya que había logrado ser MVP tres veces consecutivas, incluida la de aquella temporada 1985-1986.

Jordan tan sólo era un jugador de segundo año que tras una gran temporada de rookie había demostrado un tremendo potencial ofensivo pero poco más.

Era la estrella emergente de la liga pero a principios de la temporada 1985-1986, en el tercer partido de temporada frente a los Warriors había tenido una lesión en el pie de extremada gravedad, lo que le llevó a perderse prácticamente toda la temporada ya que regresó a la competición el 15 de marzo de 1986.

El 23 de los Bulls estuvo casi 6 meses en el dique seco.

En aquel momento se habló de las posibles secuelas de la lesión para un juego tan físico y atlético como el que practicó Jordan en sus inicios.

Pronto se acabaron las dudas porque Michael Jordan había vuelto más fuerte que nunca como demostró en el segundo partido de la primera ronda del Draft de aquel año frente a los todopoderosos Boston Celtics.

Cuando Dios se disfrazó de Michael Jordan

El 20 de abril de 1986 Michael Jordan anotó 63 puntos en el mítico Boston Garden estableciendo el record de anotación de Playoffs de la historia de la NBA

Aquel día los Bulls de Michael Jordan clasificados en último lugar para los Playoffs por la Conferencia Este, se enfrentaban contra el mejor equipo de la temporada regular de la NBA, los Boston Celtics del MVP Larry Bird.

El partido se fue hasta las dos prórrogas y durante los 58 minutos que duró aquel partido Michael Jordan fue imparable y aquel día empezó a construir su leyenda.

Los 14890 espectadores que llenaban aquel día el Boston Garden, vieron nacer una super estrella llamada Michael Jordan en uno de los escenarios más históricos de la NBA.

Los Celtics empujaron todo lo posible ante su público para llevarse el partido pero en frente de ellos había un joven coloso llamado Michael Jordan que llevó al límite a aquel super equipo.

Jordan jugó 53 minutos y lanzó casi el 50% de los tiros de su equipo llegando a conseguir 63 puntos con un porcentaje de tiro superior al 50%.

Bird disputó 56 minutos aquel día anotando 36 puntos consiguiendo 12 rebotes y dando 8 asistencias.

Finalmente los Celtics de Larry Bird prevalecieron y se llevaron el partido por 135 a 131 frente a su público.

Cuando finalizó el partido ya en la rueda de prensa le preguntaron a Bird por la actuación de Michael Jordan y en aquel momento Larry Legend dejó una de las frases míticas de la historia de la NBA:

"Creo que a día de hoy nadie es capaz de hacer lo que Jordan nos ha hecho esta noche. Creo que Dios hoy se disfrazó de Michael Jordan".
Cuando Dios se disfrazó de Michael Jordan

Algo empezaba a cambiar en aquella NBA y había un nuevo candidato a Sheriff de la NBA...


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