Revista Humor

Daren28-2 Caoitulo 11

Por Gitanin

El sol de Luna estĂĄ en el cénit. Es mediodĂ­a.

Los dunakis han empezado su trabajo.

Ot va delante. Cincuenta robots, cada uno con su ejército de maquinaria. Un enjambre plateado que avanza, peinando el blanco.

Y entonces Ot ve algo.

A lo lejos. Una leve sombra gris.

Ot— Central, veo algo. Paro un momento.

Acelera y llega a la altura de la sombra.

Es una cueva. Blanca también, pero con sombra dentro. Se intuye la salida al otro lado, a unos cien metros.

Una boca blanca que atraviesa una loma blanca.

Ot detiene su lanzadera. Mira y sale al exterior.

Decide entrar.

Avanza por la cueva en silencio. Solo se oyen sus pasos. Se nota una ligera brisa por el efecto chimenea.

Sale por el otro lado.

Y allĂ­ estĂĄ su lanzadera. 

Exactamente donde la dejĂł.

En ZOE 1...

Dr estĂĄ en el muelle escaneando su planta. Al poco rato, guarda el escĂĄner, coge el ficus y se dirige hacia la superficie.

Al llegar, hace un agujero en el suelo, retira el recipiente de las raĂ­ces y las entierra.

Se puede ver a cientos de metros de distancia. Un punto verde en medio de la blancura.

Después, llena la maceta vacĂ­a con tierra blanca y regresa a la nave.

Por el canal:

Ot— Chicos, tenéis que ver esto.

Conecta el videotransmisor.

En la pantalla: su lanzadera. Un robot con todo su ejército de maquinaria esperando. Y detrĂĄs, la entrada de la cueva.

Ot entra. CĂĄmara en mano. Se dirige hacia la otra salida, a cien metros. La luz del final crece.

Sale fuera.

Y vuelve a mostrar lo mismo. La lanzadera. El robot con su equipo. Idénticos. En el mismo sitio.

Pol— ¡¿CĂłmo has hecho eso?!

Ot— No sé. Espera un momento.

Ot deja el videotransmisor fijo en la entrada, apuntando hacia dentro. Se le ve de espaldas entrando.

En la pantalla se ve a Ot alejĂĄndose hacia la luz del fondo.

Llega a la zona central de la cueva.

Y entonces, sin darse la vuelta, sin girar, sin parar...

 Cambia el sentido de la marcha.

En milisegundos pasa de ir hacia la salida a regresar.

Como si el suelo lo hubiera girado. 

Como si el espacio se hubiera doblado.

Y sale por donde entrĂł.

De cara a la cĂĄmara.

Dos minutos después...

Dr llega a la cueva. Entra y conecta el SAR.

Pasa el aparato por toda la cueva. Dos veces.

Dr—Lectura 0.00 DAR. No es una anomalĂ­a espacio temporal...¿Qué demonios es esto?

Dr mira a Ot se encoje de hombros y regresa. 

Pasa por donde dejĂł la planta.

De lejos parece que las hojas del ficus flotan en el aire. No se ve ni tallo ni ramas.

Se acerca.

 Y entonces lo ve.

El tallo y las ramas son ahora de color blanco. 

Pasa su escĂĄner. 

La planta estĂĄ perfectamente.


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