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Cuando la palabra dada también es patrimonio

Publicado el 13 febrero 2026 por Emprendedores De Hoy

Cuando la palabra dada también es patrimonio

Por Antonio Mayoralas

Presidente de la Fundación Lumière

Hay decisiones políticas que no solo paralizan proyectos; rompen compromisos morales. Y eso es lo más difícil de asumir cuando uno ha trabajado durante años con la convicción de que la cultura, la educación y la solidaridad están por encima de intereses coyunturales.

El proyecto EL ACEITE DE LA VIDA nació con una vocación profundamente humana: utilizar el símbolo del olivo y del aceite como lenguaje universal de paz, concordia y cuidado del mundo rural. No era —ni es— un proyecto económico. Es un proyecto de valores.

En diciembre de 2019, durante una visita al Vaticano, tuve el honor de presentar esta iniciativa al Papa Francisco. Su respuesta fue cercana, clara y comprometida. Aceptó ser padrino de honor del Ecoparque Educativo por la Solidaridad y la Concordia de los Pueblos, simbolizado por un olivo con su nombre. A partir de ese gesto nació el programa “Cuida un Olivo, Cultiva la Vida”, que consiguió el apoyo de más de 135 entidades y personalidades.

La decepción de quien recomendó el proyecto

Según Antonio Mayoralas, presidente de la Fundación Lumière, Vicente del Bosque —exseleccionador nacional, hijo adoptivo de Carboneros y embajador del proyecto EL ACEITE DE LA VIDA— se siente profundamente decepcionado por lo ocurrido.

Fue el propio Vicente del Bosque quien recomendó personalmente al entonces alcalde Domingo Bonillo y al municipio de Carboneros como el lugar idóneo para desarrollar el proyecto, convencido de que reunía los valores humanos, históricos y de convivencia que EL ACEITE DE LA VIDA representa.

“Vicente del Bosque confió en Carboneros y en su alcalde. Esa confianza fue decisiva para nosotros. Su decepción hoy es comprensible y dolorosa”, señala Mayoralas.

Esta circunstancia añade, a juicio de la Fundación, una dimensión moral adicional a lo sucedido, al haberse visto frustrada una recomendación realizada desde la buena fe y el compromiso con los valores del proyecto.

Carboneros reunía todas las condiciones históricas y simbólicas para albergar este proyecto. Así lo entendimos cuando firmamos un convenio oficial con su Ayuntamiento, un acuerdo legítimo que permitía avanzar con ilusión y responsabilidad.

Por eso, la rescisión unilateral del convenio, sin diálogo ni alternativas, no supuso solo la paralización de un proyecto. Supuso algo mucho más grave: impedir cumplir una palabra dada. Y cuando la palabra se da en nombre de la educación, la cultura y la solidaridad, su incumplimiento deja una herida profunda.

No acudimos a la justicia por confrontación. Lo hicimos por dignidad institucional, por respeto a los compromisos firmados y para defender que los proyectos de interés general no pueden depender del capricho político.

EL ACEITE DE LA VIDA sigue vivo. Y seguirá adelante. Porque los proyectos construidos desde los valores siempre encuentran tierra fértil donde arraigar

Cuando la palabra dada también es patrimonio


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