Algunos padres de futbolistas jóvenes y niños, en ocasiones por voluntad propia y otras por recomendación judicial deben acudir a un doctor en busca de ayuda. Veamos un caso. -Doctor, en los partidos de mi hijo no me controlo
-Podemos decir que usted es un descontrolado
-No entiendo, solo me pasa en el fútbol, yo no soy así
-En el fondo usted es así, los hay que reaccionan de manera contraria y ayudan a calmar las tensiones.
-Si me tomo dos o tres cervezas es peor
-Normal, el alcohol saca a relucir su verdadera personalidad... ¿pero no entiendo como lo venden en partidos si está prohibido?
-Es que no soporto que alguien le haga daño a mi hijo
-Usted le hace mas que nadie con su comportamiento y su ejemplo
-No puedo aguantar las injusticias de los árbitros, de los entrenadores,
-Lo único injusto es que los demás deban aguantarle a usted
-No entiendo por que ciertas cosas pasan por mi cerebro
-Seguro que usted es un descerebrado
-Me conocen como un hombre pacífico
-No le conocen bien, se esconde en las masas para sacar su parte violenta, en el fondo es un cobarde.
-Mi mujer es peor que yo
-Por desgracia, la enfermedad va a mas, es contagiosa.
-¿Que debo tomar?
-Una decisión urgente, quedarse en casa con su señora y dejar jugar tranquilo a su hijo. Es el mejor favor que pueden hacerle, de lo contrario se puede convertir en un enfermo como ustedes.
-¿Cuanto le debo?
-¿Cuanto me debe?, en su vida podrá pagarme el disgusto !imbecil!, por su culpa casi perdemos el partido. Mi hijo era rival del suyo y casi le parte la pierna, con el futuro que tiene el chaval. Le voy a partir la cara, marchando y calladito... si mi mujer sabe que está aquí no se iba sin unas buenas h....
Futbol Base y mas
