Revista En Femenino

Cuando ir a un supermercado es peor que escapar a golpe de carrera de unos zombies

Por Yolandamartinez36

 

caperucitarojaesmama.wordpress.com/

Los Increíbles. Mamá con superpoderes

Una tarea tan simple y poco satisfactoria como ir a comprar a un supermercado, se convierte en una labor estresante y peligrosa cuando llevas a tu hijo (o un espécimen como el mío) de compañero. Tú ya vas estresada y a última hora de la tarde y te llevas al niño porque dejarlo solo en casa no está bien y queda feo, así que bajas con tu cara de loca, “pelos de mujer de mala vida recién levantada y borracha”, sales y oh oh está lloviendo y ni siquiera lo sabías.

Aún así, no vuelves a casa porque el super está al lado. Tu gremlin, que es muy educado, saluda a la cajera a la que también llama tonta. A tí te cambia la cara pero la buena chica (que ya te conoce) le quita importancia. Seguidamente, comprar es una tortura porque tú haces la compra y tu hijo también, pero la alternativa. Así que va echando lo que a él le apetece corriendo de un lado a otro y lógicamente, tú corres  detrás de él. Tu modo de correr ya no es el del instituto y tampoco tiene el glamour de los anuncios de deportivas super divinas. Tú no corres, trotas y además torpe. Corres con el mismo estrés que si un grupo de zombies quisiera morderte. Se te cae el bolso que va a parar a un bote de tomate que cae estrepitosamente en los pies de una señora que te mira mal, muy mal. Mientras tú te disculpas, tu niño grita:” no me pillas, cara de papilla” y cuando ve el bote en el suelo grita: “ostia”.

La mala leche te empieza a salir y además del carrerón que te has dado, respiras como un abuelo con bombona de oxígeno y te preguntas si de verdad tienes tu edad o eres una abuela y miras a la puerta por si la ambulancia ha venido  a por ti. Al mismo tiempo te has dado cuenta de que la camisa se ha abierto justo por el botón que está a la altura del pecho  y el reponedor ya sabe cómo es tu sujetador (y para colmo llevas el más cutre). Cuando cazas al niño, te dan ganas de estrellarlo contra la pared, pero claro si ya tienes famas de histérica, te limitas a reñirle y mientras le sujetas fuerte le susurras que te vas a convertir en bruja piruja  y te comerás a los niños malos.

Por fin terminas de comprar pero te dejas la mitad de la lista sin llevar, te dan ganas de regalar al niño y te planteas seriamente comprarte un conjunto divino e ir al gimnasio.

caperucitarojaesmama.wordpress.com/

 


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