Revista Insólito

Cuando los atardeceres eran naranjas (y II)

Publicado el 12 junio 2024 por Monpalentina @FFroi

La verdad que las palabras de aquel joven, con vocación de emprendedor a todas luces, iban calando como lluvia fina en la mente de quienes componían la tertulia aquella noche. Y es que ya se veían como auténticos protagonistas de algo jamás imaginado para su pueblo.

Cuando los atardeceres eran naranjas (y II)


A la mañana siguiente, el tema por excelencia de la tertulia de la noche anterior en el teleclub se había extendido con profusión por todo el pueblo. Y como ocurría que había aumentado la población aquellos días como consecuencia del verano y de las fiestas que durante el mismo se celebraban, no eran pocos los corrillos de gente charlando en la calle que se podían observar. Y es que tenían como ejemplo próximo el viejo molino cercano al pueblo, que un buen día, tras la idea de alguien del lugar, se convertiría en una casa rural de gran atractivo y aceptable rendimiento.

Así que, uniendo una cosa con la otra, fueron muchos los que pensaron que la idea de aquel joven no cabía echarla a la papelera a las primeras de cambio; sino acogerla con todo el cariño posible, hacerla propia del municipio e iniciar las gestiones a través de la primera autoridad local. Elaborar a continuación un exhaustivo informe con todo lujo de detalles por parte de algún técnico en la materia y presentarlo ante las altas instancias institucionales, exponiendo sus excelsas bondades con el fin de recabar todo el apoyo de estas.

Y como mejor prueba de todo aquel proyecto, que ya era un clamor en el pueblo, desde el consistorio se organizaría en días posteriores una especie de marcha hasta el altozano de las bodegas para contemplar la puesta de sol de aquel nuevo atardecer. Que, con el especial contento que tenían dentro de sí las gentes del lugar, tras conocer que el proyecto se iba a instar para su posible ejecución, el atardecer de aquel día les resultaría, sin duda, más bello que de costumbre. Y, por fin, aunque hubiera tenido que pasar casi dos largos años desde aquella primigenia idea del joven tertuliano, llegó el día soñado, y los medios de comunicación, tanto locales, como provinciales e incluso nacionales, rotularon en sus ediciones de aquella jornada de feliz recuerdo: "Una pequeña localidad palentina inaugura un gran observatorio solar, especializado en puestas de sol"; que llevará el nombre de un joven emprendedor local.

Y fue entonces, cuando el sueño comenzó a desvanecerse dentro de mí...


Cuando los atardeceres eran naranjas (y II)

Una idea de Javier para Curiosón


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