Revista Diario

Cuando papá domina los elementos

Por Sandra @sandraferrerv

Cuando papá domina los elementos


No somos plenamente conscientes de lo maravillosa que es la infancia, con su inocencia, pura y sincera, su capacidad de ver la vida con unos ojos rebosantes de alegría y dispuestos a creerse las historias más bonitas jamás contadas. 

No sabemos lo que perdemos cuando crecemos y desaparece esa capacidad de emocionarse sin miedo a la vergüenza de propios o extraños, incluso de nosotros mismos. 

Cuando eres padre o madre la vida te da una segunda oportunidad, al menos de recordar cuando fuiste pequeño como ese niño o esa niña que te mira con la mirada de la felicidad infantil en absolutas mayúsculas y negritas. 

Mi pequeña princesa, cuando empieza el día, cree, sabe, que su papá, el ser más poderoso en su mundo, es capaz de poner el sol en el cielo con sus largos brazos de coloso que todo lo puede. Y cuando el día termina, lo recoge y coloca la luna que ilumina sus sueños más dulces. "Papá, ¿ya has puesto la luna?" pregunta cada noche con la seguridad que le da su corta vida de que su padre no la va a defraudar. 

Y a pesar de que sería iluso que pasando los años mi pequeña princesa siguiera pensando que su padre es un ser con tan gran poder sería bonito que, al menos, una pizca de la inocencia que alimenta esos pensamientos no desapareciera nunca de su corazón. 


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