Revista Opinión

Cuando el amor te devora

Publicado el 15 diciembre 2017 por Carlosgu82

Fue el hombre de mi vida, por él deje a mis padres, mi casa, mis amigos, todo mi mundo. Me case ilusionada y me fui allá donde él me llevara, no teníamos nada, tampoco importaba, el amor, seria los cimientos para construir una vida. A mi me bastaba con tener a mi lado a un compañero, un amigo, un amante, tal vez, en ese orden. Pronto me dí cuenta que amante sí, era “una fiera en la cama”( y quién no con veinti-pocos años), cuando nos enfadamos , hacíamos el “amor” y se nos pasaba el enfado.

A los dos años, nos visitó la “cigüeña”, y me trajo una niña preciosa, parecía una muñequita, pequeñita y frágil, necesitaba toda mi atención, lloraba  de día y de noche, creo que lloro sin parar durante los dos primeros años de su vida. Fué entonces que empecé a sentir que toda la soledad del mundo se había instalado en mi vida.

No tenía ni compañero, ni amigo, ni amante, solo un hombre que vivía en mi casa, dormía junto a mi , y  me utilizaba como muñeca hinchable,  siempre de mal humor, no hablaba conmigo, murmuraba solo, y se gastaba todo lo que ganaba, siempre faltaba dinero en casa, y ya  se sabe “cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana”(letra de una canción de “El Ultimo de la fila”)Y un día me soltó, sin anestesia ni nada; “yo no quería tener hijos, estoy hasta los güe…de manteneros a ti y a tu hija”, después de esto, con el amor propio hecho añicos, me dije: ” no me vas a mantener más”.

Yo podía.  Conseguí trabajo en el campo, allí se trabajaba “de sol a sol”, o sea, unos meses seis o siete horas, otros diez u once, dependiendo las horas de luz que tenga el día, de lunes a lunes. Y yo seguía durmiendo con un hombre a mi lado, que viva en mi casa, y que no era ni mi amigo, ni mi compañero, y al que cada día conocía menos. Me humillaba, desde el sillón; por no hacer  nada bien, por ganar menos que él, por no cocinar como su madre, por no atender la casa como debía……………Y así durante un cuarto de siglo, veinticinco años, preguntándome a mí misma ¿qué estás haciendo con tu vida? con el único pensamiento que algún día acabaría  todo.

                                                                                                    !BASTA YA!

Existe otro maltrato, el que no es físico, el que no deja huellas, el que no se ve ni se oye, la que solo puede diagnosticar un psiquiatra o un psicólogo, la violencia que te anula como persona, te envenena y te hace adictiva a un amor que te hace creer que es él único en el mundo capaz de quererte, que te quita tu “amor propio” por tu bien.

Eso también es “MALTRATO DE GÉNERO”.

Huye, corre sin mirar atrás, busca ayuda, no dejes que nadie se “coma” tu alma. Siempre, siempre hay alguien que te está esperando para ayudarte a salir a flote.

QUIERETE A  TI MISMA, COMO A NADIE MÁS EN ESTE MUNDO.

Cuando el amor te devora


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