Revista Cocina

Cuando no escuchas a tu cuerpo...

Por Leyre Alcalde Gordo @Littlekoala82
Hacía tiempo que nos contaba nada de carreras, y la verdad es que hasta el sábado me había ido bastante bien. Después de una lesión que me tuvo medio parada entre enero y marzo (y que no me dejó prepararme la Media de Madrid, para variar, porque ya van dos medias...), volví con fuerza y mejoré mis tiempos en las carreras contra el cáncer (27 de abril) y la carrera del agua (29 de mayo), rozando los 52 minutos.
Cuando no escuchas a tu cuerpo...
Pero todo el esfuerzo y los buenos resultados de los últimos meses se fueron al traste el pasado 18 de junio. Me consiguieron un dorsal para la carrera de Sanitas de YO Dona. Era una carrera nocturna en el Hipódromo de Madrid y sentía curiosidad por correr en en un sitio así. Además, me dijeron que daban muchos regalitos, así que convencí a una amiga y para allá que nos fuimos.
Ese día no las iba a tener todas conmigo, y el cuerpo ya me avisó desde por la mañana. Nada más levantarme sentí un tironcillo en el aductor izquierdo (que ya me dio problemas tras la última carrera) pero no le hice caso a pesar de que e estuvo molestando todo el día. Comí pasta, como cualquier día de entrenamiento, y me eché la siesta.Mi plan era merendar el batido de siempre (cuando tomo alimentos distintos mi cuerpo lo nota y mucho) pero cuando me desperté de la siesta tenía hambre, aunque era pronto para tomarme el batido, así que me comí unas tortitas de bicentury con un poco de pavo. El problema que es cuando me iba para la carrera no tenía hambre para el batido, pero tenía que tomar algo antes (y tampoco había bebido mucha agua durante el día, ¡gran error!), asó que me hice el batido y me lo llevé para tomarlo después, ya que habíamos quedado una hora y media antes de que empezará la carrera.
Una vez en hipódromo recogimos los dorsales y nos dimos la vuelta por los stands. Como me dijeron, daban muchos regalitos y también comida. Al principio no quise tomar nada por eso de que me pudiera sentar mal... pero cuando llegamos al stand de Burgo de Arias y vi los quesitos con miel y nueces pensé que no podría pasar nada (suelo tomarlo como post entreno) así que me cogí uno. Pero después pasamos por el stand  de Codan...y también piqué (una mini concha...total, aun quedaba una hora para correr...).
Cuando no escuchas a tu cuerpo...
Cuando no escuchas a tu cuerpo...
Nos hicimos una fotos, dejamos las cosas en el coche y nos fuimos hacia la salida. La verdad es que estuvo muy bien organizada, haciendo tandas cada 6 minutos para que no se hicieran aglomeraciones. Nos dieron la salida y empezamos. Comenzamos a muy buen ritmo, ¡5:11! con mantenerlo así, o incluso subir unos segundos estaría en mi tiempo. Además habíamos mirado el perfil y era muy llano. Pero unos metros mas adelante, empezaron los pinchazos en el pecho. Menos mal que se quitaron enseguida. Íbamos a buen ritmo, a pesar de que el terreno era irregular. Pasamos a una zona de cemento donde se podía correr mejor, aunque con viento en contra, y después arena otra vez, pero muy blanda que se hundían los pies así que era difícil avanzar y adelantar. Los primeros kilómetros se hicieron largos, pero ya estaba hecha la mitad. Había bajado el ritmo a 5:20, pero mi intención era mantenerlo hasta los últimos kilómetros para después apretar un poco, cuando de repente vino un pinchazo fuerte en el abdomen. Tan fuerte que tuve que pararme. ¡Nunca me había pasado! pero mantuve la calma y seguí andando. La gente fue muy amable dándome ánimos y hasta preguntándome si quería que avisaran a los médicos, pero dije que no hacia falta. Tras unos metros caminando mientras me apretaba la zona del pinchazo conseguí que se e pasara y empecé a correr como si nada, pero ya había perdido varios minutos, así que por mucho que me esforcé entre en meta a 5:33.
Cuando no escuchas a tu cuerpo...
Lo peor de todo no fue el ritmo, si no los dolores de después. Me acosté con un fuerte dolor en la zona inguinal (en febrero me detectaron pubalgia y aunque nunca me ha dolido mucho siempre he tenido molestias en la zona) que no se quitó al día siguiente, aunque al final quedo en unas fuertes agujetas. Así que por no escuchar las señales que me estuvo mandando el cuerpo durante todo el día casi me lesiono y encima me sentí mal conmigo misma, mas cuando podía haber hecho mucho mejor tiempo en la carrera norte-sur del día siguiente.
Hoy ya estoy menos enfadada conmigo misma y pensando en mi próximo objetivo (los 15km  de las Metlife), aunque tengo muy claro que la próxima vez escucharé a mi cuerpo y no volveré a comer nada que no sea a lo que esté acostumbrada (ya sabéis la importancia de hacer no experiemntos el día de una carrera; yo lo he vivido en mis propias carnes...).

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